La Mesa de Responsabilidad Social de Castellón refuerza las competencias laborales de 72 personas desempleadas

Medio centenar de grandes empresas y pymes que desarrollan su actividad en la provincia participan en la cuarta edición del Networking coordinado por siete entidades sociales

(Castellón, 31/5/18).-  Juan tiene 55 años. Y hace más de seis que no logra una entrevista de trabajo. Acumula una gran experiencia en el sector de la construcción y en la cerámica pero se siente expulsado d
el mercado laboral. Y no encuentra razones. Ahora le toca reinventarse. Pero no sabe muy bien hacia dónde ir. Él es una de las 72 personas desempleadas que han participado en el Networking organizado por la Mesa de Responsabilidad Social de Castellón en el Hotel Luz. No ha recibido ninguna oferta laboral en firme pero sus sensaciones empiezan a cambiar. “Hoy he encontrado algo que andaba buscando desde hace muchos años, en una mañana he tenido más entrevistas que en muchos años y me he sentido escuchado, incluso valorado, y aunque al principio estaba nervioso como un adolescente en su primera cita, al final de la jornada salgo con la idea de que puedo recuperar mi futuro”, asegura.

Al igual que Juan, las personas desempleadas que han participado en el Networking han completado un intenso itinerario planificado que les ha permitido participar en siete acciones de orientación laboral -entrevistas donde defienden su currículum y talleres formativos- en apenas cinco horas. Parados de larga duración, inmigrantes, personas con discapacidad, jóvenes desempleados y personas de etnia gitana han defendido sus capacidades laborales y compartido inquietudes profesionales con los técnicos para generar oportunidades de empleo. La selección de los perfiles -atendiendo a las propuestas presentadas por las empresas- la han llevado a cabo las siete entidades sociales de la Mesa que cuentan con servicio de empleo: Fundación Síndrome de Down Castellón, ASPAS Castellón, Patim, Cáritas Diocesana Segorbe Castellón, COCEMFE Castellón, Fundación Secretariado Gitano y Cruz Roja, esta última en el marco del proyecto “Reto Social Empresarial: alianzas por la inserción laboral”.

Medio centenar de empresas -multinacionales, grandes empresas y pymes- han participado en este Networking que alcanza ya su cuarta edición. Se trata de una cita que nace del compromiso voluntario de la Mesa de Responsabilidad Social de Castellón para realizar una actividad conjunta y solidaria en materia de inserción laboral. “El objetivo no es otro que facilitar el contacto entre ambas partes; dar a conocer potenciales ofertas de trabajo y facilitar un asesoramiento que a muchas personas desempleadas les va a permitir activar la búsqueda de empleo, pero también creemos que se han roto muchos estereotipos sobre las capacidades reales y la motivación de las personas que atendemos en las entidades sociales”, aseguran desde la organización. Un 25% de las firmas presentes no forman parte de la Mesa pero han aceptado la invitación de participar en este encuentro. En la edición anterior cinco personas lograron un puesto de trabajo antes de finalizar el año.

En los talleres formativos se han abordado aspectos básicos para mejorar las competencias en el mercado laboral actual. Desde identificar fortalezas personales, afianzar la confianza o mantener una actitud proactiva en la búsqueda de empleo hasta otros sobre el currículum por competencias o la importancia de valorar qué necesitan tanto la empresa como la persona que forma parte de su equipo profesional para lograr un compromiso que vaya más allá del ámbito estrictamente laboral.  “Ahora tengo mucho más claro qué es lo que tengo que hacer para volver a encontrar mi espacio en el mercado laboral, tengo que crearlo”, apunta Juan.

La Mesa de Responsabilidad Social de Castellón nace en 2008 y en la actualidad agrupa a más de cuarenta grandes empresas, PYMES y microempresas, asociaciones profesionales, entidades públicas y ONG que trabajan en la provincia de Castellón.

Más información: https://mesarscs.site123.me/actividades/networking-de-empleo

 

Climent presenta la primera Memoria de Responsabilidad Social Corporativa de la Universitat Jaume I UJI

El rector en funciones de la Universitat Jaume, Vicent Climent, y el comisionado del rector para la Responsabilidad Social Universitaria, el catedrático de Ética Domingo Garcia Marzá, han presentado la primera Memoria de Responsabilidad Social Universitaria de la UJI con la cual la universidad pública de Castellón rinde cuentas a la sociedad de sus principales impactos sociales, económicos y medioambientales. En el acto de presentación celebrado en el Menador espacio cultural, Climent ha destacado como la Memoria 2016/2017 de Responsabilidad Social Universitaria, «responde a la huella que deja la Universidad en nuestro territorio, muestra lo que hacemos pero también cómo y por qué lo hacemos. Muestra datos e informaciones que nos sirven para conocernos mejor y que la sociedad conozca qué hace la Universidad que las Cortes Valencianas aprobaron constituir hace 27 años para el beneficio de un territorio y una comunidad».

Numerosos representantes del ámbito institucional, empresarial, social y universitario han asistido a la presentación en uno de los que Climent ha señalado que será uno de sus últimos actos como rector. En este sentido, ha recordado que el Plan de Responsabilidad Social Universitaria formaba parte de sus compromisos de gobierno «y en la presentación de esta Memoria doy por cumplidos los objetivos que nos marcamos de política ética, de responsabilidad social y de participación de la comunidad universitaria, que han incluido también la creación del Código Ético», entre otras herramientas y mecanismos de gestión y control como por ejemplo la Línea Ética y la Comisión de Ética. Climent confía en que esta «semilla que hemos plantado entre todos, entre la comunidad universitaria y la sociedad que lo rodea, crezca y tenga continuidad».

El hecho que la Memoria de Responsabilidad Social Universitaria de la Jaume I se haya realizado según la metodología de la Global Reporting Initiative, ha sido, según ha destacado Climent, «un reto que ha supuesto un esfuerzo importante, pero significa una garantía de cara a la sociedad. Es, en definitiva, un signo más de excelencia en este trabajo que hacemos al servicio de la ciudadanía, un trabajo que además garantiza una adecuada comparabilidad con otras organizaciones internacionales». El rector en funciones ha querido agradecer la tarea del Comisionado al RSU, Domingo García Marzá, y de todo el equipo que ha trabajado en la elaboración de la Memoria, en colaboración con el Servicio de Comunicación y Publicaciones. «Me consta la intensa tarea de recopilación, ordenación y presentación de datos de una manera comprensible y amena», ha señalado, agradeciendo aun así la colaboración de todos los servicios, y la de sus responsables, por la aportación de los datos que conforman esta primera memoria de RSU.

La Universidad como un activo

Por su parte, Domingo García Marzá ha presentado algunas de los datos y contenidos más significativos de la Memoria que evidencian «como la UJI es un gran activo para la sociedad» como muestran cifras como por ejemplo los 15 millones de euros pagados en el año 2016 a proveedores de la provincia de Castellón o los más de 3 millones destinados al Plan Propio de Investigación. La Memoria de RSU recoge datos comparables, medibles y verificables y responde  de los aspectos que son especialmente relevantes para la comunidad universitaria consultada mediante encuestas en línea, grupos de discusión y entrevistas. El documento, que prevé tener una periodicidad anual, busca ofrecer la información de una forma clara, precisa y accesible.

Por su particularidad como centro público de educación superior que estructura su actividad por curso académico, los datos de organizaciones propias de la universidad y los resultados económicos que recoge la memoria hacen referencia al ejercicio de 2016 (año natural) mientras que el resto de resultados (sociales y ambientales) pertenecen en su gran mayoría al curso académico 2016/17. Para la elaboración del informe se han seguido los principios de contenido y calidad del estándar internacional GRI, versión Standars. Además, por primera vez en la universidad pública española se relacionan estos indicadores con los objetivos y las metas establecidas por los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

La Memoria, que cuenta con una revisión y verificación externa de los contenidos realizada por la consultora externa AENOR, relaciona los principales ámbitos de actuación de la Universidad con los grupos de interés afectados. Con el objetivo de facilitar la consulta, el informe se estructura en siete apartados: Nuestra institución; Ética e integridad; Estudiantado y docencia; Personal; Investigación, Sociedad y Medio ambiente. Cada apartado incluye información sobre el enfoque de su gestión y los retos de futuro, además de numerosos datos recogidos mediante textos y gráficas. Así, el documento incluye un amplio abanico de información, que va desde las principales magnitudes económicas y los datos de investigación y transferencia hasta el impacto medio ambiental de la universidad, pasando por la relación de la institución con el estudiantado, con su personal y con la sociedad que lo rodea, entre otros aspectos.

La Memoria de RSU forma parte del Plan de Responsabilidad Social Universitaria RSUJI, promovido en el marco del Plan Estratégico 2018 de la UJI, que plantea un sistema de gestión y comunicación de los impactos económicos, sociales y medioambientales que la universidad produce a la sociedad. El Plan, pionero por su sistema de gestión y cumplimiento, descansa en cuatro pilares básicos: el Código Ético de la UJI, la Memoria de RSU, la Comisión de Ética y Responsabilidad Social (CERSU) y la Línea Ética.

Memoria 2016/2017 Responsabilidad Social Universitaria (PDF): https://goo.gl/PhEDXv

Más información: https://www.uji.es/institucional/rsu/

 

 

 

Social Street Castelló, construyendo nuevas formas y espacios de relacionalidad

Tras crear un grupo cerrado de Facebook para los vecinos, el Grupo San José Obrero y la Plaza Pintor Sorrolla de Castellón se han convertido en los primeros vecindarios adheridos al movimiento Social Street Castellón. 

Social Street es un movimiento ciudadano surgido en 2013 en las calles de la ciudad de Bolonia (Italia). Desde sus inicios, el objetivo del movimiento Social Street ha sido la socialización del vecindario a través del fomento de relaciones interpersonales que permitan conocer los intereses y las necesidades cotidianas de la gente que vive en derredor, compartir experiencias e inquietudes, llevar a cabo actividades, satisfacer un interés mutuo, cooperar en el desarrollo y mejora del vecindario, solucionar problemas de distinta índole, hablar, ayudar, tomar café, intercambiar puntos de vista, etcétera…. En definitiva, para crear espacios de relacionalidad urbana en un mundo cada vez más atomizado, desencarnado y digitalizado.

Como parte del movimiento, Social Street Castelló no tiene un fin lucrativo, sino social: la relacionalidad; pasando de la Red Social (Social Networkig) a la Calle Social (Social Street). Para ello, Social Street Castelló no pretende llevar adelante ninguna idea política o religiosa. Su objetivo es promover las relaciones interpersonales de los vecinos y vecinas de una misma calle o barrio de Castellón para que, de ese modo, generen capital social a través de la cooperación y la reciprocidad. Especialmente aquel tipo de capital social que, como los bienes relacionales o los bienes cordiales, está intrínsecamente vinculado con el desarrollo de los distintos proyectos de vida buena de la ciudadanía y con la solidaridad y la justicia que subyace al correcto desarrollo de la sociedad. Es decir, con la proyección y recreación fáctica de un mundo más justo y felicitante.

The Cordial Economy – Ethics, recognition and Reciprocity (Springer, 2018)

The aim of this book is to propose, from a civil perspective —such as that developed by Stefano Zamagni— and a cordial perspective —such as that developed by Adela Cortina—, orientations to design an economy in tune with what the historical moment demands. Among other things, this comes from encouraging institutions, organisations and companies to include in their designs aspects as important for carrying out their activities as cordial reciprocity, mutual recognition of the communicative and affective capacities of the linked or linkable parties, public commitment and the active participation of civil society.
The book first show the conceptualisation of the process of self-interest as operating for one’s own benefit and its inclusion in the orthodox economic model. Secondly, it will show some of the logical/formal and experimental limits of the axiomatic economics model to discover the possibility of building bridges between theoretical modelling and factual validation. Thirdly, it will demonstrate the fragility of a rationality model based on the paradigmatic figure of homo oeconomicus. Fourthly, it will reflect on the critical process that has identified reciprocity as a determining factor for human cooperation, turning this behaviour into a paradox in which the lack of a reasonable explanation from the selfish perspective becomes inconsistent in the predominant economic theory. Fifthly, from a moral point of view it describes and criticises the different approaches to reciprocity observed by sociologists, biologists, psychologists and economists. Sixthly, it analyses three mutual recognition proposals as possible foundations for human cooperation, highlighting one of them –cordial recognition, developed by Cortina– because it is more closely related to studies of reciprocity, particularly the most recent contributions from the neurosciences. Seventhly, it proposes cordial reciprocity as a horizon of meaning for the various approaches to reciprocity observed. Eighthly, it explores the possible emergence and development of cordial goods, a type of relational and communicative good that enables joint actions to take place in different contexts of human activity. Ninthly, it analyses the application and implementation of cordial reciprocity at the macro, meso and micro levels of the economy. And finally, it proposes guidelines for designing a monitoring and compliance system which, based on the communication, storage and processing of big data and the committed participation of stakeholders, offers businesses the possibility of inspecting their underlying dimensions of morality, emotions and responsibility.

More information: Springer Publishing

La Mesa de RSCs organiza la II Jornada de Responsabilidad Social

El próximo 13 de abril de 2018, tendrá lugar la II Jornada de Responsabilidad Social en el Menador de la Universitat Jaume I  (Plaza Huerto Sogueros – Castellón de la Plana). Este encuentro, organizado por la Mesa de RSCs de Castellón, tiene un triple objetivo. Primero, reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de la RSC; segundo, compartir las experiencias exitosas que venimos impulsando desde hace varios años en nuestro grupo; y por último, aprender cómo comunicar mejor nuestra RSC al hilo de las alianzas y los ODS.

La inscripción es gratuita. Sólo hay que rellenar y enviar el formulario electrónico habilitado para ello: Inscripción

 

La Mesa de la RSC de Castellón pone en marcha una web para impulsar el compromiso de empresas y organizaciones con la responsabilidad social

La Mesa de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de Castellón ha puesto en marcha su página web con el fin de dar a conocer su actividad y fomentar el compromiso con la responsabilidad social de empresas y organizaciones a nivel provincial. La Mesa de la RSC, de la que forman parte cada vez más empresas, instituciones y ONGs, realiza diferentes actividades, entre las que se encuentran reuniones mensuales de coordinación, acciones de difusión de la responsabilidad social, proyectos de desarrollo social y la organización anual de un networking de empleo para colectivos con mayores dificultades para la ocupación y unas jornadas de responsabilidad social.

La Mesa de la RSC tiene entre sus objetivos el intercambio de buenas prácticas y experiencias en materia de responsabilidad social; la realización conjunta de proyectos de desarrollo social; y la formación, difusión y concienciación de la responsabilidad social entre el tejido empresarial y social de la provincia de Castellón. Estos objetivos quedan recogidos en los estatutos de la Mesa que están en fase de redacción.

La nueva web recoge información sobre la Mesa de la RSC, las actividades que desarrolla, los datos de contacto y las empresas y organismos que la integran, así como diferentes noticias sobre actualidad, entre otros contenidos. La Mesa está abierta a la participación de nuevas empresas y entidades tanto por iniciativa propia como a propuesta de alguno de sus miembros.

Web Mesa RSC:   https://mesarscs.site123.me/

Call for communication “Neuroética y neuropolítica: una reflexión desde la teoría de la democracia”

Call for communication
XIX Semana de Ética y Filosofía política: nuevas narrativas éticas y políticas
Simposio “Neuroética y neuropolítica: una reflexión desde la teoría de la democracia
Coordinadores: Domingo García Marzá y Patrici Calvo (Universitat Jaume I)
Llamada a comunicaciones: Llamada a comunicaciones para el simposio “Neuroética y neuropolítica: una reflexión desde la teoría de la democracia” que tendrá lugar durante el Congreso Internacional de la Asociación Española de Ética y Filosofía política durante el 3, 4 y 5 de octubre de 2018 en la Universidade da Coruña, Campus Industrial de Ferrol (Ferrol – España). Los/as interesados/as tienen que rellenar la ficha que se adjunta a continuación, con un breve resumen de la comunicación (entre 300 y 800 palabras), y enviarla a calvop@uji.esantes del 23 de marzo.
Objetivo:El simposio “Neuroética y neuropolítica: una reflexión desde la teoría de la democracia” centrará su atención en la relación existente entre los últimos avances de la neuroética y la neuropolítica y el desarrollo de una teoría de la democracia que tiene en la participación de la sociedad civil, la deliberación racional y en la búsqueda de acuerdos su eje central.
Resumen: Una de las principales consecuencias de los distintos procesos de globalización (económico, financiero, comunicativo, etcétera) ha sido la emergencia del protagonismo de la sociedad civil y, con él, de las diferentes instituciones y organizaciones públicas y privadas que la configuran y le dan sentido (Beck, 2004; Crouch, 2004, Kaldor, 2005).
Como están demostrando diferentes estudios, aunque la política se preocupa y ocupa de gestionar el poder, hay que tener en cuenta que gran parte de éste se genera y desarrolla en la sociedad civil. Es en este ámbito donde acontece la legitimidad de los modelos democráticos, permitiendo recursos tan importantes para el correcto funcionamiento de las Instituciones y organizaciones políticas y para el desarrollo de las sociedades como la confianza, la reputación o la reciprocidad, recursos que tienen una base racional vinculada con aspectos técnico-estratégicos, pero también morales (García-Marzá, 2004). De ahí que una buena parte de las teorías sobre el cambio social (Donati, 2013), la gobernanza (González-Esteban, 2014; Ostrom, 1990) y el diseño institucional y organizacional (García-Marzá, 2004; Ostrom, 2012) de las últimas décadas hayan visto en la promoción y potenciación de una sociedad civil fuerte, activa y comprometida la clave para generar procesos participativos capaces de favorecer un orden social más justo e igualitario, unas instituciones más legítimas, unas organizaciones políticas más enriquecedoras tanto para sí como para la sociedad.
Este hecho ha generado un fuerte debate sobre la conceptualización y delimitación de la sociedad civil; es decir, su sentido y alcance. De su clarificación dependen cuestiones tan importantes como la posibilidad de dar razón de este protagonismo, de conocer las instituciones y organizaciones que la configuran, de dilucidar aquellos mecanismos de coordinación de la acción propios que lo permitan, y de dilucidar los principios y valores que orientan su actividad y permiten su desarrollo (García-Marzá, 2004). Pero también sobre el problema que suscita la emergente desafección de la sociedad civil, puesto que socaba los procesos participación que están en la base de la legitimidad y credibilidad de las instituciones y organizaciones y, por tanto, dificultan los procesos de innovación social que permiten su desarrollo (Feenstra, 2015). De ahí que encontrar respuestas y soluciones plausibles a este incipiente reto, se muestre como condición de posibilidad de la perdurabilidad de nuestras instituciones y organizaciones políticas, en tanto y cuanto está en juego su credibilidad y legitimidad y, por consiguiente, la posibilidad de gestionar el poder.
En este sentido, algunos enfoques de democracia, como la propuesta deliberativa (Habermas, 1998; Gutmann and Thompson, 1996; Nino, 1997; Bohman and Rehg, 1999; Elster, 2000; etcétera), entienden que el diálogo y la búsqueda de acuerdos constituye la base de la democracia. Por ello, consideran que es necesario ampliar la base de la participación democrática para incluir además a la sociedad civil. Esta democracia de doble vía (Estado y sociedad civil) puede ser una solución plausible a la desafección ciudadana que afecta actualmente a las sociedades democráticas. Sin embargo, no han profundizado suficientemente el valor de la sociedad civil, los recursos o capacidades morales que encierran las instituciones y organizaciones que la componen (Dryzek, 2002; Offe, 2004), y el papel que puede jugar la ética en la resolución de los problemas prácticos que afectan a las democracias de doble vía.
Actualmente, los últimos avances neurocientíficos están aportando información relevante sobre tales cuestiones, especialmente los estudios provenientes de la neuroética y la neuropolítica. Entre otras cosas, estas disciplinas están mostrando la necesidad de introducir la dimensión afectiva en el enfoque de política deliberativa. Entre otras cosas, como forma de paliar su exceso de racionalismo de las diferentes propuestas y concepciones deliberativas y participativas de la democracia. Pero también como punto de referencia para la comprensión de las motivaciones que subyacen a la participación comprometida de la sociedad civil; afectos cuya gestión y potenciación permiten minimizar la desafección y potenciar su contribución en los distintos procesos democráticos.
Por todo ello, este simposio busca reflexionar sobre los últimos avances de las neurociencias para desarrollar desde ahí un nuevo modelo de democracia, donde la educación y la participación tengan un lugar central.


Propuesta de comunicación
Nombre
Apellidos:
Afiliación:
Cargo:
DNI:
Correo electrónico:
Título de la comunicación:
Resumen de la comunicación (entre 300 y 800 palabras):
Enviar la propuesta a: calvop@uji.es
Fecha límite de envío: 22 de marzo de 2018



     Más información sobre la AEEFP: https://aeefp.site123.me

Más información sobre el congreso de la AEEFP: http://aeefp2018.sieu.es

 

Ética de las cosas (EoT) ante el desafío de la Industria 4.0

Patrici Calvo, Universitat Jaume I,

La consolidación de la responsabilidad social, actualmente una realidad en el mundo empresarial, no ha sido un camino fácil. Desde que Howard R. Bowen propuso el concepto en 1953, la responsabilidad social ha tenido que enfrentarse al escepticismo de muchos empresarios, a la oposición de influyentes premios nobel de economía, a las políticas y políticos neoliberales, a los discursos apologéticos de iluminados, profetas y gurús empresariales que pronostican su muerte mensualmente, a la indiferencia de poderosos medios de comunicación, y a la mayor crisis económica que ha conocido la humanidad. A pesar de todo ello, es posible que la responsabilidad social se halle actualmente frente a su mayor y más complicado desafío: la Industria 4.0.
Lo que ha venido a llamarse Industria 4.0 en Europa y Smart Industry en EE.UU. está cambiando la forma de hacer las cosas, y, a pesar de sus enormes potencialidades, no siempre para mejor. Se trata de la tendencia a la automatización casi total de los procesos industriales productivos, decisorios, comunicativos y relacionalespara optimizar la empresa y mejorar la competitividad del sector. Para ello, la Industria 4.0 se apoya en diversas y versátiles herramientas y tecnologías de aplicación (KETs), como el Internet de las Cosas (IoT) para la conectividad; la Inteligencia artificial(AI) para la gobernabilidad y la productividad; los Macrodatos (Big Data) para la recopilación de datos cualitativos y cuantitativos; y la Analítica de Macrodatos (Big Data Analytics) para el procesamiento, sistematización y transformación de los datos en información y la información en conocimiento aplicable.
Por un lado, la Inteligencia artificial ofrece la posibilidad de gobernar los procesos productivos, decisorios, comunicativos y relacionales a través de algoritmos que toman decisiones racionales basadas en la información disponible. Por otro lado, los Macrodatos y la Analítica de Macrodatos permiten nutrir los algoritmos de la información objetiva y relevante necesaria para poder tomar decisiones racionales y efectivas que optimicen los procesos industriales. Y finalmente, el Internet de las Cosas proporciona las bases para la recreación de un ecosistema ciberfísico dinámico y extensible que, conformado por softwares, máquinas, dispositivos y sensores virtualmente interconectados, tiene la capacidad de ejecutar acciones particulares o colectivas gracias a los algoritmos.
Actualmente, la posición dominante que ostentan dentro del mercado algunas empresas vinculadas con la Industria 4.0, ha extendido la idea de que detrás del éxito empresarial se encuentran los algoritmos, no las personas. De tal modo que ha aumentado la presión de accionistas e inversores sobre la necesidad de algoritmizar la empresa; es decir, para que los algoritmos acaparen el protagonismo tanto en el gobierno como en los distintos procesos productivos, comunicativos y decisorios de ésta. Sin embargo, loscontinuos casos de mala praxis relacionados con la recopilación y uso indebido de los datos, el relativismo conductual de los algoritmos, las tácticas de fragmentación, disgregación y disolución de la responsabilidad de la empresa por sus acciones y decisiones, y, especialmente, la obsolescencia humana que subyace al absolutismo tecnológico y la dictadura algorítmica —como predijo Günther Anders en 1956— está generando un intenso debate sobre los conflictos, límites y las consecuencias de la Industria 4.0.
Por un lado, preocupa la posible intromisión de la empresa en el ámbito privado de los usuarios del ecosistema. Los dispositivos relacionados con el ecosistema ciberfísico, con o sin permiso de los usuarios, generan y se nutren de datos internos y externos procedentes de móviles, ordenadores personales, televisores, máquinas de limpieza, automóviles, tarjetas, redes sociales, nubes, webs, relojes inteligentes, tabletas, cafeteras, chip de NFC injertados bajo la piel, etcétera. Es decir, información proveniente de cualquier cosa que esté conectada a la red y sea utilizada por los presentes o futuros empleados. Entre otras cosas, sus hobbies, sus tendencias, sus proyectos de vida buena, sus hábitos y pautas de comportamiento, su afectividad hacia la empresa, su capacidad crítica, etcétera. Todas estas cuestiones difuminan los límites entre lo público y lo privado y atentan sobre el derecho a la intimidad de las personas.
Por otro lado, inquieta y mucho el sesgo sexista, homófobo, xenófobo o aporófobo que aplican los algoritmos utilizados por la empresa en los procesos de toma de decisiones. Como se ha comprobado, muchos de estos algoritmos reproducen los prejuicios generalizados que perviven en la sociedad. A la hora de tomar decisiones vinculadas con la asignación de tareas o la promoción, selección y despido de personal, para éstos prevalece el hombre sobre la mujer, el caucásico sobre el afroamericano, el nativo sobre el extranjero o el rico sobre el pobre. De este modo, los algoritmos se han convertido en un obstáculo para la erradicación de pautas y comportamientos discriminatorios, excluyentes e indecorosos dentro de la empresa que atentan contra la dignidad, igualdad y libertad de las personas.
También preocupa la reestructuración y el reajuste de plantillas. Muchos Departamentos empresariales, especialmente los de Logística y Recursos Humanos, están siendo sustituidos por algoritmos. Este hecho está generando numerosos conflictos. Por ejemplo, aquellos vinculados con el despido masivo de profesionales cualificados; el intrusismo y la usurpación de tareas de actividades profesionales que, en algunos casos, están colegiadas; con la desprotección de los afectados; con la falta de interlocutores válidos; o con las recolocaciones, que pueden suponer una reducción de la cualificación del profesional. Son los efectos más visibles del fenómeno de la obsolescencia humana. 
Finalmente, intranquiliza la despersonalización de la responsabilidad. Ahora son los algoritmos, no las personas, quienes deben asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus decisiones. Con ello se está estableciendo un peligroso mecanismo de fragmentación y/o disolución de la responsabilidad legal, social y medioambiental que permite a las empresas irresponsables sortear las exigencias legítimas de sus stakeholders.
En definitiva, como dijo Mario Benedetti, “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Y eso es precisamente lo que le está sucediendo a la responsabilidad social. Hoy existen nuevas preguntas. Preguntas relacionadas con la Industria Inteligenteque demandan respuestas a la altura de aquello que el momento histórico exige. De ello depende que la responsabilidad social siga siendo una opción inteligente para el mundo empresarial.

Pero la responsabilidad social no puede andar sola este camino Debe apoyarse en una ética de las cosas. Un nuevo campo de investigación cuya principal tarea consiste en dilucidar los presupuestos normativos de la Industria Inteligente y criticar desde la argumentación y el diálogo tanto el diseño como el conocimiento y comportamiento de las plataformas, ecosistemas ciberfísicos, máquinas inteligentes, algoritmos o dispositivos que recaban información y se nutren de datos masivos e información relevante para tomar decisiones que nos afectan y competen. Una ética que exige responsabilidad, trasparencia y monitorización para evitar los efectos negativos de la Industria 4.0. Porque, entre otras cosas, los algoritmos son un arma de doble filo que, sin control o escrutinio público, pueden producir situaciones injustas, nada responsables y muy poco beneficiosas para las partes en relación.


Fuente: Corresponsables 

Las contradicciones culturales del capitalismo en el siglo XXI. Una respuesta a Daniel Bell, por Ana Nogueras y Enrique Herreras

El catedrático de Ética de la Universitat Jaume I, Domingo García Marzá, junto al secretario autonómico de la Agencia Valenciana de Turismo, Francesc Colomer, presentará el próximo jueves 14 de diciembre de 2017, a las 19 horas, en la librería Babel de Castellón de la Plana el libro Las contradicciones culturales del capitalismo en el siglo XXI. Una respuesta a Daniel Bell de los autores Ana Nogueras y Enrique Herreras, y prologado por Victoria Camps.

El siglo XXI se ha iniciado con contradicciones y paradojas. La globalización económica genera una desigualdad imparable, las personas sufren y mueren sin ser objeto de atención de los datos macroeconómicos, el planeta se ha empequeñecido ante la tecnología y la demanda de recursos, la política parece colapsada sin ser capaz de garantizar el logro de los Derechos Humanos, las democracias encuentran enemigos en poderes invisibles que escapan al control público. Hay quienes auguran el fin del neoliberalismo y otros hablan de la gran crisis de la socialdemocracia.

Ante esta difícil situación, los autores han escogido el hilo conductor de Las contradicciones culturales del capitalismo de Daniel Bell —escrita hace 40 años, en un momento previo a que se produjera la deriva hacia el neoliberalismo que tantas consecuencias nefastas está teniendo para la economía y la política— para plantear si existen alternativas para enfrentarnos a la realidad del siglo XXI, a los nuevos dilemas políticos, sociales, culturales y éticos. 

Ana Noguera, doctora en Filosofía, es miembro del Consell València de Cultura de la Comunitat Valenciana y profesora de Sociología y Ciencias Políticas en la UNED de Valencia. Por su parte, Enrique Herreras es profesor de Ética y Filosofía Política en la Universitat de València y articulista.