La Fundación ÉTNOR celebra 20 años dedicada a la ética de la empresa

“Una vida sin reflexión no es una vida en sí misma”, afirmaba el filósofo Sócrates. Para Adela Cortina, Catedrática de Ética y Directora desde hace ya 22 años de la Fundación ÉTNOR, las palabras del filósofo ilustran una necesidad de las personas, pero también de las organizaciones: “reflexionar sobre uno mismo, volver a los orígenes de vez en cuando, y hacer una memoria no sólo cuantitativa de actividades, sino una memoria biográfica, una historia de vida”.
Éste ha sido el objetivo de celebrar los 20 años de esta Fundación, dedicada a la difusión y el respeto de los valores éticos en empresas y organizaciones públicas y privadas, de coordinar un monográfico sobre Ética y Empresa en la Revista Debats, de la Institució Alfons el Magnànim. Un monográfico en el que diversos académicos y empresarios analizan las diferentes áreas de esta temática, la ética empresarial, pero en el que también se narra la historia de esta fundación valenciana que en los años 90 ya tenía la convicción de que “no puede haber empresas ni economía amoral, de que no hay una buena sociedad sin buenas empresas, y de que la ética es un factor de fecundidad para la empresa, un factor de innovación”. Éste era, según Cortina, y sigue siendo, el hilo conductor de esta organización.
De la incredulidad inicial, donde ética, economía y empresa se veían “como agua y aceite”, pasamos en la década del 2000 a un boom de la ética y la responsabilidad social: códigos éticos, buen gobierno, auditorías éticas, sostenibilidad, informes y memorias, etc. “Por un momento creímos que nos habíamos hecho superfluos. Y entonces llego la crisis, y la constatación de que también habían vacíos morales, y de que la ética, que no es más que poner a cada actividad en su pleno quicio vital y darle eficacia, seguía haciendo mucha falta”. “Por eso seguimos creyendo que merece la pena la ética de la empresa. Y seguiremos trabajando desde dentro de la empresa y de la economía, con los profesionales de cada área, en este foro interdisciplinar en el que se ha convertido la Fundación ÉTNOR”, concluyó Cortina.
Precisamente esta interdisciplinariedad es una de las características básicas y necesarias que Francisco Pons, Presidente de Importaco, y miembro de esta Fundación desde sus inicios, destacó en el acto. “En los inicios nos reuníamos un pequeño grupo de personas, personas de dos tipos: los del pensamiento sublime, y los que estábamos en el mundanal ruido de la empresa. Los del deber ser, y los que intentábamos trasladar ese deber ser al mundo real”. Pons destacó que los años le han hecho comprobar la necesidad de los filósofos “que menos presionados por el ejercicio frenético del día a día, que a veces te hace justificar comportamientos que no debieran darse, aportan desde afuera independencia y rigurosidad, un norte”.
Por su parte, Javier Quesada, economista y Vicepresidente de Fundación Bancaja, destacó el apoyo que la entidad ha dado a ÉTNOR desde sus inicios, “porque nos sentimos muy cercanos con sus objetivos y por la trayectoria que hemos seguido tan estrechamente”. Quesada quiso hacer un agradecimiento institucional en nombre del Presidente de la entidad a todas las personas que integran y han integrado la Fundación ÉTNOR, y a todos los profesionales que en estos dos decenios han trabajado en un campo que entonces parecía ya muy visionario. “El mundo se ha movido en una dirección que esta fundación ya apuntaba. Por eso hay que reconocer su papel indiscutible en la sociedad y su plena vigencia. Hoy en día es más imprescindible que nunca”.
La Fundación Bancaja se enfrenta estos días a una restructuración total desde los propios estatutos. Quesada destacó que “ha habido hechos en el pasado de los que no podemos estar satisfechos, pero se han hecho también grandes cosas, y vamos a echar de menos a las antiguas fundaciones de las Cajas de Ahorros y a las propias Cajas de Ahorros”. La nueva Fundación Bancaja, que se está gestando estos días, “va a tratar de dar continuidad a esta tarea de la que nos sentimos orgullosos, y la Fundación ÉTNOR recibirá siempre la máxima atención. Haremos todo lo que esté en nuestra mano por encontrarle un hueco en esa nueva fundación que echará a andar en los próximos meses”, concluía Quesada.

La RSE en la tienda de la esquina

El pequeño comercio hace responsabilidad social empresarial sin saberlo. Le hace falta la utilización del nombre ´comercio ciudadano´ como rasgo básico de la identidad, un plan de formación que incluya la RSE, y avanzar en la visibilidad de las buenas prácticas.
A pesar del entorno económico complejo en el que nos encontramos hoy en día, y de que algunos hayan presagiado la desaparición de los temas relacionados con la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE), siguen presentándose propuestas que defienden que estos temas pueden ser de gran ayuda para salir reforzados de la situación actual. Siempre y cuando se entienda que la RSE es una parte de la ética de la organización, es decir, de su manera o forma de ser y no un simple recurso estratégico.
Con esta filosofía, la Fundación Étnor ha realizado una investigación que lleva por título «Una aproximación ética al comercio valenciano«. Dicho trabajo ha sido financiado por la Conselleria de Industria, Comercio e Innovación y ha contado con la colaboración de Unió Gremial y la empresa pública del Ayuntamiento de Burjassot Cemef.
Desde el equipo de trabajo éramos conscientes de que esta investigación constituía un reto y una innovación, tanto para Étnor como para la propia Conselleria y el resto de organizaciones implicadas. Un reto porque las investigaciones acerca de la situación real de la RSE se han realizado, normalmente, en grandes empresas y en menor medida en pymes. Éste es el caso del Observatorio realizado por Étnor (ERSE´06 y ERSE´09). Parecía, pues, que los temas de la RSE poco tenían que ver con las pymes comerciales, con el comercio tradicional de toda la vida.
Y una innovación porque la investigación partía de una hipótesis básica fruto del conocimiento de la situación del comercio valenciano, a saber: la RSE puede convertirse en una razón básica que justifique la presencia, importancia y necesidad del pequeño comercio en el actual escenario económico global, convirtiéndose en uno de los recursos clave de mejora en la diferenciación y competitividad de las pymes comerciales.
De ahí que el objetivo de la investigación fuera doble. Por un lado, realizar un diagnóstico de la situación actual del pequeño comercio de la Comunitat Valenciana en lo referente a la ética y la RSE. Y, por otro lado, a partir de este diagnóstico, identificar las potencialidades y recursos que de hecho poseen este tipo de empresas para avanzar en la identificación y gestión de la RSE.
Los resultados de la investigación muestran una serie de rasgos característicos del pequeño comercio: calidad, proximidad y profesionalidad. A los que se añade de una forma cada vez más evidente el valor compromiso social y ciudadano. Dicho compromiso lo encontramos en frases que habitualmente escuchamos como el comercio activa la ciudad.
Uno de los resultados más significativos del estudio tiene que ver con la falta de relación entre las buenas prácticas, reconocidas y valoradas por la sociedad, y el propio concepto de RSE. Mientras que en las grandes superficies nos encontramos con una gestión y comunicación explícita de los temas de RSE, este concepto aún no ha calado en el pequeño comercio.
La investigación muestra también que existe una plataforma sólida en el pequeño comercio para la implementación de los temas de la RSE, ya que estos reconocen como principal motivación para entrar en temas sociales y medioambientales la propia mejora de la gestión, más allá de las cuestiones de mera reputación e imagen. Como siempre, la principal dificultad es cómo llevar estas ideas a la práctica. El trabajo aporta una serie de propuestas en esta dirección.
En primer lugar, la utilización del nombre comercio ciudadano como rasgo básico de la identidad del pequeño comercio. En segundo lugar, es necesario un plan de formación que incluya la RSE dentro la propia profesionalización del sector. Por ejemplo, un concepto de calidad que incluya también aspectos sociales y medioambientales. En tercer lugar, avanzar en la visibilidad de las buenas prácticas en RSE, bien sea a través de un certificado de comercio ciudadano como parte del actual sello de excelencia, bien haciendo públicos los compromisos adquiridos del pequeño comercio y los resultados obtenidos. Recordemos que responsabilidad viene de responder, de dar razón ante la comunidad de nuestras acciones y decisiones empresariales.
Por último, la investigación se apoya en la exigencia por parte de los comercios de una mayor participación y diálogo con las Administraciones Públicas locales, con el objetivo de forjar una alianza por un comercio ciudadano que sea capaz de reconocer en el pequeño comercio un interlocutor válido en el desarrollo del modelo de ciudad.

García-Marzá es catedrático de ética empresarial en la Universitat Jaume I, Director de Proyectos de la Fundación Étnor y Director del Grupo GERSE 

La Universidad al servicio de la gestión de la ética y la responsabilidad social en organizaciones y empresas

En la actualidad, la relación del beneficio económico con el social y el ecológico es una demanda de la sociedad, y la reputación de la organización o empresa económica depende en gran parte de su respuesta ante estos nuevos retos. Precisamente, la ética empresarial aporta una perspectiva innovadora para la gestión y la comunicación de la responsabilidad social, un hecho que ha generado un considerable aumento de la demanda  de servicios avanzados en este sentido por parte de las organizaciones y empresas económicas. 
GERSE (Gestión de la Ética y de la Responsabilidad Social Empresarial) es un grupo de investigación de la Universitat Jaume I que, dirigido por el catedrático de ética empresarial Domingo García-Marzá, ofrece  desde 1991 servicios avanzados en el ámbito de la ética empresarial y la responsabilidad social. Su principal objetivo es ayudar a las organizaciones y empresas económicas en la implementación de los valores éticos y en la definición y gestión de su responsabilidad social y ecológica a través de diversas herramientas: códigos éticos, memorias de  responsabilidad, auditorías éticas, códigos de buenas prácticas, comités de ética, etc.
El equipo humano de GERSE está caracterizado por ser un grupo de trabajo multidisciplinar , experimentado y altamente cualificado en temas de ética empresarial, responsabilidad social y comunicación corporativa, avalado por trabajos realizados en distintas empresas como son Mercadona, Unión de Mutuas, Bancaja, Aceralia, ONCE, Intercoop, ATOS ORIGIN España Y ENCE, entre otras.

Decimocuarta edición del informe anual «La Comunicación Empresarial y la Gestión de los Intangibles en España y Latinoamérica»

La pérdida de confianza que ha traído consigo la crisis económica y la elevada preocupación que existe en la sociedad española por las cuestiones laborales han dejado huella en la relación empresa-sociedad en España. Por ello, la decimocuarta edición del informe anual “La Comunicación Empresarial y la Gestión de los Intangibles en España y Latinoamérica”, aboga por recuperar la confianza y contribuir a la superación de la crisis desde el diálogo y la cooperación.

La investigación, presentada por el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Justo Villafañe, y el presidente de La Caixa y de CaixaBank, Isidro Fainé, destaca que, en la actualidad, la sociedad penaliza a las empresas españolas, sobre todo en sus atributos de gestión, relación con la sociedad y fiabilidad.
El estudio, que también se ha realizado en México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile y Perú, deja claro que la relación ideal sería aquella en que las empresas mantengan su responsabilidad social voluntariamente, sin que constituya una obligación.
El catedrático y autor de la investigación, junto a la catedrática María José Canel, ha explicado que “las empresas son para la sociedad parte del problema, pero también parte de la solución”; y ha añadido que las claves para la mejora de la relación empresa-sociedad en España radican, fundamentalmente, en la creación de empleo, la generación de trabajo estable, la contribución al desarrollo económico y el comportamiento ético.
El presidente de La Caixa, Isidro Fainé, indicó por su parte, que “la reputación del sector empresarial, en general, se ha visto afectada por la crisis y las entidades se enfrentan al reto de recuperar la confianza. Para ganarse la confianza del consumidor, una marca debe ser honesta, auténtica y cumplir siempre sus promesas”.
Villafañe, director del informe que, desde 1999, marca la agenda temática de la gestión de los intangibles en el mundo de habla hispana, ha destacado que “el anuario trata de aportar, cada año, ideas y herramientas novedosas relacionadas con los activos intangibles, que a su vez ayuden a mejorar la gestión empresarial en nuestro país y en Latinoamérica”.
En el marco de la presentación, se anunció que la investigación sobre la relación empresa-sociedad se extenderá a Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido en el 2015, con el objetivo de constituirse en un Observatorio Permanente para el Análisis de la Relación Empresa-Sociedad en Europa y Latinoamérica que, trianualmente, evalúe los cambios en dicha relación y aporte reflexiones para mejorarla.
Entre las aportaciones de origen académico que recoge este año el anuario, se encuentra el estudio sobre neuroeconomía y neuromarketing, en el que los catedráticos Jesús Conill y Domingo García Marzá, cuestionan, desde el ámbito de las neurociencias, la lógica económica que hasta este momento ha constituido un paradigma de racionalidad; un análisis de la profesora Casado y los profesores Peláez y Méndiz de la figura del chief reputation officer como responsable de la gestión de la reputación en el contexto global y tecnológico en el que se desenvuelven y, por último, una reflexión del catedrático de publicidad Raúl Eguizábal sobre las marcas globales en el contexto de la economía actual.

La revista Recerca ingresa en el índice de calidad EBSCO

La revista Recerca. Revista de Pensament i Anàlisi ha hecho pública su reciente incorporación al índice especializado EBSCO, un importante logro teniendo en cuenta las dificultades actuales para ingresar en los índices de calidad por la competitividad y exigencia existente.
De esta forma, la revista Recerca ya se encuentra indexada en índices de calidad tan importantes como Philosopher´s Index, CINDOC, Latindex y, ahora también, EBSCO.
La revista Recerca, realizada desde el Departamento de Filosofía y Sociología de la Universitat Jaume I de Castellón, aborda desde una perspectiva filosófica y sociológica crítica las principales temáticas actuales. En ella han participado personas tan influyentes en le panorama nacional e internacional como John Keane, Paul Dekker, Adela Cortina y Domingo García-Marzá.

La responsabilidad social como factor de competitividad

Con el concepto de responsabilidad se da una situación curiosa a la hora de definir su significado: aquello que primero se entiende como una obligación moral, como una exigencia de justicia, provocando recelos, sospechas y rechazos, se retoma después con toda firmeza como un recurso estratégico, como un instrumento al servicio de la eficacia y del beneficio económico. Sin embargo, por el camino ha perdido toda su fuerza crítica e innovadora. Esta situación ya se había producido con otros conceptos de tipo normativo, como es el caso de la participación
Hace diez años hablar de responsabilidad ante un foro empresarial era casi menos que imposible, no interesaba. Nadie quería hablar de un concepto que implicaba, intuían todos, la adquisición de compromisos más allá de los resultados económicos. Lo más asombroso es que ocurría lo mismo en los ámbitos sindicales, ante el temor de la entrada en el juego de otros actores empresariales. El reparto del poder en el seno de la empresa corría peligro. Ambas intuiciones eran ciertas, pero se equivocaban en ver en ellas sólo un peligro, un pasivo o lastre para la satisfacción de los intereses en juego. La significación actual de la responsabilidad social responde más bien a un cambio en esta comprensión de la empresa, cuando ya es evidente que el beneficio económico no es separable del beneficio social y ecológico. Ahora bien, lo novedoso es ver en esta integración una de las claves para la competitividad de nuestras empresas.
La Unión Europea ha sido uno de los factores decisivos para este cambio de posición. El Libro Verde presentado por la Comisión Europea y titulado Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas, parte ya de estas premisas. En este documento encontramos una definición clara y sencilla de lo que debemos entender por responsabilidad social empresarial: “Integración voluntaria por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores” Como vemos, el alcance de la definición excede, y por principio, al cumplimiento estrictamente legal. 
Precisamente es la asunción voluntaria la característica básica de la responsabilidad y lo que persigue, se dirá en varias concreciones de este documento, es el diálogo social como la plataforma para “reconciliar los intereses y las necesidades de las distintas partes de manera aceptable para todos ellos”. El objetivo no es otro que llevar a cabo una estrategia de medio y largo plazo para convertir a la Unión Europea en “la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con una mayor cohesión social”. También la OCDE entiende la responsabilidad como un elemento clave para la búsqueda de nuevas oportunidades para la empresa5. De nuevo la idea, plasmada ahora en documentos que tienen su origen en los mismos actores empresariales, de que la responsabilidad es uno de los factores más importante para hablar de competitividad.
No obstante, todo queda en un mero ejercicio de marketing publicitario o, peor aún, en una justificación de situaciones moralmente injustificables, si no somos capaces de definir, en primer lugar, en qué consiste esta responsabilidad, cuáles son sus márgenes; y, en segundo lugar, cómo podemos medirla y evaluarla. No basta con decir que debemos ser responsables, es necesario concretar esta responsabilidad pues es la reputación de la empresa lo que está en juego y, con ella, la confianza y el respaldo de los diferentes grupos de intereses que la componen. Es en esta dirección donde la ética empresarial aporta su perspectiva propia, su contribución a la comprensión e implementación de la responsabilidad social de la empresa.

El éxito del curso UJI sobre neuroética, neuropolítica y neuroeconomía favorece la realización de una nueva edición para 2013

<!– /* Font Definitions */ @font-face {font-family:"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:roman; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:-536870145 1107305727 0 0 415 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-unhide:no; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman","serif"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} .MsoChpDefault {mso-style-type:export-only; mso-default-props:yes; font-size:10.0pt; mso-ansi-font-size:10.0pt; mso-bidi-font-size:10.0pt;} @page WordSection1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.WordSection1 {page:WordSection1;}

El curso de verano «Neuropoder: aspectos éticos de la neuropolítica y la neuroeconomía» fue clausurado  el pasado viernes tras tres días de intensos y enriquecedores debates alrededor de estos nuevos y estimulantes saberes.
Por el curso han pasado ponentes de la talla de Adela Cortina, Francisco Rubia, Domingo García-Marzá,  Nikolaos Georgantzís, Jesús Conill, o Roberto Fumagalli, quienes han aportado su punto de vista sobre cuestiones relacionadas entre otras cosas con el futuro de la neuroética, las implicaciones de la neuroeconomía en el enriquecimiento de la teoría económica contemporánea o los problemas derivados del concepto de «neuropoder» en política.
3 días, 13 ponentes y casi 50 alumnos venidos desde ámbitos tradicionalmente tan dispares como la medicina, la comunicación, la política, la filosofía, la economía o la psicología  son los números que deja este curso UJI sobre neurociencias celebrado en el hotel El Palasiet de Benicàsim. El alto interés mostrado por el público y la actualidad del tema permite pensar, según sus directores, en una posible nueva edición para el año 2013.

Adela Cortina: “La libertad humana siempre está condicionada”

«La libertad humana siempre está condicionada” ha indicado Adela Cortina, directora de la Fundación Étnor, en la ponencia inaugural del curso de verano de la UJI sobre “Neuropoder: aspectos éticos de la neuropolítica y la neuroeconomía”, porque existen causas, razones y emociones que nos predisponen hacia determinadas decisiones, aunque en su opinión siempre “existe un margen para cambiarlas”.
Cortina ha iniciado su exposición con la narración del experimento del neurofisiólogo Benjamín Libet, quien partidario de la idea del libre albedrío de Ecclés, demostró, por el contrario, que el cerebro mostraba cierta predisposición antes de que el sujeto fuera consciente de tomar una decisión, lo que corroboraría el hecho de que “la libertad no existe, sino que estamos determinados por algunos procesos inconscientes”.
Durante la conferencia titulada “El debate neuroético sobre la libertad”, la catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universitat de València ha expuesto el dualismo epistemológico que existe sobre el tema, entre las corrientes deterministas y las libertaristas. Entre los primeros estarían aquellos que piensan que las acciones humanas están causadas por acontecimientos precedentes y no por la voluntad y la segunda que defiende una postura donde el ser humano actúa libremente en la toma de decisiones, aunque en ciertos sectores admiten que la experiencia o los acontecimientos puedan influir.
La catedrática ha afirmado que “las razones influyen en las decisiones humanas, pero que no son la causa de ellas” y que el cerebro actúa de tal manera que valora “con cuál decisión nuestra conciencia estará más conforme y más tranquila”, incluyendo también a las emociones como un elemento influyente en las razones.

 
Fuente: UJI

Domingo García-Marzá destaca la desafección de la sociedad hacia las instituciones

El catedrático de Ética de la Universitat Jaume I, Domingo García Marzá, ha destacado la importancia creciente de las emociones en la política y ha apuntado los riesgos de la desafección política en la que, en su opinión, se encuentra en estos momentos la sociedad. Durante su ponencia, titulada «Neuropoder: la desafección normalizada», ha puesto de manifiesto que la distancia creciente que hay entre la ciudadanía y las instituciones políticas se debe en gran medida a que la democracia ha perdido su credibilidad y sentido, porque «los que elegimos no gobiernan y los que gobiernan no los elegimos». En su opinión, esa falta de legitimidad de quienes toman las decisiones trascendentes para la ciudadanía es la que provoca desconfianza y de ahí la desafección hacia las instituciones elegidas democráticamente, que no realizan el trabajo para el que fueron diseñadas. Pese a que la mayoría de los ciudadanos está de acuerdo con el modelo democrático como el mejor posible, según ha apuntado García Marzá, cada vez más crece la desafección hacia el mismo, generándose «un sentimiento subjetivo de ineficacia, de desconfianza, de cinismo y de distancia con las instituciones democráticas».

Durante su participación en el curso de verano «Neuropoder: aspectos éticos de la neuropolítica y la neuroeconomía», García Marzá también ha apuntado que tenemos que confrontar un sistema político que se basa en el acuerdo racional, libre y voluntario, como es la democracia, con la idea de que no somos tan racionales, tampoco en política. En este sentido, ha señalado que cada vez es más importante la dimensión afectiva de la democracia, que obliga a abrir un debate sobre cómo integrar las emociones y cuáles son adecuadas moralmente y cuáles no para su adecuada integración en la democracia deliberativa. A este respecto, cree que las emociones se pueden educar y que la política debería apoyarse en aquellas que tengan validez moral. 

Domingo García Marzá, director del grupo de investigación de Gestión de la Ética y de la Responsabilidad Social de la Empresa (GERSE), ha resaltado también los peligros de las neuropolíticas y del neuropoder y que se concretan en que se ha invertido el ámbito de lo político, que ya no es el espacio de la deliberación racional, sino un espacio que está muy determinado por las emociones, que en ocasiones se pueden manipular. Así, ha destacado que «las emociones son un marco de sentido y mueven a la acción», pero se han de integrar adecuadamente con las razones, ya que «si la política es el ámbito de lo común, necesita también de la deliberación, ya que el razonar incluye necesariamente al otro». Para facilitar esa integración, García Marzá ha instado a recuperar el papel de la sociedad civil en la política y, sobre todo, a recuperar la participación de las instituciones sociales, como la familia, la empresa, el colegio, etc., ya que es en ellas donde se generan las emociones.

Más fotografías en http://www.uji.es/noticies/foto/num&id_a=29415704

Fuente: UJI

Jesús Conill: “La realidad nos arrastrará porque nuestra cultura es irracional”

El curso de verano de la Universitat Jaume I “Neuropoder: aspectos éticos de la neuropolítica y la neuroeconomía” ha comenzado su segunda sesión con la conferencia de Jesús Conill, catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Valencia y patrono fundador de la Fundación ÉTNOR para la ética de los negocios y las organizaciones, sobre “La racionalidad económica en perspectiva neuroética”.

Jesús Conill ha comenzado su intervención analizando el concepto de racionalidad y haciendo un repaso de los diferentes puntos de vista desde los que se han abordado este concepto a lo largo de la historia como la racionalidad científica o la racionalidad práctica, en la que se incluiría la racionalidad económica. El filósofo también ha analizado cómo se ha ido modificando el propósito o fin último de la economía a lo largo del tiempo, desde que se consideraba que era la satisfacción última de las necesidades vitales, y ha repasado la evolución de este concepto desde la racionalidad de la riqueza que primaba el valor del trabajo, la racionalidad del precio o la racionalidad de la maximización de la riqueza y del beneficio.  
El catedrático de Filosofía ha afirmado que “debemos abrir el horizonte de lo que es la racionalidad, porque no hay una sola” y ha añadido que “la neuroeconomía es una oportunidad para ampliar y reconocer que la racionalidad práctica en su vertiente económica es más rica de los que algunos esquemas han querido decir”. En este sentido,  ha puesto como ejemplo el hecho de la neuroeconomía tiene en cuenta otros elementos de la racionalidad económica como las motivaciones, “porque estudiando los procesos neurobiológicos que subyacen en la toma de decisiones tal vez descubramos que el sujeto que opera en economía no toma las decisiones de una forma estrictamente racional, sino que también tienen relevancia emociones como el sentido de la cooperación, de la justicia, etcétera”. Preguntado por la posibilidad de que en el futuro la racionalidad económica tenga en cuenta las emociones y los sentimientos, el profesor ha mostrado su esperanza de que “la estupidez humana sea rectificada por la realidad aunque sea arrastras. Las personas no cambiamos hasta que la realidad se nos cae encima pero al final la realidad nos arrastrará porque nuestra cultura es irracional”.

Archivo sonoro: http://www.radio.uji.es/play.php?tipo=E&file=19_07_12_PONENCIES_CURSOS_ESTIU_2012_698.mp3
Ver más fotos: http://www.uji.es/noticies/foto/num&id_a=29415704

Fuente: UJI