Ética Empresarial y RSE en América Latina

Dilnéia Couto, 29/10/10
En América Latina el tema de la ética empresarial como ética aplicada está todavía a la espera de ser efectivamente ‘estudiado’. A pesar de que los investigadores sobre Filosofía Moral conozcan y reconozcan, en la gran parte de los casos, la importancia de las éticas aplicadas y de la ética empresarial para las instituciones, Parece ser que todavía se toma esta perspectiva como muy innovadora, lo que lleva a una carencia de estudios filosóficos que aporten fundamentos normativos para una ética empresarial, desarrollados en el contexto latinoamericano.

Por esto, al hablar de ética empresarial se denota una gran confusión entre los términos “ética empresarial”, como fundamento normativo, y “responsabilidad social”, como una propuesta aplicada de gestión. Puesto que, cuando se estudian los ejemplos prácticos de aplicación de la gestión de la responsabilidad social empresarial es posible observar que existe una gran preocupación por llevar este tema, especialmente, al ámbito de la aplicación.
Asimismo, intentando ubicar la situación de la gestión aplicada de responsabilidad social empresarial, se puede decir que este tema está bastante presente en dicho contexto desde inicios del siglo XX. Sin embargo, esta concepción estuvo hasta los últimos años bastante arraigada a la idea de filantropía, concibiéndola como “una acción de caridad de la empresa hacia la comunidad”. En este sentido, se observa que el tema empezó a ganar espacio desde la perspectiva de una práctica empresarial que se compondría de proyectos de apoyo comunitarios, ya que, en aquél período eran bastante escasas o casi inexistentes las investigaciones propias de la temática (Correa et. Al. 2004: 7).

Es decir, parece ser que la gestión aplicada de la ética surge en Latinoamérica a partir de las experiencias de grandes conglomerados de empresas que, debido a experiencias en el exterior, empiezan a intentar aplicar algunos márgenes de aplicación también ahí. Esto es, proyectos que con el rotulo de RSE se destacaban como filantropía social.

Sin embargo, la concepción de RSE gana espacio a inicios de los años noventa del siglo XX como “parte de la gestión de negocios y dentro de un concepto integral” por una parte, y “aunque se nota la fuerte presencia de la filantropía, es sorprendente el interés y la cantidad de iniciativas, seminarios, organizaciones, trabajos universitarios” que empezaron a aparecer desde entonces. Esto tanto por iniciativa de las empresas como de la sociedad. Por otra parte, parece ser que “la responsabilidad social es todavía una consideración secundaria en los negocios de las empresas latinoamericanas” (Correa et. Al., 2004: 07-08).

Con el desarrollo de la temática la cantidad de organizaciones sociales que comienzan a cobrar publicidad y prestigio es bastante significativa; entre ellas se pueden destacar algunas como: la red EMPRESA, la WBSCD (Consejo empresarial mundial para el desarrollo sostenible) que tiene cobertura regional, Instituto ETHOS, FIDES (Fundaçao Instituto de Desenvolvimento Social e Empresarial), etc. Se tratan de organizaciones que desarrollan proyectos y publicitan el tema de la RSE, todas ellas con sede propia en América Latina.

Además, parece importante que se vean los muchos ejemplos que pueden ser presentados de fundaciones que nacionalmente proponen indicadores para analizar la RSE en sus países, por citar algunos: el IARSE (Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial); el IBASE (Indicadores de Balance Social creado en 1997 en Brasil); el Instituto ETHOS de Empresas e Responsabilidade Social (creado en 1998 en Brasil y cuenta con una red de indicadores sociales desde el 2003) la Fundación ProHumana en Chile; el CCRE (Centro Colombiano de Responsabilidad Social); la Fundemas (Fundación Empresarial para la Acción Social) en El Salvador. Cabe recordar que todas estas fuentes pueden ser ampliamente revisadas y consultadas a través de la red de Internet.

Se tratan de iniciativas locales que pretenden fundar sus propias bases de estudios y aplicación de indicadores de responsabilidad social que se adapten mejor a sus realidades sociales. Sin embargo, actualmente todos ellos cuentan con algunos objetivos comunes, tales como: el desarrollo sostenible, la gestión social y ecológica de las empresas.

La RSE en Latinoamérica

 La propuesta que tenemos para esta etiqueta es divulgar temas relacionados a la investigación, proyectos empresariales, cursos, congresos, etc. que traten del tema de la RSE dentro del contexto social Latinoamericano.
Un espacio de interacción y diálogo que pretende integrarse en las temáticas de debates y preocupación que son tratadas en los diferentes países de América Latina. Además de ser un espacio de divulgación que pretende ser un estimulador del estudio, la investigación y la práctica de la Ética Empresarial y la RSE en Latinoamérica.
En definitiva, nuestra pequeña aportación al proceso de construcción del diálogo entre las diferentes voces plurales que están preocupadas y trabajan a favor del desarrollo de los temas tratados en este blog.
¡Bienvenidos!

Empresa y derechos humanos

Adela Cortina, 11/10/10
 El discurso de los derechos humanos ha irrumpido en el mundo de la empresa desde hace años, pero especialmente desde que en 2003 las Naciones Unidas aprobaran unas Normas sobre las responsabilidades de las empresas transnacionales y otras empresas en la esfera de los derechos humanos, y desde que en 2005 la Comisión de Derechos Humanos de la ONU solicitara el nombramiento de un Representante Especial para estos temas. La resolución fue aprobada con el voto de 49 países, entre 53, y con la oposición de Estados Unidos, y en agosto de 2005 John Ruggie fue elegido para ese cargo. ¿Por qué era imprescindible abrir un ámbito explícito de reflexión y acción sobre derechos humanos en el mundo empresarial?

El recuerdo de catástrofes como la de Union Carbide en Bhopal (India) en 1984, al producirse un escape de una sustancia tóxica, que causó la muerte de miles de personas y la enfermedad de casi 200.000, las condiciones de explotación en que trabajan gentes en fábricas y plantaciones en distintos lugares del mundo, las consecuencias de las patentes farmacéuticas en las muertes por sida y otras enfermedades, la restricción de libertades, como las de expresión o asociación, en países del Sur, todo este conjunto de violaciones palmarias, ayuda a encontrar una respuesta.

Ante situaciones como éstas no basta con que las empresas asuman voluntariamente su responsabilidad corporativa y hagan un triple balance económico, social y medioambiental. Es necesario que respeten esos derechos que son cartas de triunfo, ante las que se debe anular cualquier otra jugada, y que lo hagan como una obligación de justicia básica, no como una opción voluntaria.

Ciertamente, en 1999 el anterior Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, invitó a las empresas a sumarse a un Pacto Mundial para fomentar buenas prácticas en el terreno de derechos humanos, laborales, medioambientales y en la lucha contra la corrupción. Pero no basta con eso, menos todavía en un mundo globalizado, cuando en una gran cantidad de países del Sur existen enormes vacíos legales, que impiden defender a sus habitantes frente a actividades inhumanas de algunas empresas autóctonas, pero también transnacionales. Por eso se hizo necesario ir más allá del Pacto Mundial y de la Responsabilidad Social Empresarial, hacia algo tan básico como el ámbito referido a Empresa y Derechos humanos.

En este sentido, Ruggie recomienda promover un nuevo marco normativo internacional, centrado en tres pilares: el deber estatal de proteger los derechos humanos, la obligación empresarial de respetarlos, y la promoción de mecanismos para reparar las violaciones. «Proteger, respetar, remediar» es el nuevo mantra, que han de asumir Estados y empresas de cualquier dimensión y grado de complejidad, pero especialmente las transnacionales, porque no sólo los individuos son responsables de sus actuaciones, lo son también las organizaciones, algunas de las cuales tienen un enorme poder. Y a mayor poder, mayor responsabilidad.

Es urgente entonces integrar el respeto por los derechos humanos en el núcleo duro de la empresa, identificar los aspectos de la actividad empresarial que afectan a derechos básicos, diseñar prácticas de respeto, adoptar indicadores para evaluarlas y someterse al control de auditorías internas y externas. Todo ello compone un êthos, un carácter de la empresa, que tiene que ser asumido desde dentro.

Están en juego derechos de las tres generaciones, desde el derecho a la vida, en casos como el de Bhopal, la fabricación y el comercio de armas, las patentes, el precio de los alimentos y tantos otros, pasando por la libre expresión de quejas, la libre asociación, la no discriminación, el salario digno para mantener una familia, la no explotación infantil ni de adultos o la seguridad, hasta el derecho al desarrollo. Imposible será avanzar en los siempre aplazados Objetivos de Desarrollo del Milenio, si no se suman las empresas.

A día de hoy, el asunto está en la calle. Por poner un ejemplo, las fundaciones Carolina y Fòrum Universal de les Cultures han organizado un debate sobre ello, con la presencia de Mary Robinson, Presidenta de Iniciativa por una Globalización Ética, en el marco de la Presidencia Española de la Unión Europea. Dos desafíos, ante todo, se ponen sobre la mesa: las empresas, como cualquier organización humana, están obligadas a respetar los derechos humanos, a no dañar; pero también pueden promover su protección dentro de su área de influencia, pueden sí apoyar su protección positivamente.

Las empresas pueden ayudar a romper el círculo vicioso de las violaciones que se instala en países con lagunas legislativas y gubernamentales, y dar comienzo al círculo virtuoso de las buenas prácticas. Como bien ha dicho Sen, una empresa ética es un bien público, del que se beneficia la sociedad en su conjunto. Pero también pueden tratar de influir en el gobierno y en la sociedad para que se genere y se ponga en vigor una legislación acorde con los derechos humanos. Proteger no es sólo tarea de los Estados, a la empresa ciudadana cabe también la tarea de promover la protección, teniendo en cuenta que hoy la ciudadanía no puede ser sino, a la vez, local y cosmopolita.

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, miembro de la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, y directora de la Fundación ÉTNOR.

Artículo publicado en el periódico El País el 04/02/2010

El posgrado en bioética de la Universitat Jaume I prepara el comienzo del nuevo curso

 La Universitat Jaume I de Castellón, en colaboración con un grupo de profesionales sanitarios, pondrá en marcha el próximo 18 de octubre una nueva edición del Curso de Especialista Universitario «Bioética: humanizar la asistencia sanitaria» (@ distancia).

Este postgrado @ distancia, que contiene una carga lectiva de 30 créditos ECTS, aborda los conceptos básicos de bioética y su aplicación desde una doble perspectiva. Por una parte, incide en la fundamentación ética y su desarrollo en la práctica sanitaria, las principales situaciones conflictivas y la toma de decisiones. Por otra parte, el curso se preocupa del diseño institucional de las organizaciones sanitarias que se requiere para la implementación de la ética.

El programa del curso se estructura en cinco bloques. Los primeros cuatro (27 créditos) abordan, desde la perspectiva bioética, la asistencia sanitaria tanto en su vertiente clínica como organizacional. El último bloque (3 créditos) complementará la formación teórico-práctica mediante el desarrollo de un trabajo final.

El próximo jueves 14 de octubre de 2010 finaliza el plazo para poder matricularse en este posgrado universitario en bioética. Para más información al respecto, puede consultarse la web del posgrado en bioética (www.cursobioetica.uji.es) o ponerse en contacto con la responsable del Centro de posgrado de la universitat Jaume I:

Sonia Falcó Aledón
Centre de Postgrau i Formació Continuada
Campus del Riu Sec
Universitat Jaume I
12071 – Castelló
email: falco@mail.uji.es
Telf +34 964 38 7230
FAX +34 964 38 7008

El Seminario ÉTNOR de Ética Empresarial cumple 20 años

 Adela Cortina y Jesús Conill, Catedráticos de Ética de la Universidad de Valencia y fundadores de ÉTNOR, fueron los encargados de marcar el inicio del 20º Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial.

Como destacó Emilio Tortosa, Presidente de esta institución desde sus inicios, y que precisamente ayer recibió el distintivo de “hijo adoptivo” de la ciudad de Valencia, “estos 20 años no son más que un acicate para seguir adelante con nuestra responsabilidad y nuestro gran objetivo: hacer de las empresas y las organizaciones en general un espacio ético en el que los valores tengan el papel que les corresponde”.

Tortosa también habló de las dificultades que estamos atravesando en el momento presente y precisamente por ese motivo esta edición del Seminario se dedicará a la cuestión de Revitalizar las empresas para construir una buena sociedad, o lo que es lo mismo, “de transmitir vitalidad o energía a nuestras empresas y a nuestra economía”. Ese es el reto de la Fundación hoy en día: “no vivir de los 20 años pasados, aunque tampoco olvidarlos; no tirar la toalla ante las dificultades y las incertidumbres que nos rodean, aunque sí analizarlas y conocerlas; sino seguir esforzándonos día a día por re-moralizar la empresa”, concluyó el Presidente.

Por este motivo, Cortina y Conill retomaron en esta primera sesión la cuestión de las metas fundamentales de la economía y la empresa. Por su parte Conill, experto en Economía Ética, destacó la importancia de recuperar “el sentido originario de la actividad económica, que no es otro desde la antigüedad que construir una buena sociedad mediante la satisfacción de necesidades”. El Catedrático también habló de la importancia de “recordar las veces que haga falta que no son lo mismo las necesidades objetivas, por naturaleza limitadas, y los deseos subjetivos ilimitados”.

Por su parte Adela Cortina hizo un repaso de los elementos explícitamente éticos que han ido aflorando en estos 20 años en el mundo empresarial y que son un gran avance de la ética en las organizaciones. Así destacó: los códigos éticos, auditorías y observatorios de la calidad ética de las organizaciones; los códigos de buen gobierno; la banca ética, banca solidaria, la inversión socialmente responsable, etc.; el comercio justo; el consumo responsable; la fuerza de los RR.HH como base de la economía del conocimiento; la idea de la empresa ciudadana; la economía y ética del desarrollo humano, ligado a las empresas; los microcréditos; la responsabilidad social, entre otros.

Para Cortina, “todos estos elementos están hoy en la calle y son irreversibles, lo cual quiere decir que la historia la hacen los hombres. Podemos incidir y podemos abrir nuevos caminos, podemos reforzar unas ideas que nos parezcan que van a crear una buena sociedad, porque la ética es al fin y al cabo un tema de innovación.” “Y ese va a ser nuestro camino a seguir como Fundación, trabajar para fortalecer esos ámbitos que nos parece que vale la pena fortalecer para crear una buena sociedad, y sin los que no podemos hablar de sociedades justas”.

Emilio Tortosa recibió en Valencia un sentido reconocimiento por toda su trayectoria empresarial

 El economista Emilio Tortosa ha sido nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Valencia como reconocimiento a una trayectoria profesional y personal fuertemente vinculada al desarrollo de esta ciudad

Tortosa, actual presidente de la Fundación ÉTNOR para la ética de los negocios y las organizaciones, empezó en la Caja de Ahorros de Valencia como botones con tan sólo 14años, para ser nombrado en 1989 su Director General. En este período, transformó las antiguas estructuras de la caja en un moderno grupo financiero configurando el modelo de lo que hoy es Bancaja. A su época como director general se deben desde el propio nombre de la entidad, su lema “unidos por Bancaja”, su importante Obra Social y cultural, y convertir a la Caja en una de las primeras entidades del sistema financiero español. Pero lo más importante del paso de Tortosa por Bancaja, y de lo que él personalmente se siente “más orgulloso”, es de la conformación de una nueva cultura surgida del mestizaje de los nuevos profesionales contratados procedentes de bancos, auditoras, consultoras, y la floración de los mejores profesionales de la Caja.

Destacado defensor de la ética en la actividad empresarial, Tortosa impulsó el modelo de cajas en nuestra comunidad, como un sistema favorecedor de “desarrollo y solidaridad, que fomenta la adhesión, los sentimientos y el sentido de pertenencia”. Una filosofía basada en el ahorro que, como el propio Tortosa definía, significa: “privarse de las cosas pequeñas para conseguir las grandes”. Para Tortosa “las Cajas son el espíritu de la Ilustración, la base de la civilización europea del bienestar, la representación de la sociedad civil, las ONG´s más antiguas de Europa, las organizaciones del futuro”, y están “ancladas en una tradición de servicio a la comunidad”.

Hoy es momento de revisión del modelo de cajas, pero revisar no significa olvidar su esencia, pues en palabras del propio Tortosa, el futuro no se construye desde la nostalgia de lo que fue, sino “desde la creatividad”, “convirtiendo las amenazas en oportunidades” y uniendo los esfuerzos en un plan “que gestione la dualidad entre el pasado y el futuro”.

Su espíritu innovador y altamente comprometido con su entorno llevó a Emilio Tortosa a fundar la librería Xúquer en Alzira, ciudad que le vio nacer, en pleno franquismo. Contribuyó a la formación de La Nostra Escola Comarcal y en la fundación de la revista de pensamiento cristiano Saó. También se vincula al mundo universitario, siendo profesor asociado de dirección de empresas de la Universidad de Valencia, y convirtiéndose en el Director de la Cátedra de Innovación y Creatividad (INCREA) de la Universitat Jaume I de Castellón, de la que es actualmente asesor. Ha sido presidente del Centro Europeo de Empresas Innovadoras (CEEI) desde 1991 hasta este año. En 1991 funda también, junto a un grupo de reconocidos empresarios y académicos como Adela Cortina, Josep Mª Blasco o Carlos Turró, la Fundación ETNOR, fundación que hoy preside, y que sigue luchando y trabajando por unas empresas y organizaciones más éticas al servicio de la sociedad y de los ciudadanos.

Este reconocimiento de la ciudad de Valencia es otra más de las muestras de agradecimiento que el entorno de este economista rinde a su trabajo, y que se suma a la Medalla de Honor de Oro de la Fundación Caja Segorbe, la Insignia de Oro con el Escudo de la Ciudad de Alzira, ser Padrino de la Bandera de Alzira, y el Reconocimiento a la mejor trayectoria profesional otorgada por la Revista Economía 3.

En el acto ha sido nombrado también Hijo de la Ciudad el padre José Climent Barber, fundador de la Escuela Municipal de Música, y se ha otorgado la medalla de oro 9 d’Octubre a tres instituciones de gran importancia en la sociedad valenciana: al Colegio Imperial de Niños Huérfanos San Vicente Ferrer, institución valenciana con casi 600 años de antigüedad; la Gran Asociación de Beneficencia Domiciliara Nuestra Señora de los Desamparados; y el Regimiento de Caballería Ligera Lusitania 8, que el año pasado celebró su 300º aniversario.

Adela Cortina y Jesús Conill inaguran el XX Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial

 La 1ª Sesión del XX Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial tendrá lugar mañana jueves en la sede de la Fundación Bancaja, Valencia.

Adela Cortina y Jesús Conill, Catedráticos de Ética de la Universidad de Valencia, inauguran mañana jueves 7 de octubre a las 19.30 h la XXª edición del Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial con una conferencia titulada: «La meta de la economía y la empresa: una buena sociedad».

El Seminario dedicará este curso a analizar la cuestión de la necesidad de «Revitalizar las empresas para construir una buena sociedad». Bajo este título diferentes ponentes del mundo académico y empresarial reflexionaran entorno a las palancas de cambio que es necesario tener en cuenta para generar una buena sociedad, y el papel que juegan en ello los distintos actores: empresas, ciudadanos, administraciones públicas, etc.

Como novedad para este año, comentar que el desarrollo de los diferentes seminarios podrán ser seguidos puntualmente a través de Comunidad Étnor (http://comunidadetnor.ning.com/), así como debates y reflexiones posteriores alrededor de sus contenidos.

Para más información e inscripciones, puede visitar la páguina web de la Fundación (http://www.etnor.org/), contartar directamente a través de correo electrónico (fundacion@etnor.org ) o mediante teléfono (96.3349800)

Economía sin ética

Adela Cortina, 05/10/10

 La catastrófica crisis económica que vivimos, tan dolorosa para millones de personas con nombre y apellidos, ha estallado cuando está boyante el discurso de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en memorias anuales, índices de empresas responsables, masters y publicaciones. La pregunta es inevitable: ¿era cosmética o ética?, ¿maquillaje para tener buena apariencia o vitaminas que fortalecen por dentro?
De todo hay, claro está, y existen causas de muy diverso género. Pero la crisis es también una prueba de que buena parte de las organizaciones del mundo económico y político no han asumido ese discurso, cuando en realidad pertenece a la entraña misma de esos mundos: no viene de fuera, sino que es suyo.
Una empresa inteligente -viene a decir el discurso- no opta por una ética del desinterés, cosa imposible para una empresa moderna, sino del interés común. No abandona el mundo de los incentivos, de la búsqueda del beneficio y la viabilidad, sino que trata de lograr su beneficio a través del beneficio compartido. Por eso intenta convertirse en esa «empresa ciudadana» que las gentes ven como cosa suya, porque genera riqueza material, trabajo y valores intangibles en su entorno. Apuesta por la transparencia que va generando confianza y forjando la reputación, valores sin los que es difícil mantener la viabilidad. Por eso, la empresa prudente trata de conocer las aspiraciones de sus grupos de interés y de responder a ellas. Responsabilidad, transparencia y confianza son entonces imprescindibles para alcanzar el bien de la empresa al medio y largo plazo. Siempre que exista un marco institucional capaz de asegurar razonablemente que se cumplen las reglas de juego.
No ha funcionado en demasiados casos el marco institucional, encargado de controlar las actuaciones financieras, de poner sobre aviso a inversores y a consumidores. Han fallado los marcos y por eso es necesario el control. Pero a pesar de la convicción leninista de que «la confianza es buena, pero el control es mejor», los dos son imprescindibles. Sin control, los bancos juegan al riesgo excesivo, al préstamo basura un día y a no prestar al siguiente, los ayuntamientos avalan recalificaciones, los consumidores se endeudan más allá de lo razonable y llega un tiempo en que el tren de la actividad económica da un brusco frenazo. Que parece que, al menos en parte, es lo que nos ha pasado. Pero sin confianza decaen las transacciones, disminuye la inversión, escasean los préstamos, cierran las empresas, aumenta el desempleo y crece el sufrimiento.
¿Es que el discurso de la RSE, como ha dicho José Ángel Moreno, está en realidad desvinculado de los sistemas de gobierno corporativo? ¿Es que no se ha incorporado al núcleo duro de una muy buena parte de empresas, cuando en realidad les es consustancial?
Tal vez lo que ocurre es que hay dos tipos de incentivos, los buenos y los malos, los que pertenecen al juego limpio de la empresa y los espurios. Los últimos pueden ser útiles en alguna ocasión, pero no ser los principales, como mostraba el filósofo MacIntyre con el ejemplo de un niño, cuyos padres quieren que aprenda a jugar al ajedrez y, como no le gusta, le prometen caramelos cada vez que juegue. El incentivo de los caramelos puede servir para que conozca el juego y se interese por él, pero si con el tiempo sigue sin gustarle por sí mismo, hará trampas cuando pueda.
Si el directivo de un banco al asesorar a los clientes está pensando en que su salario o su ascenso dependen de que inviertan en determinados fondos, intentará persuadirle de que es un riesgo asumible con el que ganará considerablemente. Las demás opciones son «conservadoras», adjetivo que tiene ya un sentido peyorativo. Claro que, a diferencia del ajedrez, el directivo también cuenta con la ambición del cliente. Pero no es un buen profesional el que no advierte de los riesgos previsibles, ni el que hace préstamos basura, porque no es ése el sentido de su profesión y por eso genera desconfianza.
Si globalizamos la partida de ajedrez, resultará ser que, además de las turbulencias de que hablan los economistas, ha habido organizaciones y gentes concretas que no han creído en el valor de su profesión, que han arriesgado lo suyo y lo ajeno, convencidos de que a ellos les sacarán las castañas del fuego. Lo peor de todo es que en este juego algunas veces pagan los protagonistas, pero en todas las ocasiones pagan los peor situados, los débiles. Los que se quedaron sin trabajo, los que no pudieron pagar la hipoteca, los que tuvieron que cerrar su pequeña empresa, los inmigrantes que regresaron a sus países y se acabaron las remesas, fuente principal de ingresos para esos países.
En el documento de la última cumbre del G-20, los líderes mundiales hacen una afirmación asombrosa: «Reconocemos la dimensión humana de la crisis». Pero ¿es que ha existido alguna vez una actividad económica sin dimensión humana? ¿No es cierto que la economía ha de ayudar a construir una buena sociedad y, cuando no lo consigue, fracasa rotundamente, teniendo en cuenta que esa buena sociedad hoy ha de ser mundial?
Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Académica de la Real Academia de las Ciencias Morales y Políticas, y directora de la Fundación ÉTNOR.


Artículo publicado en el periódico El País, (05/05/09)

Fernando del Rosario: “La gestión de la diversidad en la empresa es una oportunidad para el enriquecimiento de la sociedad”

 Cruz Roja Española ha celebrado hoy jueves 30 de septiembre la VI Jornada de Empleo en la sede de la Fundación Bancaja. En esta ocasión, la Institución ha abordado la gestión de la diversidad en el colectivo emprendedor y empresarial responsable. En la inauguración de la Jornada, el presidente de Cruz Roja Española en la Comunidad Valenciana, Fernando del Rosario, ha señalado que “la gestión de la diversidad en la empresa es una oportunidad para el enriquecimiento de la sociedad”.
La acción se enmarca dentro del proyecto Empresa Divers@ de Responsabilidad Social de Cruz Roja Española, y que cuenta con el apoyo del P. O. Plurirregional Lucha contra la discriminación del Fondo Social Europeo y Consum. A la VI Jornada de Empleo han asistido más de 80 personas, entre empresas, Administración, Tercer Sector, y trabajadores y trabajadoras. El objetivo es aglutinar experiencias prácticas sobre la contratación de colectivos vulnerables, nuevas formas exitosas de gestionar la diversidad en el mercado de trabajo, y conocer la importancia del colectivo inmigrante en la creación de empresas.
Por todo ello, se ha contado con las aportaciones de Bancaja, la Fundación Étnor, CEIMIGRA, Cámara de Comercio de Valencia, y de empresas como IMPORTACIO SA, DISPROMERCH SL, NH Hoteles SA, entre otros. Además, ha participado el Catedrático de Ética de la Universidad Jaume I de Castellón, D. Domingo García Marzá.

Balance Plan de Empleo en la Comunidad Valenciana
Los Servicios Integrados de Empleo de Cruz Roja Española han conseguido empleo en la Comunidad Valenciana para 1.602 personas durante 2008 y 2009, mientras que en el primer semestre de este año, se han registrado un total de 313 inserciones laborales.
En cuanto al programa de autoempleo, desde 2000 la Institución ha asesorado a 138 empresas a iniciar su actividad. Entre ellas, predomina el sector servicios con 93 empresas puestas en marcha, de las que 29 fueron comercios y 32 estaban dedicadas a la hostelería.

Para más información o entrevistas contactar con el Departamento de Comunicación de Cruz Roja Española llamando al 96 310 70 98 y 616 59 54 17 http://www.cruzroja.es/ Colabora con Cruz Roja: 902 22 22 92. Hazte socio / voluntario