Dueño y esclavo de sus palabras

Laura Alegre, 18/03/11

De la misma forma que, con el paso del tiempo, los fundamentos normativos existentes para determinar qué es moral y que no (lo que nos proporciona felicidad, lo que nos dicte la razón, lo que “diga” Dios,…) han ido transformándose, lo mismo ha ocurrido con determinadas tendencias de pensamiento, es decir: las consecuencias de expresar opiniones racistas hoy en día no son comparables si nos trasladamos, por ejemplo, a EE.UU. durante la época de la esclavitud.
Este cambio es fácilmente comprobable al ver el revuelo mediático que se ha formado dentro y fuera del mundo de la moda, tras hacerse público un vídeo en el que John Galliano lanza insultos antisemitas a una pareja y proclama su admiración por Hitler en un café de París. Por supuesto, la firma Dior para la que trabaja el diseñador ha tomado medidas, despidiéndolo de inmediato hasta que se aclare lo sucedido.
Sin embargo, en mi opinión es bastante improbable que nadie dentro de Dior tuviera constancia de las deleznables opiniones de Galliano, y más aún cuando éste las “comparte” con dos desconocidas sin ningún tipo de reparo. Lo que me lleva a plantearme una cuestión: ¿Cuás es el verdadero problema? ¿Qué Galliano piense de esa forma o que la opinión pública se haya enterado? La moralidad no está enmarcada únicamente en el ámbito público, sino que debe regir también nuestro comportamiento privado; por tanto, aunque nadie se hubiera enterado nunca, las opiniones de J.G. seguirían estando fuera de lo que consideramos moral. Es evidente que la casa Dior ha intentado desmarcarse de la actitud del modisto y que ambos se han defendido mediante el uso de un discurso pragmático, es decir, con fines estratégicos. Dior sabe que las ventas pueden peligrar después del batacazo de su diseñador estrella, así que han declarado que existe dentro de la empresa una política de tolerancia cero hacia comportamientos antisemitas.

Por otra parte tenemos al propio Galliano que, al parecer, sólo ha pedido disculpas porque “hoy en día el racismo y el antisemitismo están mal vistos”, por lo tanto, no se retracta. Otro aspecto interesante es la recurrente excusa utilizada en infinidad de ocasiones que hace referencia a las copas de más que llevaba encima l’ enfant terrible de las pasarelas. No creo que nadie pueda hacer semejantes declaraciones si en el fondo no las piensa. Ahora, por supuesto, toca el ingreso en una clínica de desintoxicación: estrategia muy útil entre los famosos para propiciar un lavado de imagen, “expiar” sus pecados y salir como nuevo. Quizá lo que necesitaría el modisto es una cura de desintoxicación, pero mental.

Las reacciones posteriores las podemos englobar en lo declarado por Karl Lagerfeld, que está “furioso” por la mala imagen que J.G. ha ofrecido del mundo de la moda. En esto discrepo con Lagerfeld, en absoluto me parece que las desafortunadas declaraciones de un solo diseñador signifiquen que todo el mundo de la moda piensa lo mismo. Cada cual debe responder por sí mismo y se representa a sí mismo cuando habla.
Por último, y enlazando con lo expuesto al principio, resulta reconfortante saber que hoy en día este tipo de comportamientos son recibidos con rechazo por gran parte de la sociedad. Espero que poco a poco, hagamos extensible este rechazo no sólo a conductas racistas, sino también homófobas, machistas,…. Para así demostrar que la evolución de lo moral va por el buen camino.

Héctor Salvador

Interesante post, Laura. Por desgracia, en la sociedad actual, lo grave del asunto Galliano es que se haya hecho público, aunque lo realmente preocupante es que todavía haya "gente" que piense de este modo. Como bien argumentas, si no hubiera sido por este desliz, nunca hubiéramos conocido esta faceta suya, pero sus opiniones seguirían siendo inmorales. Por otra parte, me parece deleznable la estrategia que usan los famosos para lavarse las manos ante este tipo de situaciones, aludiendo que iban borrachos o cualquier otra escusa de tres al cuarto. Si realmente piensa esto, que asuma las consecuencia que ello conlleva, que no se esconda en la madriguera. Por último, me gustaría hacer una pequeña referencia al papel de Dior en todo este asunto. Es muy probable que nadie en la empresa conociera esta faceta de Galliano, pero no es menos cierto que Dior ha tomado la decisión políticamente correcta. Con esto, quiero decir que, aunque ha hecho lo que debía, la empresa se ha apresurado en desmarcarse de su empleado más por las consecuencias negativas que le puede acarear el asunto que porque realmente esté en contra de lo que ha dicho Galliano. Por desgracia, hoy se sigue imponiendo la lógica matemática (posibles pérdidas empresariales) a la lógica moral.

Helena

Creo que desde hacía mucho tiempo, era notorio que galliano llevaba una vida artificial, basada en tratamientos de choque para adelgazar, culto al cuerpo exagerado, narcicismo galopante, adicciones escapatorias. Son muchas las fotos que nos han hecho testigos de la degradación del personaje y de la persona.Galliano se convirtió en el bufón más histórico que ha dado la moda. Ante los hechos, me pregunto si el gestor no supo, no pudo o no quiso domar el creador. Me pregunto por qué un video grabado el 12 de diciembre sale a la luz un 28 de febrero. Me pregunto por qué se oyen risas en la grabación ante los improperios de un hombre alcoholizado hasta la medula. En el video difundido se puede ver a un Galliano convertido en un patético bufón, un hombre solo que no ha sabido frenar la carrera hacia el abismo.A veces las segundas oportunidades ni se contemplan y ser la cara publica de una mítica marca es lo que tiene.

Deyanira García

Desafortunadamente, en la sociedad actual todavía hay personas que tienen una forma de pensar parecida a la expresada recientemente por Galliano, lo único que estos comentarios han trascendido a la esfera pública al tratarse de un personaje conocido. Pero lo más preocupante es que se intente justificar ciertos comentarios alegando que la persona en cuestión no se encontraba en las condiciones óptimas.Además, también me ha parecido asombroso la rapidez con la que la empresa a la que Galliano estaba unido se ha querido alejar de la polémica para que, de esta manera, su imagen no quede perjudicada. Parece que actualmente todo se haga por motivos económicos y que las acciones morales estén relegadas a un segundo plano.

Sonia Garcia

Las conductas racistas son un problema que, ha pesar de los tiempos que corren se siguen dando y queda patente con declaraciones de personajes como J. Galliano, pero no es el único, pues ha lo largo de los años han ido saliendo a la luz las opiniones racistas de personas mundialmente conocidas y reconocidas. Un ejemplo de ello fue el ganador del premio nobel James D. Watson. quien fue acusado también de racista. Pero lo que verdaderamente me cuestiono es si en realidad lo que nos horroriza es que haya personas que tienen todavía determinadas opiniones que vulneran algunos derechos humanos o que esas opiniones procedan de personas públicas. El problema es que en la actualidad a pesar de las intensas políticas antiracistas hay muchas personas incluidas “famosos” que comparten este pensamiento, y lo peor de todo es que no son lo suficientemente valientes para admitirlo pues se escudan en la célebre frase “no, no soy racista simplemente soy ordenado”, un gran argumento allá donde los haya… Pero al igual que se denuncia a las personas que dan a conocer su racismo a la opinión público creo que también hay que denunciar que se utilice un tema tan delicado como este a modo de desacreditación profesinal, algo así fue lo que le sucedió a Tommy Hilfiger a quien se le acuñó la siguiente declaración ‘Si yo hubiera sabido que los negros americanos, los latinos colombianos, venezolanos, cubanos, mexicanos y los asiáticos comprarían mi ropa, no la hubiese diseñado tan buena. Desearía que ese tipo gente no comprara mi ropa, pues esta hecha para gente caucásica, de clase alta… y desearía dársela mejor a los cerdos…’ Supuestamente Tommy Hilfiguer afirmó en el programa de Oprah Winfrey haber hecho tal declaración. Unos comentarios que le provocaron grandes pérdidas a la firma del diseñador y que ha necesitado que ambos implicados (T. Hilfiger y la presentadora Oprah) desmintiera que se hubiera producido jamás esa entrevista y esas declaraciones. En definitiva en una época en la que nos consideramos abanderados de multiculturalismo vamos a reflexionar y tratar de lograr una verdadera integración .Siento que mi intervención sea quizás un poco larga, pero es un tema del que hay que decir tanto…

Ruth Cuchillo

Cuando salió a la luz esta noticia en los medios de comunicación me quedé asombrada. Debo admitir que nunca me suelo informar sobre lo que ocurre en el mundo de la moda, pero el caso de John Galliano me llamó la atención e incluso lo comenté con mis amigos. A penas me sé el nombre de cuatro diseñadores famosos, aunque sí que es verdad que la figura de John Galliano estaba en mi lista de conocidos debido a su excentricidad y su aspecto de gitano.Galliano aparentemente es un tipo sofisticado, cosmopolita y culto. Por eso, no puedo llegar a comprender sus opiniones y su comportamiento antisemita, a pesar de que hoy en día esté inmerso en una depresión, en el alcoholismo y en las drogas. Y encima, lo peor de todo, es que un hombre con un perfil como el suyo no hubiera recibido un buen trato por parte de sus queridos nazis.Esta conducta, impropia y fuera de lo moral, es la que ha llevado a Dior a condenar rotundamente las declaraciones proferidas por Galliano en el vídeo, ya que están en completa contradicción con los valores esenciales que esta empresa ha defendido siempre. Considero que la carrera de John Galliano se acaba de terminar, porque ante tales imputaciones nadie querrá contratarlo en un futuro. Aunque también es verdad que para acusar al modista, los jueces que llevan el caso deberían contrastar la información con más fuentes expertas y empezar una investigación. Quizás todo lo dicho en aquel bar estuviera fuera de contexto para nosotros. Quizás fuera todo una broma pesada entre amigos (y por eso se entenderían las risas de fondo). De hecho, en una declaración de cinco horas en la comisaría, Galliano aseguró a la hora de responder a las dos denuncias, que en ningún momento profirió acusaciones antisemitas y que se limitó a responder a los insultos de las otras personas que se encontraban en el bar. Además, aseguró que responderá en el juzgado a lo que considera “difamaciones”, pues los camareros y el dueño del café aseguran, por su parte, no haber oído nada. Cosa que resulta muy rara, ya que en el video se ve claramente cómo dice su opinión y frivoliza el tema del Holocausto.Sea cierto o no toda esta polémica, lo que está claro es que Dior no quiere saber nada al respecto, ya que tener y sobretodo “mantener” una buena reputación es una de las cosas intangibles más importantes que tiene una empresa. Aquella marca que no cuide los aspectos relacionados con la imagen externa llegará a tener problemas económicos al final. Por eso, es normal comprender que Dior sea la última firma que se haya subido al carro de aquellas empresas que tras un mal improvisto decidieron cortar por la raíz el contrato con la persona que les patrocinaba su imagen de marca. El caso de Dior no es el único caso, pues sin irnos más lejos, el año pasado, el golfista Tiger Woods perdió el contrato publicitario con la empresa Guillete desde que salieron a la luz sus relaciones extramaritales.

Larisa Capatina

En mi opinión el verdadero problema es que la opinión pública se ha enterado y no el hecho de que Galliano piense de esa manera. Si después del vídeo que mostraron los medios de comunicación la casa Dior no toma medidas, las ventas y los seguidores hubieran descendido al no tolerar la actitud y las palabras del diseñador. Por eso mismo le han despedido, pero yo también pienso que es poco probable que nadie dentro de Dior tuviera constancia de su opinión. Con esto no quiero decir que la compartan, incluso es posible que sientan desprecio hacia ello pero eso no sería motivo suficiente para un despido. El beneficio económico es más importante que los valores morales.

jradov

Hay ciertos pensamientos que son y deben ser repudiados porque van en contra de los derechos universales de las personas. En este caso John Galliano ha sido pillado “infraganti” expresando con franqueza sus ideales políticos. Lo que a mi me parece preocupante y que ningún compañero mío ha comentado es que en los últimos años esta admiración hacia la ultraderecha ha crecido muchísimo en Europa, solo hace falta ver los resultados en las elecciones al parlamento europeo, donde varios partidos fascistas con discursos antisemitas, racistas, xenófobos… han conseguido representación en la cámara.Es preocupante que una parte significativa de la sociedad vea en estas ideologías una salida. ¿Porqué han triunfado la ultraderecha? Vivimos en una sociedad capitalista donde la competencia laboral es la base de este sistema. Partiendo de aquí encontramos países ricos y países pobres., o mejor dicho occidente y el resto del mundo. Debió a la bonanza económica que ha habido en la última década en occidente se ha producido un numero elevado de inmigración a países occidentales. Este echo lo han utilizado la ultraderecha (y la derecha también, véase el PP de Cataluña) para crear un ambiente de crispación hacia las masas de inmigrantes llegados. Utilizando sobre ellos un discurso facilón para sentenciarlos como culpables de la fallida del sistema capitalista y haciendo una exaltación patriótica que se remonta a épocas medievales.Lo que he querido expresar en mi aportación es que es triste que haya personajes públicos que tengas esos ideales y que no tengan ningún reparo en expresarlos públicamente(entre carcajadas). Pero es mas preocupante que detrás de estos comentarios “graciosos” hay movimientos políticos consolidados (véase Le Pen en Francia) que están adquiriendo una fuerza respetable dentro de Europa. Si todos estamos de acuerdos que estos ideales son moral y éticamente incorrectos y despreciables, ¿por qué se permite la participación en la vida política de estos partidos? ¿Interesa a las democracias que existan partidos antidemocráticos de derechas? ¿ o solo son repudiables cuando se menciona a la persona de Hitler?Me parece de una falsedad insultante que se repudie a John Galliano pero no se actúe contra los generadores de discurso político de la ultraderecha. En España ¿no será porque los padres de nuestra DEMOCRACIA provienen del fascismo? (por cierto un régimen que tiene las manos manchadas de sangre igual que los Nazis)Galliano es un personaje despreciable, pero es ético olvidar nuestro pasado tan proximo?

Mònica Segarra

Desde mi punto de vista es bastante triste que hoy en día siga habiendo personas que piensen de esta manera, pero a eso no le podemos hacer nada. Creo que lo que ha llevado a Dior a echar a Galliano no es que él piense así, sino que no está bien visto que una persona sea racista, y el miedo a que bajen las ventas les han llevado a tomar esta decisión. No creo que la gente de Dior no supiera la forma de pensar de el modisto, pero echarlo a la calle era la solución más fácil, y que en un principio les deja mejor de cara a la opinión pública. Además el hecho de que estuviera borracho, no es excusa, aunque vaya perjudicado si no lo pensara no lo diría, simplemente que con el alcohol igual le dio menos vergüenza hacerlo público.

Sara Campos

Laura, me gusta mucho tu post. Me parece muy interesante ya que es una noticia que ha tenido mucho “boom” estos últimos días desde que salieran a la luz las declaraciones de John Galliano. Me parece horrible que aún haya gente que piense de esa forma ya que todos somos iguales.Después de dar mi opinión en cuanto a lo de Galliano, que pienso que la mayoría de la sociedad piensa igual que yo, quería realizar un breve comentario sobre lo que has apuntado de Karl Lagerfeld. Esta mañana en clase de ética hemos tratado el tema de Galliano pero también hemos puesto ejemplos de otros diseñadores como el de Lagerfeld. Este hombre que critica a John Galliano por estas declaraciones, ha hecho ésta: “Todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo patatas fritas”. Me parece que con este comentario de Lagerfeld, se pone a la altura de Galliano, ambos están atacando la dignidad de las personas.

Adrià

Hola Laura. Me ha gustado mucho tu post, y especialemte como lo has concluido. Es muy bueno saber que no solo hay rechazo hacia actitudes racistas, sino que se actúa contra estas, y creo yo, que esto es muy reconfortante para todos.Además, se esta viendo en toda Europa una actitud conservadora y bastante racista desde que se inició la crisis económica, y muchos la han aprovechado para cargar contra imigrantes (especialmente) con el pretexto de la crisis, pero con un fondo racial. Es bueno saber que se actúa en contra de esta gente.

Javier Monferrer

Es una realidad que hoy en día en la sociedad todavía hay gente que piensa de ese modo y probablemente nunca dejen de existir este tipo de mentalidad. El problema viene cuando es un personaje público el que tiene esta opinión y sale a la luz con un escándalo como el que ha sucedido en el caso de J. Galliano. La opinión pública suele ser muy susceptible a indignarse ante este tipo de situaciones en las que se denigra a otras personas o se muestran tendencias incorrectas. Y es lo normal, puesto que tenemos una ética colectiva que nos hace distinguir que es lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto y, en este caso, John G. ha realizado unas declaraciones que atentan contra estos principios morales. El problema que ha tenido Dior ante todo esto es que ha salido a la luz, puesto que si se hubiera mantenido en secreto, probablemente no lo hubieran despedido. Entonces queda claro que, lamentablemente, el problema principal de todo este asunto no es que Galliano tenga mentalidad nazi, sino que haya salido a la luz.

LauraAlegre

Me alegro de que os haya gustado! En cuanto a lo que comenta Sara, estoy de acuerdo. No estaba enterada de esas declaraciones de Lagerfeld que, por supuesto,constituyen un ataque a la dignidad de las personas. La verdad es que no es la primera vez que un diseñador "mete la pata" con sus comentarios pero, como digo, parece que cada vez causan más rechazo entre la gran mayoría de la sociedad.También coincido con Adrià y con Jradov en que, por otra parte, resulta preocupante el auge de los grupos de extrema derecha en muchos países europeos.Es curioso que el aumento del apoyo a estos grupos se haya producido en países que, en principio, siempre han sido un "modelo a seguir" dentro de Europa.Sin duda, la situación actual de crisis está provocando un incremento de la xenofobia. En mi opinión, este tipo de partidos no deberían tener cabida dentro de nuestro sistema. Pero, por otra parte, la democracia en la que estamos instaurados permite que haya gente que les vote. Con lo cual, la solución no es prohibir este tipo de partidos, sino quizás educar a la sociedad en valores fundamentales como el respeto y la solidaridad, para poder acabar con esta lacra social.

ungloborojo

Hola Laura soy Alberto Tortes un estudiante de 3º de comunicación audivisual, me encanta tu post y tu claridad a la hora de posicionarte en este tema. Yo como seguidor del mundo de la moda y de la obra de Galliano, he sentido una serie de sentimientos contradictorios hacia este personaje que si soy sincero aun no he conseguido solucionar.Al principio de enterarme de la noticia por unos amigos intenté justificar a Galliano, en mi opinión los medios de comunicación actualmente siempre buscan alguien a quien ensalzar y después destruir, se busca la polémica cueste lo que cueste. Yo creía que lo que había dicho Galliano podía haber sido sacado de contexto, además el había hecho estas declaraciones en el ámbito privado por lo que no se sabía si este era uno de sus habituales chistes de “humor negro”.Al ver la noticia ya fui consciente de la gravedad de las declaraciones, pese a estar borracho (cosa que no lo justifica para nada) se nota que cree en lo que dice, no es ninguna broma de mal gusto o chiste. A partir de ese momento entiendo las medidas tomadas por Dior, aunque en el fondo estarán muy preocupados ya que no creo que sea fácil encontrar un modisto del nivel de Galliano. Si esto nunca se hubiese sabido seguiría al frente de Dior, esta es una mera cuestión de marketing, no tiene nada que ver con la ética o la defensa de los derechos humanos como han dicho mis compañeros.En cuanto el futuro de Galliano, no lo veo tan mal como dicen algunos de mis compañeros. No nos olvidemos lo que le gusta a los medios volver a sacar de lo más hondo a los que anteriormente han hundido. En el mundo de la moda ya se vió anteriormente con Kate Moss o Naomi Campbell, además Galliano es un autentico genio en lo que hace, y haciendo un poco de abogado del diablo, no creo que se le deba linchar hasta su muerte artística, ya que guste o no las declaraciones fueron hechas en el ámbito privado, el nunca se ha subido a una pasarela o se ha mostrado en público para otra cosa que no sea enseñar sus diseños.Para concluir decir que como habéis podido daros cuenta mis ideas siguen no estando claras del todo. No quiero defender una actitud como la de Galliano peor tampoco quiero apoyar el linchamiento mediático hacía el por parte de los hipócritas de los medios.Para finalizar me gustaría plantear unas preguntas como futuro comunicador. ¿Donde esta el limite entre la denuncia y el linchamiento por parte de los medios? ¿En el caso de que en un futuro sea un comunicador popular o "famoso" hasta que punto podré opinar, hacer chistes… en el ámbito privado de mi vida por miedo a que esto salga a luz? Y por últimos basándome en lo que ha comentado mi compañera Sara ¿Es el mundo de la moda un mundo ético ya que en el se oyen afirmaciones como las de Lagerfeld “Todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo patatas fritas”?Se que mi post es muy ambiguo pero simplemente quiero hacer pensar, que nos plantemos dudas. Como comunicadores debemos siempre buscar más allá de lo aparente.

Adrián Octavio

Me ha parecido un artículo muy interesante. En primer lugar, respecto a sus declaraciones, por desgracia no me sorprenden, son muchos los que piensan así y lo preocupante es que la cosa vaya a más. Coincido con algunos de los comentarios anteriores, en que los partidos de ultra derecha, con el contexto económico que vivimos actualmente, van en aumento captando adeptos y sumando votos y escaños en las elecciones, como por ejemplo el pasado noviembre en Cataluña o en países como Suecia, Holanda y Gran Bretaña. En segundo lugar, respecto a la decisión de Dior, creo que la opinión de sus empleados les da igual, a ellos como a muchas empresas multinacionales sólo les preocupa vender y vender, ganar dinero y pasar de los principios morales. Si la opinión de Galliano no hubiera saltado a la luz pública, no le hubieran despedido porque la imagen de Dior no se hubiera visto dañada.

Mario Peris

Es triste observar como todavía hay personas que tienen estos puntos de vista a favor de Hitler y del racismo en general y de cómo van en aumento los grupos de extrema derecha en el mundo. Pero también hay que tener en cuenta que J. Galliano no estuvo para nada acertado al decir esas declaraciones en público. El ser una persona conocida en el mundo tiene estos inconvenientes, que al minuto todo el mundo sabe lo que has hecho o dicho, y si se trata de un tema actual y delicado, se debe saber cómo actuar, evidentemente Galliano no supo que esas copas de más acabarían desatando todo este embrollo.Por lo que se refiere a su despido de la empresa Dior, es lógico que lo hayan destituido ya que una empresa tiene que velar siempre por mantener una buena imagen de cara al público, y después de todos estos acontecimientos, la reputación de la empresa podía estar en entredicho. Dior fue inteligente y rápida en efectuar sus declaraciones en contra de todo lo acontecido en el caso Galliano.

Maui

La verdad es que no me había enterado de esta noticia y me parece muy interesante.No me sorprende que todavía quede gente retrógrada que piense de esta forma. Sin ir más lejos, ayer, en la estación de trenes de Castellón, me encontré con un "tipo" que llevaba una sudadera en la que ponía "Los españoles primero", así que no me llevo las manos a la cabeza.Obviamente, estoy en contra de esa forma de pensar, que me parece antimoral y atenta contra la dignidad de las personas, ya que todos somos iguales y no entenderé jamás cómo hay gente que puede pensar en la superioridad de unas personas frente a otras.Si trasladáramos esta situación a una persona "cualquiera" (y con cualquiera me refiero a una persona no famosa) no hubiera tenido la misma repercusión, ya que lo "jugoso" de esta noticia es que ha salido en los medios y que se trata de un diseñador conocido por todos. Por otra parte, no creo que se deba despedir a la gente de su puesto de trabajo por pensar de una forma o de otra, ya que no tiene que interferir en ello.Pero en este caso, Dior ha optado por el despido porque si no lo hubiera hecho, su imagen quedaría manchada. Es una cadena muy simple: J.G piensa de X forma + Dior no despide a J.G= Dior piensa igual que J.GY obviamente, en el contexto en el que vivimos, prefiere mantener sus ventas y limpiar su imagen.

lorena

Me parece un post muy interesante, en el cual estoy totalmente de acuerdo con Laura Alegre. Y respondiendo a su pregunta de cual es el verdadero problema de este asunto está claro que para la firma Dior que la opinión pública se haya enterado, ya que este suceso puede manchar su marca y esto podría llevar a un posible descenso de sus ganancias. Es bastante evidente que ante ponen sus bienes gananciales a sus valores éticos, ya que estoy segura que si esto no se hubiera sacado a la luz jamás hubieran despedido a este diseñador, uno de los más importantes de esta firma. Y es muy triste, ya que el verdadero problema está en que J. Galliano piense de esta forma y que lamentablemente aún haya gente que tenga los mismos pensamientos antisemitas que él en la época en la que vivimos.

Javier Castillo

La verdad es que la noticia resulta impactante, sobre todo por el nombre del implicado, el conocidísimo diseñador John Galliano. El comportamiento que ha mostrado, tanto con los insultos antisemitas que propinó y con la posterior “disculpa” (que evidentemente no lo es) son, bajo mi opinión, repugnantes. Por supuesto, como bien dice Laura Alegre, está absolutamente fuera de lo moral.Pero el asunto no queda ahí. Tal y como comenta Laura, cabe diferenciar entre el ámbito privado y público. Yo creo, sinceramente, que nadie en la firma Dior podía no conocer los ideales de este señor, pero mientras esos ideales permanecen escondidos o en privado, a la empresa le es completamente indiferente, lo que cuenta es vender. Eso sí, en el momento en que la verdadera identidad de Galliano se ha destapado, Dior ha querido desmarcarse rápidamente de él. Quitárselo de encima, vamos. Porque, siendo sinceros, las palabras del diseñador son igual de lamentables –bajo mi punto de vista- en la intimidad de Dior que de cara a las masas pero, recalco, para la empresa no lo es. Para mí, la acción es correcta, pero falta saber realmente el motivo de Dior.Con esto, la empresa quiere no ser perjudicada –o recibir un impacto moderado, al menos- por esta situación, mostrando su disconformidad, aunque parece que la “asociación” Galliano-Dior es potente. La actriz Natalie Portman, para la gala de los Oscar, cambió su vestido Dior, que ya tenía confeccionado y listo para la acción, por uno de otra firma, da igual cual. Fuere como fuere, la actriz quiso que no se relacionara su imagen con el escándalo, bien por cuestión de moral –seguro-, bien por la proyección que podía dar a los millones de personas que la vieran -también seguro-. Exactamente, el mismo debate que planteaba antes con la propia empresa. Parece que cuando algo no va bien para la imagen de uno, sea por moral, por intereses, por la opinión pública, nos encontramos con la gran evasión.

Carla Naya

Laura me parece muy interesante tu post y en cuanto a las preguntas que realizabas estoy totalmente de acuerdo con tu argumento en cuanto a que Dior ha despedido a Galliano porque sus comentarios perjudicaban la imagen de la marca públicamente. Está claro que cada uno opina y piensa de una manera, Galliano ha realizado comentarios antisemitas pero ¿Dior no era consciente de ello? Es difícil de imaginar que los pensamientos que una persona airea así de manera tan despreocupada no sean del conocimiento de la empresa. De este modo creo que Dior debería haber fijado unos valores éticos o por otro lado si ya los había fijado debería cumplirlos y actuar contra las actos que violen estos valores.En cuanto a Galliano no creo que salga demasiado perjudicado puesto que ha pedido "perdón" y a continuación llevará una campaña estratégica de lavado de imagen así como ingresar en una clínica, actos benéficos… y volverá al mundo de la moda con las orejas gachas.

Jeremy

Bueno, repetiré un poco lo dicho por mis compañeros ya que todos tienen razón. En esta sociedad, cada uno es libre de pensar lo que quiera, el problema es hacerlo público y más aún en el caso de alguien famoso, como Galliano. En este caso, lo que piensa este diseñador, es algo que no está moralmente aceptado por la mayoría de la sociedad, y, en caso particular, la empresa para la que trabajaba. Qué ha hecho la empresa? Pues lo que interesa para tener una buena imagen pública, despedir al diseñador y lavarse las manos. Lo correcto dentro del mundo empresarial.Centrandome en Galliano, es una pena que haya gente que siga pensando así, pero como he dicho anteriormente, cada uno es libre de pensar lo que quiera, sea moral o no para la sociedad. Seguramente para él sera totalmente moral pensar esto, y lo seguirá haciendo, por mucho que lleve a cabo una serie de acciones para lavar su imagen.Por cierto, muy interesante tu post Laura.

Adrián Filiu

De la última respuesta de mi compañero Jeremy, por favor corrígeme si me equivoco, extraigo la problemática del derecho a expresarse libremente cuando a cierto individuo le precede su fama.Es decir, indudablemente la repercusión de los mensajes de los famosos es mayor que la de aquellos individuos que no lo son, sin embargo si algo positivo se puede remarcar de todo esto es que la opinión pública y un enorme sector de la sociedad se haya echado encima de Galliano por sus embriagadas declaraciones filmadas y ahora colgadas en youtube.Como bien se ha comentado en otras respuestas de mis compañeros hasta Karl Lagerfeld se ha indignado por las palabras que salieron de Galliano, aunque éste intentase negarlas en vano ya que todo estaba grabado en video.Lagerfeld por experiencia propia puede ser mejor conocedor que Galliano de las aberraciones cometidas en el holocausto, pero no demostró tener demasiada integridad ni ser la persona adecuada para predicar con el ejemplo al defender una enfermedad tan grave como es la anorexia.Con el despido de J.G. no solo veo una protección para la lujosa marca en los ámbitos moral y económico. Sino que tampoco considero que haya sido un plato de buen gusto para el director ejecutivo de la firma que a la vez es de origen judio, Sydney Toledano. Recientemente también le retiraron a Nacho Vigalondo su blog por bromear con el holocausto, y en mi mente se ha unido este "batiburrillo" de temas para dar lugar a la absurda pero peligrosa pregunta de ¿Esta la xenofobia de moda? Espero que no y en caso contrario que los colectivos pertenecientes a la sociedad civil lo denuncien con ahinco.

Borja

Ante todo debo mostrar mi indignación ante las declaraciones del diseñador. Esto ocurrió hace poco más de un mes aun así se debe reflexionar hoy en día tanto como el día después que ocurriera. Ciertamente este tema es interesante ya que aquí se han de tener en cuenta dos términos:Por un lado la moral privada y por otro la pública. La moral privada es aquella en la que nosotros, como personas nos formamos a base de unos valores adquiridos mediante la experiencia y la reciprocidad. Esta moral privada se representa de manera directa en todos los actos que vamos a llevar a cabo durante nuestra vida. Por tanto la moral privada se manifiesta en la pública. El ejemplo más significativo sería el de un Skinhead. Un Skinhead que va paseando por la calle y ve a una persona negra. Esta persona (si se le puede llamar de esta manera) actuaria de probablemente de tres modos distintos: por un lado podría agredir a esa persona sin razón alguna, podrían también propinarle ataques verbales que degradaría a la persona negra a la categoría de algo inferior a lo que es (según el radical neonazi) y por ultimo ignorar al sujeto para evitar males mayores. Esta persona va a actuar conforme a todos los valores que ha ido adquiriendo en su vida privada. Probablemente esa persona tenga ese odio injustificado debido a temas familiares. Temas que también serian interesantes de debatir porque en muchas ocasiones condicionan la calidad del sujeto y su vida entera. Por tanto lo que suscitó Galliano es parecido al tema anterior. Esa moral privada se manifiesta perfectamente en aquello que hacemos en la vida pública y decide si vamos a ser tolerantes, respetuoso y bienintencionados en la vida o por el contrario vamos a actuar de manera impropia y radical atacando al más débil o a aquel que viene de fuera. Todo parte de la moral privada. Moral privada es el resultado de nuestras actuaciones, nuestra manera de pensar.

Diana

Esta entrada me ha parecido interesante puesto que hay una cuestión que se plantea que creo que es importante remarcar: ¿La marca Dior ha decidido actuar en contra de las palabras dichas por Galliano porqué le parece unos comentarios totalmente antimorales e inadecuados? ¿O simplemente lo ha hecho para limpiar su imagen? Hay que tener en cuenta que para este tipo de grandes empresas la imagen es fundamental, y en dicha imagen, evidentemente, entran todos sus participantes. Por otra parte, ¿en qué medida va a perjudicarle a Galliano el que se haya hecho público sus declaraciones? ¿A caso van a realizar alguna actuación en su contra? Por lo que he leído, la firma le despidió de inmediato, pidió disculpas y… ¿ahora qué?Por otra parte, se supone que todos debemos ser respetuosos con las opiniones y formas de pensar de los demás… Dichos comentarios, ¿deben afectar en su trabajo en la moda?Son varias cuestiones morales que un seguidor o comprador debe tener en cuenta…

David Padilla

El caso de John Galliano con sus declaraciones, no cumple del todo las 4 pretensiones de validez, porque primero realiza las declaraciones y más tarde niega que las haya dicho, ahí falla la pretensión de "verdad" porque no hacía referencia a la realidad ni tampoco esta realizando un discurso con argumentos. La única salida que le quedó al diseñador fue pedir perdón, pero de todas maneras la sociedad ya ha generado una opinión sobre su imagen y todas las cuestiones morales ya estan sobre la mesa por lo que la marca Dior ha debido de actuar.

Alejandro

Las palabras del Galliano atentan ineludiblemente contra principios y derechos humanos. En su discurso fallan pretensiones de validez, de inteligibilidad por diferentes motivos, también falla el principio de veracidad y rectitud, ya en el momento en que aparecen los rumores, él niega íntegramente éstas informaciones. Por tanto, este principio falla cuando aparece el video y lo único que le queda es pedir disculpas ya que tampoco puede validar ninguna de las otras tres pretensiones de validez. Tras la aparición del video, la respuesta mayoritaria ha sido de rechazo. La sociedad en contra de lo incorrecto y socialmente mal visto; así también la propia firma de Galliano, por motivos evidentes, las otras firmas, por motivos igualmente claros, rechazan estas palabras. Para finalizar, incluyo extractos de un interesante artículo de El País Semanal (27-III) firmado por el espléndido Javier Marías que abriría quizás otros debates acerca de la intimidad de las personas, de cómo la sociedad es capaz de denostar a la persona por una actuación, y de la dificultad para analizar acciones desafortunadas y escandalizadoras para la opinión pública en un contexto razonable:Definitivamente la gente se ha convertido en un peligro para la gente. Siempre he pensado que esta era la época más difícil e incómoda para los reyes, príncipes, políticos y personajes célebres en general […]Ahora, cualquier individuo semifamoso que ose ser infiel a su pareja, emborracharse, consumir drogas o despotricar con lenguaje más o menos grueso, demuestra un considerable arrojo, porque lo más seguro es que cualquier actividad suya que la mojigata opinión pública actual juzgue censurable, sea descubierta y divulgada por todo el orbe, con consecuencias funestas para el transgresor. Si añadimos que en los últimos años todo el mundo lleva una cámara en su móvil y es por tanto un paparazzo en potencia, y que buena parte de la humanidad sufre una irrefrenable vocación delatora y un frívolo deseo de perjudicar al prójimo, sobre todo al que se cree “envidiable” por cualquier razón, nos encontramos con que nadie está a salvo nunca, ni siquiera las personas que no son públicas ni célebres.[…]Lo que antes solía carercer de consecuencias, hoy puede acarrearlas gravísimas. Se puede acabar con toda espontaneidad, con toda confianza y, lo que es peor, con toda libertad. Nada le habría sucedido al diseñador John Galliano si no lo hubieran grabado con un teléfono móvil mientras, borracho y a solas en un café parisiense, se encaraba con unos vecinos de mesa y les soltaba impertinencias de pésimo gusto que para el puritanismo actual son 'atrocidades' merecedoras de carcel. […]Ni siquiera los vituperados solían cabrearse abte semejantes exabruptos, eran épocas en que sabían poner las cosas en su contexto y su circunstancia, se distinguía la exageración y no se defenestraba a nadie por un ocasional exceso alcohólico verbal. No se maginificaba, no se perseguía con saña cualquier salida de tono o metedura de pata, no se tomaba todo en serio siempre ni al pie de la letra ni se sacaba de quicio. Y no de todo quedaba constancia en forma de filmación: no se era rehén de por vida, de lo que se había dicho a la ligera en un ataque etílico o de furor. A muchos les parecerá mal que afirme esto, pero me parecían épocas mucho más civilizadas. Porque la más incivilizada, intolerante y autoritaria de todas es aquella en la que muchos ciudadanos se convierten no ya en paparazzi, sino en chivatos y policías permanentemente de servicio.

María Breva

En respuesta a la pregunta lanzada en el post, pienso que el problema para la casa Dior ha sido que la opinión pública se haya enterado de los pensamientos de su modisto. Puede que John Galliano no los hubiera mostrado nunca en su lugar de trabajo, pero si así hubiera sido y el gibraltareño hubiera hecho este comentario ante su jefe, posiblemente le hubieran mandado callar y trabajar (es lo que tiene mirar antes por el beneficio económico que por la conducta moral, algo muy propio de las grandes empresas). La causa de su despido, en mi opinión, ha sido el hecho de que la sociedad, que hoy en día rechaza conductas racistas (afortunadamente), se haya enterado de lo que dijo Galliano. No ha sido el primero ni será el último en pensar así, pero el ser un personaje público también tiene sus contras.Dior quiere mantener su reputación, así que corta de raíz y releva al diseñador de sus funciones. Por su parte, él lava su imagen entrando en una clínica de desintoxicación, ya que estaba ebrio en el momento de sus comentarios anitsemitas. Todo fachada, un intento de purgar sus pecados cara al público, cosa que suele ser suficiente en muchos casos.No creo, como muchos dicen, que éste sea el fin del diseñador. ¿Cuántas figuras públicas han caído por sus escándalos y han vuelto más fuertes y famosas como consecuencia de lo ocurrido? Así funciona la vida pública de estos personajes problemáticos: caer desde lo más alto, hacer ver a la sociedad que vas a cambiar entrando en una clínica, conseguir que hablen de ti y volver al trabajo. Todos se olvidarán de “aquellos vídeos en los que un diseñador hizo comentarios racistas” y querrán nuevas creaciones de alta costura.

inmaculada Martí Sánchez

Dior ha hecho lo que cualquier empresa haría en su situación: despedir al autor de estas declaraciones, aunque se trate de un prestigioso diseñador como lo es en este caso Galliano. Y es que, ¿Qué pensaríamos si una firma de lujo como lo es Dior tolerase una conducta de este tipo llevada a cabo por uno de sus trabajadores? La respuesta es evidente. Me parece increíble que en la sociedad en la que vivimos todavía tengamos que escuchar comentarios de este tipo. Da igual quién sea el autor de estas declaraciones, que a mi parecer son antiguas e intolerables tanto antes como ahora. En este caso las ha realizado un diseñador famoso, que a mi parecer no ha sido demasiado astuto. No lo fue cuando lanzó comentarios de este tipo, y no lo fue cuando tuvo que dar la cara ante la sociedad. Por eso todo lo que ahora pueda decir, para mí no tiene cavidad ni validez. Pero que un diseñador piense de esta manera no significa que los demás piensen del mismo modo. Cada persona es independiente y debe velar y responder de sus propios actos. Ante todo debe saber quién es como persona y la empresa tener conocimiento de esa personalidad. La calidad humana es tan importante como la calidad profesional. Y si una empresa no cuenta con trabajadores responsables, éticos y moralmente correctos dudo que pueda trasmitir una imagen de empresa ética y responsable en su práctica profesional, así como de cara a la sociedad en la que se desarrolla tal actividad.

adol_fito

Tal y como piensa la autora de esta publicación, estoy a favor de que cada vez sea más unánime la condena sobre los comentarios racistas, homófobos o de cualquier otra índole que provoque desigualdades y malestar así como también marginación social. Obviamente, Dior ha reaccionado en vista de su reputación pública como marca de venta de productos, pero no, en mi punto de vista, como si estuviera en contra de sus declaraciones, aunque, puede ser, que con su despido esté posicionándose.Como siempre digo, la libertad de expresión es buena y necesaria mientras no se haga daño a ningún iindividuo con ella, pero en este caso, las declaraciones del diseñador hacen daño, y mucho, a colectivos que a lo largo de la historia han sufrido muchísimo como consecuencia de las personas e ideales que en esos comentarios cita. Es por eso, que me parece totalmente justo el despido a pesar de las cualidades creativas que pudiera tener una persona, pero lo que está claro es, que hoy por hoy, en mi opinión NO deben permitirse comentarios de este tipo en ningún evento/marca/medio público, primero, por respeto a todos aquellos que han sufrido de racismo, homofobia, …, y segundo, porque está en contra de lo que se denomina "respeto hacia los demás".Además he de añadir, que en mi opinión, todo personaje público ha de ser responsable de todo lo que dice, por lo tanto, espero que acate sus consecuencias como lo haría cualquier otro personaje público.Adolfo Pablos

hugo

Creo que a la marca Dior y a muchas otras con un diseñador que es capaz de generar tantos ingresos no le importa lo que piensen lo dejen de pensar sus trabajadores siempre que se sepan compontarse ante el público. El fallo que ha tenido Galiano ha sido que no ha tenido dos dedos de frente para quedarse calladito. Me parece vergonzoso que haya gente que piense asi todavía.

wanaxis

Estoy completamente de acuerdo con todo lo que se expone en el post.Es cierto que el hecho de que un diseñador haya hecho estas declaraciones no hace que el resto del sector de la moda tenga una mala imagen. Esto sería como decir que como hay un diseñador que hace vestidos horrorosos, la moda es horrorosa.En mi opinión cada uno responde ante sus actos.Me viene a la mente las palabras de Lars Von Trier en Cannes, quien dijo "comprendo a Hitler" y también fue un caso que tuvo revuelo mediático.Por otro lado, no estoy defendiendo al señor Galiano ni lo pretendo, como tampoco me parece correcto el comportamiento que ha tenido, pero me gustaría decir que vivimos en una sociedad en la que hay libertad de pensamiento, y creo que no deberíamos impresionarnos de que todavía sigan existiendo personas que piensen de tal forma ya que a pesar de que Hitler haya fallecido hace muchos años, su recuerdo todavía está presente en la actualidad, es decir, que han pasado años pero al fin y al cabo no son muchos los años transcurridos debido a que se necesita más tiempo para olvidar un ejercicio dictatorial del tamaño que hubo en el Antiguo Reich.Por otro lado, me ha gustado leer la cuestión ¿Cuál es el verdadero problema? ¿Qué Galliano piense de esa forma o que la opinión pública se haya enterado?Es más que obvio que si Galiano piensa así, este no será un pensamiento que haya surgido de un día para otro sino que llevará muchísimos años pensando de tal forma. No obstante, no se le ha juzgado moralmente hasta que sus pensamientos han salido a la luz, lo que le ha llevado al despido.Y este hecho me hace pensar si es moral despedir a una persona de su lugar de trabajo por pensar de manera diferente al resto de la sociedad. Porque es cierto que en la actualidad no es moral el racismo por ejemplo, pero en su momento estaba permitido, era más que habitual, y quienes estaban mal vistos eran los que no eran racistas.Repito: vivimos en una sociedad con libre pensamiento, pero continuamos siendo una sociedad que no tolera aquellos pensamientos que difieren de los de la mayoría.

Marta

Como bien se pregunta en la reflexión inicial, el verdadero problema es que lo que piensa Galliano se ha hecho partícipe la opinión pública, porque Galliano, con lo extravagante y excéntrico que es, dudo mucho que no expresara en ciertas ocasiones alguno de sus puntos de vista y sus opiniones. Entonces, Dior estaba al corriente de la forma de ser del diseñador, pero ésta aún no perjudicaba ni la reputación del diseñador ni la empresa. Después del escándalo, tanto el diseñador como la empresa publicaron los respectivos comunicados. ¿Hasta dónde puede llegar el ser humano para excusarse de cierto comportamiento? Y peor aún, ¿cómo una persona puede ocultar sus opiniones porqué está mal visto…? ¿no sería mejor que se hiciese un replanteamiento en su mente?

Yolanda

Está más que claro: la sociedad rechaza todo tipo de conducta racista o antisemita. Como bien comenta este post no fueron de buen gusto las declaraciones de John Galliano, sí puede ser que fuera bebido, pero no es excusa para mofarse de aquellas personas que tan mal lo pasaron durante la II Guerra Mundial: los judíos. Me parece vergonzoso que hoy en día haya gente que todavía piense así, pero bueno se supone que debemos respetarlo todo. Ahora me pregunto ¿TODO? ¿También tenemos que respetar que un "prestigioso" diseñador haga este tipo de declaraciones? ¿Tenemos que hacer oídos sordos cuándo se trata de personas que murieron simplemente por ser de una raza, o por tener una condición sexual distinta? NO!!! Y está muy bien que los medios de comunicación no dejaran pasar por alto este hecho, y lo pusieran en TV, prensa durante varios días. Lo mejor es que la opinión pública lo ha rechazado por completo, ha rechazado a "Don Galliano" que ha faltado a numerosos principios que desde bien pequeños te intentan iculcar.Dior lo despide, me parece lo más normal yo tampoco querría que una empresa como ésta, tan importante se fuese a pique por las malas prácticas de este señor. En resumen: Jonh Galliano no tiene excusa, lo ha hecho mal y ahora debe pagar por ello. Creo que no se trata de que como piensa distinto se le rechaza. No. Se trata de que este pensar hiere a muchas personas, y hay que tener sobretodo y ante todo respeto por los demás.

Marta Mon Bernad

A John Galliano le cambió su suerte de la noche a la mañana, pasando de ser una estrella de moda a una figura del ridículo. Víctima de sí mismo y de la estrategia de comunicación de Dior, el diseñador se vio envuelto en una polémica que el mismo a creó. Ante estas declaraciones la firma Dior, lo despidió, según ellos porque su ideología no casaba con la suya. Sin embargo mi opinión dista bastante de lo que oficialmente ha hecho saber esta famosa firma: personalmente creo que Dior ha montado una magnífica operación de marketing, que le permite, al mismo tiempo, librarse de Galliano, montar un numerito “ético”, y, de pasada, conseguir una inmensa publicidad gratuitamente.

Isabel Saiz

Un estupendo post, de verdad, no podría esta más de acuerdo en todo lo que he leído. Porqué la actitud de John Galliano es deprimente, pero la manera en que Dior se ha intentado quitar el problema de encima, para no dañar su imagen ni reducir las ventas haciéndonos creer que ellos no eran conscientes de los ideales de Galliano… Y por ejemplo, no eran conscientes de que J.G. va a entrar en una clínica de desintoxicación, ¿Desintoxicación de qué? Desde luego lo que piensa no lo va a desintoxicar nadie. A mí realmente me gustaría saber que piensa de verdad, la gente que se mueve a su alrededor. Diseñadores, firmas de moda o amigos. Creo que el gran problema de la sociedad mundial es que no dice lo que piensa, dice lo que se supone es correcto. Lo de Galiano es posible que ocurra con muchísimas personas y es probable que entre ellos y ellas haya gente de, por ejemplo, gran peso político que en un futuro puedan tener puestos de relevancia dirigiendo a millones de ciudadanos de un país. Es un hecho que desde hace unos años se están estableciendo en los parlamentos de Europa, partidos de ultraderecha que comparten un programa básico común.Todos predican un ejecutivo fuerte, una limitación de la democracia representativa y la desaparición del principio de igualdad en beneficio de una discriminación étnica entre nativos y extranjeros.Esas mismas características de su identidad aparecen en su concepción de las relaciones internacionales: combaten a Estados Unidos visto como símbolo del crisol de razas y del multiculturalismo y alientan el mito de una Europa blanca "desde el Atlántico a los Urales", capaz de hacer frente a la "amenaza planetaria del islamismo".Este programa lo comparten con representación parlamentaria Francia, Austria, Italia, Holanda, Bélgica, Polonia, Reino Unido y países escandinavos. Está por ver si somos una civilización que ha aprendido de sus errores o vamos a volver a tropezar con ellos.

MARIO PEDRERO

Sin duda el verdadero problema no es que JG piense de esa forma sino que se haya enterado la opinión pública. No comparto para nada las declaraciones de ese sujeto pero tengo que reconocer (a su favor) que si es realmente lo que piensa una opinión (social, política…) no puede cambiarse de la noche a la mañana solo porque todo el mundo se haya puesto de tu contra. Con esto no estoy justificándole (me parece alucinante que alguien tenga esa mentalidad en pleno siglo XXI) sino que intento explicar el porqué de su poco interés por corregir su actitud.También tengo que reconocer que si en el mundo hay libertad opinión obviamente siempre habrá quién esté en el extremo. Toda opinión siempre es respetable salvo en este caso que atenta contra colectivos sociales.Entiendo que retirasen al diseñador de la marca pero también que el siga defendiendo (en el silencio) lo que hizo, porque es su opinión y es en lo que cree.

Daniel Cañada

Tal y como dices Laura, seguro que en Dior habrían personas que estarían al tanto de estas opiniones de JG, probablemente también lo supieran personas de "altos cargos", sin embargo no podemos olvidarnos de que por desgracia, el dinero hoy en día está por encima de casi todo. Unos pensamientos como estos, que la mayoría de veces no se quedan en el interior de la persona, sino que traspasan y se hacen notar en el día a día de la persona, son "aceptados" por una empresa en tanto la persona en cuestión tenga valor para la empresa, de modo que los pasan por alto, siempre y cuando éstos nos trasciendan a la esfera pública y manchen la imagen de la empresa. ¿Moral? Por supuesto que no, ¿Ético? tampoco, pero por desgracia es el mundo en el que vivimos. Es muy triste que la ética y la moral hoy en día se queden solo de cara a la galería y se luche por ellas en la superficie. Se debería tener tolerancia cero en este tipo de situaciones y en el momento de tener constancia de este tipo de opiniones racistas, homófobas o de cualquier índole, tomar medidas contra ellas, pero no por el hecho de "colgarse medallas", sino porque realmente se tenga una ética y moral fuertes y "ejemplificantes".

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