30 años dan para muchas anécdotas

La velocidad de la red, los servidores, la conexión a internet, los sistemas y los dispositivos… son muchas las cosas que han cambiado en estos 30 años en la informática y la programación. En este gran salto, el protagonismo es de todos y cada uno de los y las profesionales que han dedicado su esfuerzo y trabajo a cubrir las necesidades tecnológicas de la Universitat Jaume I. Este último artículo retrospectivo es un homenaje a todos ellos.

30 años dan para mucho y como habéis podido leer en estos últimos artículos la forma en que trabajaban los primeros informáticos poco tiene que ver con la de ahora y los sistemas y equipos que se utilizaban han evolucionado de forma espectacular. En estas tres décadas, las tecnologías de la información (TI) se han demostrado estratégicas para el desarrollo y funcionamiento de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló. Desde sus inicios, los y las profesionales de la informática se han convertido en un elemento clave del engranaje de la Universidad. Lo han demostrado en numerosas ocasiones, la última y más reciente durante esta crisis por la Covid-19, con el confinamiento, el teletrabajo y la docencia en línea.

De usuarios poco familiarizados con la tecnología

En estas tres décadas la tecnología ha cambiado y evolucionado, pero también el trato con los usuarios. Antes, prácticamente nadie tenía un ordenador en casa y estaban poco acostumbrados a sentarse delante de una pantalla. Todo ello ha hecho que durante estos 30 años los informáticos y informáticas de la UJI se hayan encontrado con situaciones inverosímiles, curiosas y, a veces, un tanto graciosas. Los primeros ratones, por ejemplo, provocaron alguna que otra queja porque algunos usuarios no conseguían hacerse con su manejo. Algunos informáticos han visto “literalmente pasar el ratón por delante de la pantalla o intentar que siguiera por la pared” cuando acudían a un despacho porque el ratón no funcionaba. En esa época, en las salas de ordenadores, los ratones estaban atados con bridas y las tapas de la base pegadas para que nadie se llevara las típicas bolas que había dentro de los mouse.

Equipo en que se ve en primer plano el logo de la manza de Apple de colores
Photo by Julian Hochgesang on Unsplash

Los usuarios no tenían los conocimientos informáticos que tienen ahora. “En los años 90 la informática era algo extraño para los usuarios y no sabían como reaccionar”. Con los primeros Mac muchos tenían miedo a la hora de expulsar los disquets porque tenían que seleccionar la papelera y eso les creaba mucha confusión. Con los fax, también, se generaron situaciones chocantes. Había quien pedía hacer una copia antes de enviar un fax, porque pensaba que la máquina destruiría el papel o se lo tragaría.

“No utilizaré el email en mi vida” se quejaban algunos

La gente estaba acostumbrada a escribir a mano, a utilizar el lápiz y el papel y, como mucho, la máquina de escribir. Así que cuando llegó el correo electrónico, algunos usuarios mostraron su descontento y aseguraban que no entendían para qué servía si podían continuar enviándose cartas por correo postal. Alguno se atrevió a gritar que nunca en su vida utilizaría el email. La realidad es tozuda y “ha demostrado que ahora no puedes dejar ni cinco minutos a los usuarios sin este servicio”.

A usuarios que saben más que el o la informática

Con los años, “la informática se ha convertido en una utility como lo es la electricidad o el agua” asegura uno de los profesionales más veteranos del equipo TI de la Universidad. Esa dependencia inicial casi total del profesional técnico ha quedado totalmente atrás. “Ahora hay quien sabe o cree saber más que nosotros y quien directamente pasa de nosotros”. Aunque no lo vean con malos ojos, estos profesionales advierten de los riesgos que puede comportar esa “informática en la sombra” que puede provocar “pérdidas de datos o fallas de seguridad” de las que muchos usuarios no son conscientes.

Peleas por las primeras News

Ilustración de un joven frente a un móvil
Photo by visuals on Unsplash

Los propios informáticos también protagonizaron alguno de estos episodios curiosos. Al principio, la conexión a internet era muy lenta y la información viajaba por un mecanismo que denominaban News con diferentes canales de información que recogían noticias. Como el tráfico era superior a la capacidad que tenían, se configuraba el sistema para decidir qué tipo de contenidos llegaban y cuales no. Entonces, “perseguíamos a la persona que se encargaba de la configuración para que pusiera unos u otros temas. Ahora nos parece surrealista” dice uno de los veteranos. Para hacernos una idea, “un par de vídeos de Youtube consumirían la capacidad que teníamos entonces. La UJI era el único punto de la provincia donde había conexión a Internet y para que no se colapsara teníamos que regularlo”.

Primer dispositivo inteligente

Imagen de Nabaztag, uno de los primeros gadgets de IoT
Imagen de Nabaztag, uno de los primeros gadgets de IoT Foto: Enrique Galdú

Algunos quizás ni os acordáis y otros os suena algo de un conejo inteligente. Se llamaba Nabaztag (conejo en armenio) y se convirtió en compañero del Servicio de Informática durante unos años. Fue uno de los primeros gadgets del Internet de las cosas (IoT) y, conectado a la red Wi-Fi, se comunicaba con mensajes de voz, luminosos o moviendo las orejas. Se podía configurar la hora, el tiempo o, incluso, mensajes directos. A finales de la primera década de los años 2000, algunos miembros del servicio lo compraron de segunda mano. “En el Servicio lo usábamos en aplicaciones, para que avisara de alertas cuando caía un servidor o había files systems llenos” explica uno de los informáticos que lo utilizaba y que recuerda cómo lo integraron al software de alarmas Icinga. La historia es que la compañía que había detrás del conejo luminoso quebró y dejó a centenares de usuarios colgados. Ahora el proyecto sobrevive a base de voluntarios.

La fuerza del equipo

Pero las anécdotas no son solo con la informática y los usuarios. Los almuerzos, las paellas, las bromas con carteles publicitarios o los desfiles con tambores y dolçaines para celebrar la boda de un compañero, forman parte de la memoria colectiva del equipo TI de la UJI. Los más veteranos recuerdan las primeras jornadas interminables, para ponerlo todo a punto. Hubo quien se olvidó del reloj y su colla de amigos tuvo que plantarse en su despacho para llevárselo de fiesta. Las primeras cenas de Navidad eran muy familiares y reunían a todos los trabajadores de la Universidad. La institución ha ido creciendo y también los equipos de los diferentes servicios. Justo en este aniversario y en unos tiempos tan atípicos, no hay nadie que, con cierta nostalgia, no anhele aquellas reuniones de compañeros y amigos.

Del primer servidor al salto a la nube

JaumeI fue el primer servidor de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló. Era una máquina HP con sistema operativo UNIX. Ese primer servidor permitió poner en marcha el sistema informático de la Universidad hace 30 años. Desde entonces se han realizado varios cambios profundos para seguir cubriendo las necesidades tecnológicas del campus, el más importante hace más de cuatro años migrando todo el entorno de gestión al cloud.

Fotografía del servidor y encima un monitor de fósforo

El servidor más antiguo que se conversa en la UJI es un HP900 s800 con CPU: PA-RISC PA-7000, RAM: 1 GB, Discos SCSI externos, Unidad de cinta de backup DDS o DLT y consola de fósforo verde Foto: Enric Navarro

Siguiendo con esta retrospectiva particular de la programación y la informática en la UJI, ponemos el foco en los servidores que han permitido a la Universidad cubrir las necesidades tecnológicas de la la institución durante estas últimas tres décadas. Como ya explicamos en el artículo ¿Cómo trabajaban los primeros informáticos en la UJI?, la tecnología ha dado pasos de gigante en estos 30 años. Una muestra de ello son los equipos informáticos que formaban una red y que permitían dar servicio a toda la comunidad universitaria.

JaumeI, PereIII y Violant, los primeros tres servidores

El primer servidor de la UJI era una máquina HP-UX con sistema operativo UNIX. La bautizaron como JaumeI, relacionándolo con el nombre de la Universidad. Era el equipo de producción. Más tarde, llegó otro servidor, también HP UNIX, que se utilizó para el entorno de desarrollo y al que llamaron PereIII. El tercero y último un HP MPE, con sistema propio para la gestión y la catalogación de la Biblioteca y al que decidieron apodar como Violant. Las tres máquinas estaban en la misma sala donde trabajaba el equipo informático, en Penyeta, así que “nuestro centro de cálculo cabía en un despacho, con aire acondicionado y todo eso era una cosa extraña, porqué veníamos de lugares donde todo esos equipos eran edificios enteros” recuerda el primer informático de la Universidad, Toni Bellver.

Fotografía del primer servidor bautizado como JaumeI, que se encuentra expuesto en uno de los pasillos del Rectorado
Uno de los equipos de producción al que siempre se bautizaba como JaumeI se encuentra expuesto en el edificio del Rectorado Foto: UADTI

A parte de esos tres servidores, había una sala grande para procesar cálculos científicos. No había servidores de cálculo y se adquirieron unas estaciones de trabajo (workstation) que tenían una pantallas gráficas enormes. En concreto, eran 14 servidores HP bautizados con nombres de vientos.Llevant era el que mandaba. Se ponían en marcha y se dejaban procesando. Más tarde, se adquirieron otras máquinas bajo el sistema operativo IRIX de Silicon Graphics. Francesc Altet era el programador de cálculo científico que ayudaba al profesorado investigador a compilar y a hacer procesos de cálculo. Una figura informática que ha desaparecido, ya que ahora el profesorado ya tiene unos conocimientos para hacer estos cálculos.

“Cualquier equipo y ordenador tenía que estar conectado a la red” asegura quien ahora es el director del Servicio de Informática, José Miguel Castelletquien defiende que fue un requisito estratégico. Explica que los primeros PC no tenían tarjeta de red y una podía costar unas 60.000 pesetas (unos 360 euros) y el precio de un PC podía llegar a las 300.000 (1.800 euros). Ahora, añade Castellet, “cualquier móvil tiene mucha más potencia y es mucho más barato”.

“La primera red era de 9,6 kilobytes por segundo (Kbps), no estaba segmentada y era con cable coaxial”

Imagen conectores T para el cable coaxial
Conector T para el cable coaxial Foto: UADTI

Un dato que nos da una idea de cómo han cambiado las cosas en 30 años es la velocidad del ancho de banda. La programadora más veterana, Pilar Belenguer, explica que “cuando cogí el tema de la red, en 1993, estábamos a punto de migrar de 9,6 kilobytes por segundo (Kbps) a 64”. La primera red no estaba segmentada, era bastante plana y con cable coaxial. “No tiene nada que ver con lo que hay ahora, que tenemos un ancho de banda de 40 gigabytes por segundo (Gbps) y está previsto que este 2021 pasemos a 100” concluye. En esa época el tiempo para hacer una operación era más o menos igual porque la búsqueda de la ficha de una persona también era instantánea. Lo que ha cambiado, puntualiza otro de los informáticos más veteranos, Juan Padilla, “es la cantidad de datos y el programario que utilizamos, ahora hay 25 o 30 aplicativos más funcionando”.

Gráfico de barras verticales con el ancho de banda desde 1991. La primera red era de 9,6Kbps. Este 2021 se ampliará a 100Gbps
Evolución del ancho de banda en la UJI. Fuente: Servicio de Informática

Tormenta del desierto

Imagen de la portada del informe que explica con detalle el cambio de la máquina de producción
Imagen de la portada del informe que explica con detalle el cambio de la máquina de producción (jaumei) Fuente: Salvador García

El primer cambio importante de estructura de máquinas y de base de datos tuvo lugar en 1997, con una operación que se denominó Tormenta del Desierto. En el documento que aún conserva uno de los responsables, Salvador García, se detalla todo el procedimiento. La intención era la remodelación del primer servidor que hubo en la Universidad (jaumei). Había un doble objetivo, según se recoge en el documento “por una parte la separación física del Sistema Operativo respeto a la explotación y, por otra, posibilitar la instalación de la versión 10 del Sistema Operativo”. En varias etapas, se montaron los discos, se trasladaron los ficheros para conseguir la configuración inicial, se cambió el Sistema Operativo y se reestructuró internamente la Base de Datos.

Imagen de una de las páginas del informe que detalla la primera fase del montaje de discos y traslado de ficheros
Primera fase del montaje de discos y traslado de ficheros de la operación Tormenta del Desierto Fuente: Salvador García

Pioneros en la implantación de Linux

Fotocopia del artículo donde en el titular se lee que la UJI implanta su sistema ERP sobre plataforma Linux
Fotocopia del artículo que publicó Computerworld en 2002 Fuente: Salvador García

En 2002, la UJI fue pionera en la instalación del sistema ERP sobre plataforma Linux. En declaraciones a Computerworld, el entonces vicerrector de Infraestructuras y Servicios de la UJI, Vicent Cervera, aseguraba que “hemos apostado por Linux con conocimiento de causa, pues venimos utilizando este entorno en producción desde 1997, y porque entendemos que, hoy por hoy, es el sistema que nos reporta mayores ventajas, tanto desde el punto de vista de la eficacia en los procesos, en el caso del ERP, como desde el punto de vista económico al ser sustancialmente más rentables que otros sistemas del mercado, además de ser adecuado a los valores de la Universitat Jaume I”. La solución estaba basada en 16 procesadores y 40 Gigas de RAM, distribuidos en 4 servidores HP Proliant última generación, conectados mediante doble enlace de 2GFCC a un sistema de almacenamiento compartido SAN con virtualización. Fue una decisión valiente según defiende uno de los primeros programadores de la UJI, Salvador García, quien afirma que “ahora todo el mundo lo utiliza, pero entonces nadie se atrevía a cambiar todos los servidores por Linux”. De hecho, la UJI también fue pionera en compilar la base de datos de Oracle sobre el sistema operativo de Linux.

En esa época, los servidores ya eran en formato rack, mucho más reducidos y en armarios verticales metálicos y que permitían concentrarlo todo en un único espacio con una mejor organización.

Migración al cloud

Lema donde se lee “Enamórate de la nube…y súbete a ella con la UJI”
Imagen de la campaña de puesta en marcha del servicio en la nube de Google

“Hemos pasado de tener los servidores en la misma sala a no verlos y tenerlos en la nube”. Así resumen el cambio más profundo que se ha producido en los últimos años en el entorno de gestión. Sin ninguna duda, la migración al cloud ha sido una de las decisiones estratégicas TI de la Universidad.

La UJI se convirtió en 2016 en la primera universidad en dar el salto a la nube de la mano de AWS. El primer paso se produjo unos años antes con el traslado del correo electrónico a Google obteniendo así otros servicios en línea de la compañía como el almacenamiento de archivos, calendarios compartidos o la creación de documentos. Tras un piloto de la migración del ERP corporativo y de los servicios asociados, de IaaS para servidores y almacenamiento y PaaS para base de datos de Oracle, entró en producción en abril de 2016. La UJI decidió contratar los servicios de cálculo en la nube, no solo para reducir costes en equipamiento informático sino para obtener también valor añadido como la seguridad o la calidad del servicio. Este proyecto fue reconocido en 2018 con el Premio Sapiens Administración Pública otorgado por el Colegio Oficial de Ingeniería de la Comunitat Valenciana. Además, durante este último año, la nube se ha mostrado como un elemento clave en la infraestructura TI de la Universidad. Con las restricciones que ha impuesto la pandemia “hemos podido aprovechar las bondades del cloud”, ya que es mucho más flexible y ágil para dar respuesta a las necesidades que han ido surgiendo con la docencia en línea o el teletrabajo.

Intervención de Andrés Marzal en febrero de 2012 explicando la experiencia de Google Apps en la UJI en las III Jornadas de Innovación Docente de la Universidad Miguel Hernández de Elche

Los hitos estratégicos TI para la UJI

La instalación de una base de datos única, la apuesta por el desarrollo propio y el software libre, la implantación de la cartera de proyectos o la migración al cloud son algunas de las decisiones que han marcado la estrategia en Tecnologías de la Información (TI) en la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló. En esta retrospectiva que hemos iniciado con motivo del 30 aniversario de la Universidad, desgranamos algunas de estas iniciativas claves.

Imagen nocturna de la Tierra con los puntos de luz de las ciudades

Photo by NASA on Unsplash

Base de datos única

Desde el inicio de la Universidad Jaume I en el 1991, “apostamos por agrupar todos los datos relevantes para el Sistema de Información en un solo lugar”. Así lo recoge el artículo El Gobierno TI en el Sistema de Dirección Estratégica de la Universitat Jaume I de Castelló publicado por la CRUE en 2016. Se optó por una sola base de datos institucional para evitar redundancias y, por tanto, también “las temidas inconsistencias que provocan”. Esta base de datos, que instalaron los primeros informáticos de la UJI, se basó en el sistema Oracle bajo la premisa de dato único.

Imagen de la pantalla de inicio del sistema de apoyo a la administración y servicios corporativos e-UJIER@
Imagen de archivo del catálogo de servicios automatizados de apoyo a la administración corporativa Fuente: https://web.archive.org/web/20001018094403/http://e-ujier.uji.es/

Esta ha sido la filosofía de gestión de la información en la que se ha basado la Universidad desde su creación, ahora hace 30 años. La información no se ha almacenado en tantos sitios como se ha necesitado, sino en un único lugar en que se garantiza la actualización y el acceso desde cualquier lugar. “Pensamos que lo mejor era unificar la base de datos y evitar que cada aplicación tuviera su base de datos” explica José Pascual Gumbauactualmente jefe de la Oficina de Innovación y Auditoría TI (OATI), quien defiende que ha sido uno de los principios clave para la gestión y el funcionamiento de las TI. “El dato único ha sido un mecanismo muy eficiente para asegurar la calidad de la información” añade José Miguel Castellet, actualmente jefe del Servicio de Informática.

Bajo la condición de dato único, también se apostó por crear usuarios para que cada miembro de la comunidad universitaria tuviera su espacio y pudiera guardar sus cosas. Según explica otro de los veteranos, Enric Navarro, se empezó por el personal de administración y el profesorado y se siguió, después, por el alumnado. De hecho, la UJI fue la primera universidad en España en crear una cuenta propia al estudiantado bajo el sistema operativo AIX de IBM.

Esa base de datos se apoyó, además, en una solución propia de ERP (Enterprise Resource Planning) centralizada, es decir de dato único, y de uso descentralizado para todas las soluciones tecnológicas de los servicios de la Universidad. En 1998, se aprobó el ERP e-Ujier@ Sistema de Gestión Integral de la UJI como herramienta de gestión institucional de apoyo a los procesos de la organización.

Imagen del Sistema de Gestión Integral de e-UJIer@
Imagen de archivo del Sistema de Gestión Integral de e-UJIer@ Fuente: https://web.archive.org/web/20010302122429fw_/http://e-ujier.uji.es/E-ujier.html

Desarrollo propio y software libre

Despacho en obras con una escalera en primer plano y tabiques en el suelo
Remodelación del espacio de trabajo para adaptarse al modelo SCRUM

El desarrollo propio y el uso de código abierto han estado ligados siempre al ADN de la UJI. Este compromiso lo recogen incluso los Estatutos de la Universidad, recientemente renovados. En los inicios, el desarrollo propio fue una necesidad. La UJI, recuerda el primer informático del campus, Toni Bellver, era la primera que nacía con planes de estudio por créditos y eso “condicionó los primeros pasos de la programación”. No había productos en el mercado para las necesidades de la Universidad, así que “no tuvimos otro remedio”. Poco a poco, asegura otro de los primeros programadores, Salvador García, vimos “que así no dependíamos de terceros ni de las exigencias del mercado y lo podíamos hacer a medida de nuestras necesidades”.

Espacio de trabajo adaptado al modelo SCRUM con equipos colaborando
Espacio de trabajo remodelado para adaptarse al modelo SCRUM de desarrollo en equipo

Así, además de fomentar el uso de formatos informáticos abiertos, la universidad castellonense siempre ha defendido el desarrollo y la producción propia de aplicaciones y ha contado desde siempre con un equipo propio de desarrollo. Una muestra de esta apuesta fue la reestructuración del área de aplicaciones y de metodología de desarrollo impulsada en 2010. A parte de eliminar el entorno de aplicaciones basadas en SQL*Forms, se apostaba por separar los entornos de desarrollo y producción. Todo ello se hizo adoptando el conocido como Proceso SCRUM, que se basa en un conjunto de prácticas para trabajar en equipo y obtener el mejor resultado posible en los proyectos. En ese momento, desaparecieron los despachos individuales, se derribaron paredes y el área de trabajo de desarrollo se convirtió en un gran espacio abierto compartido para trabajar más fácilmente en equipo. Estos cambios fueron el embrión de la Unidad de Análisis y Desarrollo TI (UADTI), escindiéndose definitivamente del Servicio de Informática.

El primer servidor web y el primer buscador

En un recuadro el artículo recoge que en 1993 ya existía la primera web española que era www.uji.es, la web de la UJI.
Artículo de PC Actual núm. 164 (2004) dedicado a los 15 años de la informática que menciona la creación de la primera web española www.uji.es

La tenacidad y la apuesta por la red también han marcado la historia tecnológica de la Universidad. En 1993, un grupo de visionarios formado por Toni y Carles Bellver, Enric Navarro y Enrique Silvestre, del Servicio de Informática, y por el profesor Jordi Adell, crearon el primer servidor web de España. Tras instalar un año antes un servidor Gopher, que era estático, y después de varios meses de funcionamiento estable y satisfactorio, informaron a Tim Berners-Lee, el creador de la web, que habían instalado un servidor web experimental en la dirección http://www.uji.es. Berners-Lee lo incluyó en la lista que mantenía en su servidor <http://info.cern.ch>. Toni Bellver señala que “nuestra convicción y las circunstancias, éramos muy jóvenes y muy abiertos a las novedades, nos hicieron ver que el futuro estaba ahí” (hablando de la información distribuida y de los servidores web). En ese momento, añade Enric Navarro, “no éramos conscientes del monstruo que sería después y de la explosión que ha provocado Internet”.

Listado de servidores web donde consta el de la UJI en septiembre de 1993
Copia realizada por Jodi Adell del listado disponible entre septiembre y noviembre de 1993 en el servidor web del MIT Fuente: https://elbonia.cent.uji.es/jordi/wp-content/uploads/arqueologia/sep93.html#z228

Ese mismo año, viendo cómo evolucionaba la gran revolución de la web y que no había ningún registro en España de los servidores web, este mismo equipo creó el primer buscador especializado en la Internet española. Se llamó dónde? y era una base de datos de enlaces aportados por los propios usuarios, con un motor de búsqueda propio. Progresivamente fueron apareciendo los buscadores comerciales Terra, Olé o Yahoo y entraron en juego “ejércitos de programadores” que hicieron que “nuestro buscador que era artesanal y a mano no tuviera sentido” relata Enric Navarro. Con 44.563 registros en la base de datos, anunció que cerraba sus puertas el 1 de junio de 1999.

Imagen de la web de dónde? en que se especifica que fue uno de los primeros mapas virtuales del ciberespacio español.
dónde? fue uno de los primeros mapas virtuales de España Fuente: https://donde.uji.es/

Dentro del inmenso universo que abrió Internet, la UJI fue también pionera en la implantación en el año 2000 del correo electrónico en la web. Hasta entonces, los usuarios solo podían consultar su email desde su terminal y, el desarrollo de una pasarela, permitió que se pudiera acceder desde cualquier lugar y, además, en un entorno gráfico.

Cartera de proyectos

Ya en los primeros pasos de la Universidad, se diseñó un plan inicial del entorno de gestión que describía qué aplicaciones se debían desarrollar, bajo una misma base de datos, con dato único, e integradas. Aunque ahora todo aquello parezca muy primitivo, en realidad era toda una modernidad para la época. Aquel documento, escrito a máquina, recogía términos como filosofía, cliente servidor, dato único, sistema integrado… una serie de conceptos que otros miembros de la comunidad universitaria no entendían y, que incluso provocaban las risas de otros que veían a esos primeros programadores y analistas como “algo raros y frikis”. Pero el tiempo y la realidad han dado la razón a esos informáticos que establecieron las bases y las reglas del juego de la tecnología en la UJI.

Portada de la memoria técnica de la propuesta de desarrollo del plan de sistemas
Página de la memoria técnica de la propuesta de desarrollo del plan de sistemas
Propuesta de Desarrollo del Plan de Sistemas

Superada la fase de creación de la Universidad, en 1996 se aprobó el Plan de Sistemas que establecía un plan estratégico y que ya mencionaba la “gestión por proyectos como instrumentos de despliegue”. Años más tarde, en 2002, la Comisión de Prospectiva Tecnológica (CTP), órgano asesor en materia de tecnologías de información, define les ejes estratégicos, las políticas en materia TI y las ideas a desarrollar conformando todo ello el catálogo de proyectos TI. Finalmente, siguiendo el modelo de gobierno TI, en 2011 se implantó la cartera de proyectos, siendo una de las primeras universidades españolas en hacerlo. Desde entonces, cada año la universidad abre una convocatoria interna a toda la comunidad universitaria para definir, seleccionar y planificar sus soluciones y servicios TI. En 10 años ha permitido implantar 680 iniciativas TI. Uno de los impulsores de esta herramienta de gestión tecnológica, José Pascual Gumbau, asegura que se ha demostrado que durante estos años “no ha sido solo desarrollar, sino anticiparse a los problemas y necesidades de los servicios y acompañarlos”.

Migración al cloud

La UJI recibió en 2018 el Premio Sapiens Administración Pública por su proyecto de migración a la nube

La primera apuesta de la Universidad por la nube fue en 2011, cuando la UJI se convirtió en la primera universidad española en implantar las herramientas de Google en los servicios de correo electrónico y las aplicaciones educativas. El siguiente gran paso fue en 2016 cuando se migró todo el entorno de gestión al cloud e la mano de Amazon Web Services. Un proyecto que recibió el reconocimiento del Premio Sapiens Administración pública que otorga el Colegio Oficial de Ingeniería de la Comunitat Valenciana (COIICV). Precisamente, el cloud se ha convertido en una infraestructura esencial en la crisis por la pandemia del coronavirus, tanto en la adaptación al trabajo remoto como en la docencia en línea, según explicaba hace unos meses el analista de la Unidad de Análisis y Desarrollo TI (UADTI), Ricardo Borillo, en unas jornadas donde desgranaba las lecciones aprendidas del paso al cloud.

¿Cómo trabajaban los primeros informáticos en la UJI?

La Universitat Jaume I (UJI) de Castelló siempre ha sido pionera en el uso de las nuevas tecnologías. A lo largo de sus 30 años de historia son muchos los ejemplos de esta innovación: la primera web, el primer buscador web Dónde?, la implantación del ERP universitario sobre Linux, la cartera de proyectos, la integración de las aplicaciones de Google o la migración a la nube. Cuando se cumplen tres décadas del nacimiento de la Universidad, echamos la mirada atrás para repasar la historia de la programación y la informática en esta institución académica.

Los inicios de la programación y la informática en la UJI fueron artesanales, primitivos y, muchas veces, a ciegas o improvisados. La profesión estaba prácticamente por inventar y no se tenía la experiencia que se tiene ahora. La mayoría de los profesionales venían de las matemáticas y la física y empezaban a salir las primeras promociones de informáticos. Y es que “el mundo de la informática, a nivel nacional, estaba aún muy poco desarrollado” recuerda una de las primeras operadoras de la Universidad,Cuchi García-Revillo. Operadores, analistas y programadores “éramos los super técnicos, los apagafuegos y salvadores de todos los problemas, y recibíamos todo tipo de quejas, desde que había saltado un diferencial de la luz a que se había roto la fotocopiadora o el fax” . En estos treinta años, la informática y la programación, como todo lo tecnológico, han evolucionado y se han especializado de una forma espectacular.

Fotografía de los primeros informáticos de la Universidad en las escaleras del edificio de Penyeta
El primer equipo de informáticos en Penyeta Roja formado por (de izquierda a derecha) Iván Mingot, José Pascual Gumbau, Pilar Belenguer, Francesc Altet, Toni Bellver y Enric Navarro (sentado en las escaleras)

“No existía ni Internet ni móviles ni la pantalla gráfica”

Con motivo del 30 aniversario de la creación de la universidad castellonense, hablamos con los primeros y las primeras informáticas de la institución académica. Toni Bellver fue el primero, provenía del Colegio Universitario de Castelló (CUC) que fue el embrión de la UJI. “Éramos gente muy joven y atrevida y, ahora, con perspectiva quizás también un poco inconscientes” rememora Bellver quien afirma que “teníamos poco a perder, porque no había una estructura hecha”. La juventud, la convicción y la inquietud que despertaba en ellos la incipiente informática hizo que “seleccionaran determinadas tecnologías que en ese momento eran nuevas y que apostaran por el desarrollo propio”.

José Pascual Gumbau y Pilar Belenguer, dos de los primeros programadores de la UJI en la puerta del edificio de Penyeta
José Pascual Gumbau y Pilar Belenguer, dos de los primeros programadores de la UJI

José Pascual Gumbau es otro de los informáticos que estuvo en aquellos inicios. Echa mano de sus recuerdos y explica, con todo detalle, como un primer equipo se incorporó el 1 de agosto de 1991. “Llegó un camión con una máquina UNIX HP-UX, pero que nadie de los que estábamos allí conocía”. Además de la máquina, también llegó una cinta con la Base de Datos de Oracle. “Tuvimos que leernos de arriba a abajo una pila de manuales de beginnners para saber cómo funcionaba todo” afirma otro de los veteranos, Enric Navarro. Finalmente, lo instalaron todo en el despacho del entonces director del CUC, actual sede de la Escuela Oficial de Idiomas, y pusieron en marcha lo que sería el sistema operativo del Servicio de Informática. “Nos sentamos delante del ordenador” relata Gumbau “y probamos a instalarlo escribiendo .install y pulsando Intro”. Funcionó y la base de datos se configuró por defecto.

A ese primer servidor, que bautizaron como JaumeI y del que hablaremos más detenidamente en posteriores artículos, se conectaron los primeros cinco ordenadores . Toni Bellver se encargó de hacer esa primera red local: “fui una tarde a la Universidad de Valencia para que me enseñaran cómo hacerlo y para que me dejaran las herramientas necesarias y, al día siguiente, conecté esos primeros cinco equipos que serían los de la Secretaría de Estudiantes”.

Prioridades: matricular y pagar nóminas

Gráfico con la evolución del número de matrículas gestionadas en la UJI desde 1991 a 2021
Número de matrículas en la UJI Fuente: elaboración propia

Las primeras aplicaciones que se instalaron venían heredadas de la Universitat Politècnica de València (UPV). La primera programadora que hubo en la UJI, Pilar Belenguer igual que Iván Mingot, ahora en la Universitat d’Alacant (UA), habían estado trabajando justo en la UPV y literalmente trajeron desde València, “en el Cercanías y debajo del brazo las cintas de carrete abierto en una bolsa con las aplicaciones, para instalarlas y poder, así, hacer la matrícula”. En ese primer año y con ese primer programario, se matricularon 5.060 personas, cifra que dista mucho de las más de 11.600 matriculadas durante este curso solo en estudios de grado, todos además ya de forma totalmente telemática.

Imagen de nómina impresa de febrero de 1992
Nómina impresa de febrero de 1992

“Vimos que las prioridades eran matricular al alumnado y pagar las nóminas del personal”. El software para gestionar las nóminas se adaptó de uno que trajeron desde Zaragoza, basado en Pascal. De prisa y corriendo se pusieron a hacer tablas y pidieron a la secretaria de Gerencia, María José Casanova, que escribiera los nombres de los trabajadores de la Universidad y el sueldo para que pudieran tramitarlas. Según consta en la base de datos, en la nómina de septiembre de 1991 había 37 personas. Ahora se superan las 2.400, entre personal de administración y servicios y profesorado. A día de hoy, aunque se ha rehecho hasta tres veces, esta aplicación mantiene el mismo modelo de cálculo. A pesar de ser unos inicios muy artesanales, los resultados fueron buenos y en gran parte, “gracias al esfuerzo que hicimos entre todos”.

Lenguajes de programación

Cada mes, se tenía que enviar físicamente a la entidad bancaria un disquete de 5 1/4 con el fichero de las nóminas para que se pagaran. A mitad carga siempre se cortaba y el banco “nos llamaba para decirnos que había algún error”. Después de mirarlo varias veces, comenta Jose Pascual Gumbau “descubrimos que el problema era que las comunicaciones bancarias iban a 7 bits y que en la Universidad trabajábamos con 8”. Con 7 bits, en el código ASCII, se admiten hasta 128 caracteres y en 8, un máximo de 254, con lo que en la UJI se podían escribir acentos o caracteres especiales como las diéresis. Así, “nos dimos cuenta que justo en el apellido Echagüe, con el sistema de 7 bits se cortaba y interpretaba final de fichero”, de manera que cuando el banco procesaba Echagüe, se daba por finalizada la operación. A partir de ahí, se hizo un filtro para que todos los archivos que salieran de la UJI se convirtieran siempre a 7 bits y, se garantizara que pasaran limpios.

Fotografía donde aparecen tres disquetes
Photo by Brett Jordan on Unsplash

Las aplicaciones, los sistemas operativos, los lenguajes de programación, los servidores, el ancho de banda… nada tiene que ver con lo de ahora. Para hacernos una idea de cómo ha cambiado todo, otro de los primeros operadores, Salvador García, describe la instalación de los primeros ordenadores de aulas. “Los montamos con un sistema que diseñamos y que permitía arrancarlos e instalarlos automáticamente poniendo en cada uno un disquet de 1,44 megabytes (MB)”. Entre risas recuerda que era un proceso lento y que “esos primeros ordenadores tenían 40MB, entonces no existían los gigas (GB)”. Más tarde, consiguieron modernizar el sistema de instalación con un programa escrito en C que facilitaba mucho la puesta a punto de los equipos.

“No había web y, por tanto, todo el ecosistema que hay alrededor de la web, que ahora es infinito, no existía” relata Juan Padilla.

Se apostó, desde un inicio, por una sola base de datos y eso ha sido una de las claves estratégicas TI para la Universidad. Oracle venía con todo un ecosistema y se programaba con lenguaje PL/SQL, incluía Forms*3 para diseñar pantallas, Reports para hacer listados y ProC, con el lenguaje C, para extraer datos. “Viéndolo desde la distancia”, añade otro de los primeros informáticos, Juan Padilla, “era una tecnología bastante potente para la época porque, además, permitió a la Universidad desarrollar todo lo que necesitaba”.

Esquema realizado a mano de la estructura de la base de datos de la Universidad
Esquema realizado a mano por Lari Orenga de la estructura de la base de datos Font: Lari Orenga

El potencial del correo electrónico

Esos primeros años también estuvieron marcados por los nuevos sistemas de intercambio y compartición de información. Uno de esos primeros informáticos, Enrique Silvestre, conocía el funcionamiento del correo electrónico y propuso utilizarlo en la Universidad. Entonces, explica Enric Navarro “teníamos una conexión con Valencia, para poder conectarnos a la RedIris con un modem de 9.600 bytes” y “vimos que el email era super potente”. Dentro de los objetivos de ese primer equipo TI, “teníamos claro que toda la comunidad universitaria, tanto profesorado, personal de administración como alumnado, debía tener una cuenta de correo” explica José Miguel Castellet. El PDI y el PAS lo tuvieron en 1991 y en 1995, los estudiantes, siendo pioneros en el mundo académico y “yendo, incluso, en contra de la política inicial de la RedIris”. Aunque “ahora eso nos parezca trivial” fue todo un salto. Esa época también estuvo marcada por la eclosión de la web e Internet, de la que también hablaremos en próximos artículos.

Petición dirigida a la DDN en que se solicitaba un espacio propio para las cuentas de correo electrónico de la UJI
Petición que realizó la UJI a la Red DDN del Departamento de Defensa de EE.UU para disponer de un espacio propio para los correos electrónicos de la comunidad universitaria Fuente: José Miguel Castellet

Entorno gráfico

Fotografía de dos manuales superpuestos de Oracle Designer y Oracle Developer/2000
Manuales de Oracle Designer y Oracle Developer/2000

A principios de los 90 toda la programación era textual, sin gráficos. En los terminales de usuario había emuladores y sobre la mesa estaba la posibilidad de ir hacia Motive o a Windows. En ese punto, a mediados de los 90, es cuando llega Designer, que era la herramienta CASE de Oracle para diseñar un sistema de información y generarlo. De esa época, otro de los veteranos, José Ramón Ferrer, recuerda que era muy primitivo y manual y cómo Designer “nos ayudó a visualizar el conjunto”. El modo texto estaba limitado a las 25 filas por 80 columnas con solo caracteres y el grafismo permitió programar pensando en la interacción con el ratón. Ya no se hacían líneas de código, sino que se programaba directamente en componentes visuales con una caja de texto o un desplegable, por ejemplo. “Se decía que era una herramienta de quinta generación porque era muy avanzada, hasta entonces todo era programar en texto pero hasta que no ejecutabas y compilabas no veías el producto final y como había quedado”.

Notas de diseño de los standards del uso de Designer en 1998
Standards del uso de Designer en el año 1998 Fuente: José Pascual Gumbau

“La relación con el usuario era muy cercana”

Mucho ha cambiado la Universidad desde sus inicios cuando todo el personal de administración e, incluso, el profesorado se conocían “con nombres y apellidos”. Juan Luís Bort, uno de los primeros programadores, explica que “éramos como una familia y aunque estuviéramos unos en un servicio y otros en otro, éramos todos iguales y nos tocó hacer un poco de todo”. Todos coinciden en destacar la cercanía que había con el usuario. Muestra de esa complicidad, por ejemplo, son algunas anécdotas: “aunque, en teoría, teníamos que hacer los programas, hemos llegado a ayudar a pasar facturas a mano”. Y todo ello, además, en una época, relata Lari Orenga, otra de las programadoras veteranas, en que “los usuarios estaban muy poco familiarizados con la tecnología, entonces no era normal sentarse como ahora delante de un ordenador”. Las habilidades y los conocimientos digitales de los usuarios han cambiado, pero también el perfil de los profesionales TI.

Fotografía de parte del equipo UADTI con un esquema de flujo
De izquierda a derecha Lari Orenga, Cuchi García-Revillo, José Ramón Ferrer, David Castelló y Cristobal Alvariño mostrando el esquema de datos de la aplicación de Becas, de desarrollo propio.

La inquietud, pero sobre todo la juventud, de esos primeros informáticos, programadores, operadores o analistas, y también de algunos profesores, que trabajaban prácticamente de la mano, marcaron esos inicios tecnológicos de la Universidad. “Probablemente fue una suerte que ese grupo de personas jóvenes coincidieran en un espacio y un tiempo determinado” y pusieran en marcha las bases tecnológicas de la Universidad. “Ahora tenemos experiencia y vemos las cosas mucho más claras” señalan algunos que admiten que los cambios de envergadura llegaban llenos de incertidumbre e incluso de miedo a que el sistema cayera. Lo que parece estar claro es que gracias a su trabajo y esfuerzo, la Universidad ha podido responder a las necesidades tecnológicas de su comunidad y también a situarse como universidad puntera en el uso y desarrollo de las TI.

Lecciones aprendidas de la migración al cloud

Cuatro años después de dar el salto a la nube, la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló está preparando una nueva licitación pública para sacarla el próximo mes de diciembre. Justo ahora es momento de hacer balance de la experiencia, de poner en valor lo aprendido en este tiempo y de fijarse nuevos deberes para el futuro.

Momento de la intervención de Ricardo Borillo en la jornada de Semana de la Informática a través de Zoom

Ricardo Borillo explicó en su ponencia la experiencia de la UJI en su migración al cloud

Echamos la vista atrás y ya han pasado casi cuatro años desde que la UJI migrara todo su entorno de gestión al cloud, convirtiéndose en la primera universidad española en dar ese paso. La reducción y el control del coste y de los recursos que se dedicaban al mantenimiento de los equipos técnicos fue uno de los principales motivos para dar este salto. La flexibilidad del pago por uso de servicio también ha sido una de las principales ventajas y “nos ha permitido, por ejemplo, dar cobertura a la docencia online por la pandemia sin tener que preocuparnos por la contratación”, según explicó nuestro compañero Ricardo Borillo, analista de la Unidad de Análisis y Desarrollo TI (UADTI) de la UJI en su ponencia ‘4 años en el cloud. Presente y futuro del entorno de gestión UJI’ en el marco de la Semana de la Informática organizada por el Colegio Oficial de Ingeniería Informática de la Comunidad Valenciana.

Listado de empresas certificadas en el ENS, entre las que se encuentran Amazon Web Service, Google o Microsoft Azure
Empresas certificadas en el ENS Fuente: CCN

La seguridad informática que ofrece actualmente el cloud hace que sea una infraestructura robusta y madura, según Borillo quien recordó que ya existen muchos casos de éxito y no solo en la administración pública, sino en empresas de gran envergadura. Además, todos los proveedores de nube pública cuentan con certificaciones de ciberseguridad y se ajustan al cumplimiento de la normativa, como es el caso del Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD), el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) o el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI).

La ponencia se enmarcaba en la jornada: ‘Hacia una administración as a service’. Y es que la nube, precisamente, ha favorecido y ha ayudado a apostar por el software as a service (SaaS) en la universidad castellonense. Se están tratando todos los servicios como si fueran un SaaS, también los que desarrollan empresas externas. “Ha sido un cambio de mentalidad” pero nos hace “más flexibles en nuestra arquitectura” y “nos prepara mejor para los cambios” afirmó Borillo. Con el cloud, además, la Universidad se está beneficiando de todas las prestaciones que ofrece el proveedor, en este caso Amazon Web Service (AWS), y se puede centrar el foco en elementos clave como son la docencia y la gestión y dejar en manos del proveedor otros servicios auxiliares como la gestión de datos o el sistema de ficheros. Se ha pasado de una estructura en que prácticamente se gestionaba todo, desde la instalación de servidores y redes, a una plataforma de software as a service.

Diapositiva con la cuota de mercado del cloud encabezada por Amazon

Tras cuatro años de experiencia, Borillo quiso destacar algunas cuestiones que serán clave en la gestión del cloud de cualquier organización:

  • El futuro es multi cloud y, por tanto, no se puede descartar un entorno híbrido de servicios, almacenamiento y computación gestionado por una infraestructura privada y otra pública, que puede pasar por AWS, Azure o Google Cloud, entre otros.
  • El futuro es serverlesses decir, la computación sin servidor. “No es que no haya servidores, pero en el horizonte los veremos menos y los vamos a instalar menos”. De hecho, durante estos cuatro años, la tendencia en la UJI ha sido reducir al máximo el número de servidores locales y apostar por servicios de computación.
  • Contar con un equipo multidisciplinar. Es esencial involucrar al equipo desde el principio, que lo entienda y que continúe aprendiendo constantemente. Es básico, según Borillo, para emprender esta aventura, evolucionar y seguir creciendo en la nube.

Intervención de Ricardo Borillo en la Semana de la Informática en el marco de la Jornada: Hacia una administración as a service

¿Están los Servicios de Informática preparados para la transformación digital?

La falta de personal, el relevo generacional, las estructuras obsoletas y la ausencia de nuevos perfiles son algunos de los obstáculos que identifican las plantillas de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las universidades españolas para afrontar la tan nombrada transformación digital. Solo 4 de cada 10 universidades tienen una estrategia para abordarla y los cambios que se efectúan no se realizan a la velocidad adecuada.

Imagen simbólica de la transformación digital

Photo by Andrew Kow on Unsplash

El 64% de las universidades españolas no tienen definida una estrategia para acometer la transformación digital. Así se desprende de la encuestarealizada por la Sectorial CRUE-TIC a los directores y el personal de los Servicios de Informática (SI) y presentada el pasado mes de octubre, durante la celebración de las Jornadas CRUE-TIC de Burgos. A pesar de ese alto porcentaje, toda la plantilla TIC considera que es conveniente y necesaria y, en un 83% de los casos, los jefes de servicio afirman haber realizado cambios en los últimos años, aunque también reconocen que no se están desarrollando a la velocidad adecuada. En este sentido, cabe destacar que la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló se encuentra inmersa en el diseño del Plan UJI Digital, un proceso participativo y desarrollado durante el 2019, para guiar y promover el proceso de transformación digital. Está previsto que esté disponible para el primer trimestre de este 2020. La encuesta de CRUE-TIC, basada en 43 respuestas de jefes de servicio y 541 de personal TIC, también deja otros datos interesantes:

Relevo generacional

El 56% de los directores de los SI están preocupados por el relevo generacional de sus servicios porque entra poca gente joven. El personal tiene, de media, 47 años y los directores 52. Para el director técnico del Servicio Central de Informática de la Universidad de Málaga y encargado de presentar los resultados de la encuesta, Joaquín Canca, lo más sorprendente es que dentro de tres años la mitad del personal tendrá más de 50 años y, eso, teniendo en cuenta que “es la plantilla que innova”. Solo el 2% de los trabajadores está por debajo de los 30 y un 16% es menor de 40.

Tecnologías disruptivas

Listado de tecnologías disruptivas que deberían estar implantadas en la universidad de aquí a 5 años
Fuente: Presentación de Joaquín Canca

La encuesta también ha preguntado por las tecnologías disruptivas que deberían estar implantadas en la universidad de aquí a cinco años. Encabezan la lista los Learning Management System (LMS) de próxima generación, es decir, el software o las plataformas para gestionar actividades relacionadas con la formación no presencial. En el top 5 le siguen el análisis predictivo, el big data, la evaluación digital y el Blockchain, mientras que queda relegada a un último puesto la realidad aumentada y virtual.

Principales obstáculos

El 81% de la plantilla TIC considera que hay una resistencia al cambio en la misma universidad. La falta de personal, de presupuesto, de liderazgo y de formación, sumada a la poca comunicación con dirección, son otros de los obstáculos que frenan la transformación digital. Según la misma encuesta, además, dentro del propio servicio también existen ciertas reticencias al cambio y 8 de cada 10 consideran que las estructuras del servicio no son suficientemente flexibles.

Motivación y organización

Tabla de datos sobre las áreas TIC con mayor volumen de trabajo
Fuente: Presentación de Joaquín Canca

El 60% de los trabajadores de los servicios de informática consideran que no están suficiente reconocidos en la universidad y en un porcentaje importante se siente más sometido a presión que el resto de servicios de la institución. Los SI suponen el 3,2% del personal de toda la universidad, una cifra que se sitúa más de un punto por debajo de los cálculos de la consultoraGartner que apunta que el peso de los profesionales TI en una organización está en el 4,5%. El desarrollo y soporte de aplicaciones concentra el mayor volumen de trabajo, seguido de la microinformática y atención al usuario. En último puesto, se sitúa la administración y gestión de las TIC.

Mujeres

Afirmaciones que muestran la percepción diferente entre hombres y mujeres sobre las desigualdades de género en el SI
Fuente: Presentación de Joaquín Canca

La encuesta también ha querido analizar el peso de las mujeres en los SI. El 24% del personal son mujeres, un porcentaje por encima de la media de informáticas en Europa (17%), en España (15%) e, incluso, superior al de alumnas matriculadas en informática durante el curso pasado (12%). Los resultados demuestran, además, que la percepción de las desigualdades de género es diferente entre mujeres y hombres. Mientras que el 36% de las mujeres afirma que hay más dificultades en promocionar a las mujeres que los hombres en los SI, solo un 7% de los hombres consideran que sí existen esas limitaciones.

Presentación de los resultados de la encuesta en las Jornadas CRUE-TIC de Burgos

El Buzón UJI, 16 años como ventana única de consultas y peticiones

El Buzón de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón recoge cada curso unas 2.900 peticiones, la mayoría consultas de alumnos sobre alguno de los estudios que imparte, según los últimos datos disponibles del curso 2017–2018. Buzón UJI es una plataforma informática que ya ha cumplido 16 años con uno de sus objetivos como bandera: ser un canal de comunicación directo para mejorar la prestación de servicios de la universidad.

Foto de unas manos tecleando en representación de un usuario utilizando el formulario peticiones, consultas y quejas

Photo by rawpixel on Unsplash

En la actualidad, ya son pocos los que piensan en personarse físicamente en una oficina, una empresa o un comercio para hacer una consulta o presentar una queja. Ha pasado lo mismo que con el correo postal, que es ya una especie en vías de extinción y reservada a situaciones anecdóticas. Nos hemos acostumbrado a formular todas nuestras peticiones a través del correo electrónico, una vía de comunicación mucho más rápida y sencilla. Todos los sectores y actividades han sabido aprovechar esta herramienta, desde una pequeña tienda de barrio a una multinacional, pasando por todas las administraciones públicas. Y han puesto en marcha, en la mayoría de los casos, lo que se conoce como Buzón de consultas, sugerencias o quejas. La UJI estrenó el suyo, de forma experimental, durante el curso 2002–2003.

Desde entonces, ya han pasado 16 años y el Buzón UJI se ha convertido en una ventana única para que cualquier persona de la comunidad universitaria o del público en general pueda plantear sus peticiones a los diferentes servicios, órganos o unidades administrativas de la universidad castellonense. Con un sencillo formulario y, a través de internet, expresan y trasladan sus consultas, quejas, sugerencias y felicitaciones. El servicio está coordinado por la Oficina de Información y Registro (InfoCampus) que ha conseguido que más del 96% de las peticiones se cierren en el plazo máximo establecido. Cifra que significa que la gran mayoría de las consultas reciben una respuesta en un plazo máximo de 7 días hábiles.

Ejemplo y reconocimiento de buena práctica

El Buzón UJI fue presentado en 2010 en la Convocatoria de Buenas Prácticas Telescopi España (que forma parte de la Red de Observatorio de Buenas Prácticas de Dirección Estratégica Universitaria en Latinoamérica y Europa) como propuesta de buena práctica y fue valorada positivamente por parte del comité evaluador para ser, posteriormente, publicada en el Repositorio de Buenas Prácticas del organismo. La coordinadora del Buzón UJI, Yolanda Pascual, recuerda que a lo largo de estos 16 años esta aplicación ha despertado el interés de otras universidades porque “hemos recibido llamadas interesándose por su funcionamiento y sus buenos resultados”.

Foto de formulario del Buzón UJI para peticiones, consultas y quejas

Formulario de la página de inicio del Buzón para enviar una petición

Además, desde el curso 2005–2006, existe un grupo que analiza estadísticamente las peticiones recibidas anualmente para hacer una valoración de las acciones que se han realizado y evaluar qué servicios necesitan mejoras. Y es que éste es precisamente uno de los objetivos que busca el buzón institucional de consultas de la UJI: analizar los puntos fuertes y débiles de los diferentes servicios y unidades. ¿Cuáles son los otros?

  • Unificar los canales de comunicación mediante los cuales los usuarios pueden plantear peticiones
  • Canalizar las peticiones y hacerlas llegar a los servicios, órganos o unidades administrativas más adecuadas para que ofrezcan una respuesta
  • Ser un instrumento para mejorar la calidad de los servicios de la UJI