Mujeres en el sector tecnológico, una brecha de género que hay que derrocar

¿Sabías que tan solo el 13% del estudiantado en carreras relacionadas con Tecnología, Ingeniería, Matemáticas y Ciencia son mujeres? ¿O que solo el 11% se dedican a la programación? El sector de las tecnologías de la información (TI) duplica su oferta de empleo a gran velocidad en comparación de otras industrias, pero sigue mostrando una brecha de género que urge erradicar.

Fotografía de las mujeres del equipo UADTI

Mujeres del equipo UADTI

Un estudio realizado por la tecnológica Experis, destaca que 2021 cerró con más de 210.000 oportunidades de empleo en el sector TIC, y que este tipo de perfiles profesionales son los más demandados en España. A pesar de esta abultada oferta impulsada por la digitalización de la economía, y acrecentada por la pandemia, la brecha de género entre hombres y mujeres sigue siendo una realidad. En España, según este mismo informe, serían necesarias al menos 120.000 profesionales mujeres que cubran los diferentes puestos tecnológicos para que exista una igualdad.

4 de cada 10 profesionales TI cree que la pandemia ha retrasado su desarrollo profesional, según Kaspersky.

La Covid-19 no fue fácil para nadie, pero mucho menos para muchas mujeres, que se vieron empujadas a dejar sus puestos de trabajo de forma voluntaria o forzosa, bien por motivos de salud, cierres repentinos o cuidados a terceros ya que la conciliación familiar y laboral durante el confinamiento se volvió insostenible.

Iniciativas como la asociación por la diversidad e inclusión de la mujer en el mundo de la tecnología, Mujeres Tech, buscan diversidad e inclusión en el mundo tecnológico y revertir la brecha digital de género ya que el hecho de que tan solo el 13% de estudiantes de carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en España sean mujeres, dificulta que estas estén presentes en empresas del sector tecnológico, así como en puestos de toma de decisiones.

La educación y la falta de referentes femeninos

¿Pero dónde comienza esta desigualdad? El mayor informe oficial realizado hasta la fecha sobre la brecha de género en la elección de estudios concluye que las niñas empiezan a alejarse en educación primaria de disciplinas como las Matemáticas e Informática, y es entonces cuando hay que empezar a actuar. Los datos hablan por sí solos: en 1985, el 30% del alumnado de la carrera universitaria de informática eran mujeres, y ahora es el 12%.

La mayor presencia de las mujeres a las TIC no llegará solo a través de la ingeniería o la informática, sino también de las Ciencias Sociales y Humanas con equipos multidisciplinares.

“Trabajar en un sector profesional tan masculinizado a veces es difícil, partiendo de la base que ya durante los estudios universitarios no había prácticamente chicas en la carrera. […] Las cosas tendrían que empezar a cambiar desde la niñez y fomentar la igualdad y las mismas oportunidades para hombres y mujeres desde el principio, cuando se va a la escuela.”

Ana Gutiérrez, desarrolladora en la Unidad de Análisis y Desarrollo TI de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló

¿Acaso se nos muestran figuras femeninas como referentes en estos ámbitos? La respuesta es son muy escasas. Un ejemplo son los libros de texto, ya que tan solo el 8% son menciones a mujeres científicas o tecnólogas.

El canal de Youtube ValPat, formado por la cofundadora de Mujeres Tech y una alumna, tiene como objetivo divulgar contenidos sobre robótica y programación, intentando recuperar el entusiasmo por la tecnología y rompiendo con los estereotipos ya que este tipo de estudios generan rechazo a la mayoría de los jóvenes por el desconocimiento sobre las salidas laborales reales y el miedo a la gravedad de su contenido.

“Hoy en día la presencia de mujeres en este tipo de carreras ha pegado una bajada, por debajo incluso de cuando estudiábamos. No sé qué pasa pero todavía se continua asociando las ingenierías al sexo masculino, y todo a pesar de que en la ESO hay muchas niñas brillantes en ciencias”.

Lourdes Bort, profesional TIC del equipo UADTI

¿Un futuro esperanzador para las mujeres TIC?

La brecha salarial entre hombres y mujeres en el ámbito tecnológico es menor que en otros sectores. Algunos informes indican que la diferencia en el sueldo entre hombres y mujeres en el sector de la tecnología es muy pequeña, de un 2,4%

‘’Los salarios que tienen hombres y mujeres, comparando los complementos que reciben y no solo el salario base, descubrimos que hay grandes diferencias y ahí es donde realmente se produce la brecha de género.’’

Silvia Rueda, directora de la Cátedra de Brecha Digital de Género de la Universidad de Valencia, en el podcast ‘Cuidado con las macros ocultas’ titulado‘¿Por qué las niñas no quieren ser Ada Lovelace?’.

Aunque el informe El libro Blanco de las Mujeres en el Ámbito Tecnológicoafirma que la sociedad española se encuentra entre las más igualitarias del mundo y que se están empezando a incorporar a mujeres economistas en altos cargos en instituciones internacionales como FMI, el BM o la OCDE, urge trabajar desde ya en la formación de las profesionales del futuro ya que hay factores que actúan de barrera como los prejuicios en el sector digital, la educación y vocación y los sesgos de género discriminatorios en algoritmos e Inteligencia Artificial.

Y es que, la brecha de género en la tecnología provoca una pérdida de oportunidades y talento. Si las mujeres no están presentes en el desarrollo del futuro, muchos retos quedarán sin resolver y habrá necesidades no resueltas por el mercado.

El teletrabajo, ¿no venía para quedarse?

Más de año y medio después del cambio general hacia el trabajo remoto, muchas organizaciones han reincorporado a los empleados a sus lugares de trabajo tradicionales. Los índices de teletrabajo han ido bajando en los últimos meses y los funcionarios de la administración del estado ya solo pueden trabajar desde casa un día a la semana. Mientras que el 90% de las personas trabajadoras se decantan por un modelo híbrido, el 69% de los cargos directivos apuestan por la vuelta a la presencialidad. ¿Cómo se afrontarán estos desafíos laborales post pandemia?

Ilustración de diferentes dispositivos

Photo by Pixabay

La llamada desescalada hacia la normalidad y la relajación progresiva de las restricciones por la pandemia ha conllevado una reducción significativa del teletrabajo. Al menos así lo reflejan los datos de la Encuesta de Población Activa, recogidos por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial: en el segundo trimestre de 2021, un 9,4% de las personas ocupadas teletrabajaban habitualmente en España, casi 7 puntos menosque un año anterior, durante el confinamiento más estricto de la pandemia. Lo cierto es que pasado más de año y medio desde que el teletrabajo forzosoirrumpiera en nuestra actividad laboral, las opiniones sobre este modelo de trabajo son muy diversas, sobre todo si hablamos de personas directivas y empleadas. Según un estudio de la consultora Robert Walters en nuestro país, los trabajadores que han experimentado el teletrabajo durante la pandemia, quieren seguir disfrutando de la flexibilidad que ofrece, en cambio, los directivos defensores de la vuelta a las oficinas, argumentan que desde allí los trabajadores rinden mejor, tienen más creatividad y se fomenta el trabajo en equipo.

Según una encuesta que Atlassian realizó en Linkedin, el 62% de los empleados prefieren combinar el trabajo presencial con el remoto, el 32% puro teletrabajo y tan solo un 7% regresaría a la oficina. Por si esto fuera poco, un nuevo informe de Citrix Systems contempló que el 90% de los millennials y la Generación Z no quieren volver al trabajo in situ a tiempo completo después de la pandemia. La posición de los empleados está clara, pero ¿están dispuestas todas las organizaciones y administraciones públicas a mantener este enfoque flexible?

Encuesta de Atlassian en Linkedin sobre las expectativas de los trabajadores sobre el empleo en remoto y presencial
Encuesta Atlassian en Linkedin

El pasado 2 de junio, Apple anunció que a partir de septiembre, todos sus empleados deberían trabajar presencialmente desde las oficinas, salvo dos días a la semana en remoto con un máximo de dos semanas al año, y bajo aprobación de la directiva. Esta orden no sentó nada bien a sus empleados que no dudaron en protestar reclamando una política más flexible, recalcando las experiencias positivas vividas por la mayoría de empleados durante el trabajo remoto.

Otro caso muy sonado es el artículo de opinión de la CEO de The Washington, Cathy Merrill, sobre el teletrabajo ya que supuso la huelga de todo su personal que se vio sorprendido y lo sintieron como una amenaza para su estatus laboral por declaraciones como esta: “Como directora ejecutiva, quiere que mis empleados comprendan los riesgos de no volver a trabajar en la oficina”. El teletrabajo, añadía Merrill, puede crear un “fuerte incentivo” para que los jefes conviertan a los trabajadores a tiempo completo en contratistas, a quienes se les paga por hora.

Fotografía en que aparece en primer plano una planta y de fondo difuminada la pantalla de un ordenador portátil con una cuadrícula de una videollamada.
Photo by Sigmund on Unsplash

No obstante, un amplio porcentaje de las direcciones están dispuestas a reinventar la metodología de trabajo de sus empresas. En concreto, lo están el 61% de los CEO, con el objetivo de instaurar un modelo híbrido, no sin antes afrontar una serie de desafíos. Para que el trabajo híbrido tenga éxito, las organizaciones deben reforzar los canales de comunicación, valorar por igual ambos tipos de trabajo y adoptar un enfoque flexible en cuanto a las necesidades de los empleados individualmente. Solo de esta forma aseguraremos que este modelo de trabajo híbrido no falle.

El papel de los responsables TIC

Más del 80% de compañías españolas dicen estar dispuestas a adoptar esa demandada flexibilidad laboral en los próximos dos años. En este no tan nuevo entorno, los responsables TIC de las compañías tendrán un papel clave a la hora de garantizar la seguridad de las redes en todos sus espacios, en oficina y en casa.

Ahora que el mundo parece que está comenzando a desbloquearse, las organizaciones deben tener en cuenta cómo gestionar estas nuevas formas de trabajo a largo plazo, teniendo en cuenta que la fuerza laboral va a estar muy distribuida. Algunas ya están elaborando una hoja de ruta con pautas sobre para qué se debe utilizar el espacio de oficina y qué tareas son las ideales para realizar de forma remota.

“Esta es un área en la que creo que veremos ventajas reales para organizaciones más progresistas y creativas que puedan pensar en cómo usar el espacio para construir cultura”, dice CarolineWalsh, vicepresidenta de la división de recursos humanos de Gartner.

Es tal el boom del trabajo híbrido, que algunas empresas han decidido aprovechar este contexto para sacar rentabilidad con las llamadas ‘oficinas calientes’. La idea se basa en alquilar espacios libres de la oficina a terceros, a modo de renting de puestos de trabajo, con el objetivo de sacar provecho a los espacios laborales que debido a la modalidad del teletrabajo se están quedando vacías.

Fotografía en que aparece en primer plano una mujer con mascarilla trabajando en una oficina y en segundo plano, a unos metros, un hombre con mascarilla, también sentado en una mesa y tecleando sobre un ordenador portátil.
Photo by Maxime on Unsplash

Lo que parece claro es que tanto la directiva como el personal deberían llegar a un acuerdo que sea de agrado para ambas partes y evitar que se produzca un conflicto laboral. El consultor y experto en transformación digital, Enrique Dans, clasifica, en un artículo reciente, las compañías entre trogloditas, reticentes, generalistas y abiertas y advierte que aquellas organizaciones más conservadoras podrán “experimentar el temido efecto Mar Muerto”, de manera que los mejores profesionales se vayan en búsqueda de opciones de mejora y se queden los menos competentes.

Mapa de densidad COVID-19 de la UJI

Para garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad como el distanciamiento social, la Universitat Jaume I (UJI) ha implantado un sistema de control de aforos a través de un mapa de densidad para detectar las zonas con mayor concentración de personas a partir de las conexiones a la red Wifi. La herramienta para uso interno prevé mayor implantación durante el plan de retorno a la actividad presencial durante el curso que viene.

Captura del mapa de densidad UJI
Mapa de densidad del campus de la Universitat Jaume I con zonas coloreadas según afluencia de personas

Photo by web densitat.uji

Para mantener a raya al coronavirus, la UJI ha implantado un software para controlar las aglomeraciones en el campus, ya contemplado en el Plan de retorno a la actividad presencial del año pasado sobre soluciones tecnológicas para controlar aforos. La herramienta desarrollada por Cuatroochenta, consiste en un mapa de densidad que, a partir de información real sobre el número de accesos a los puntos wifi geolocalizados, muestra de forma visual y por colores el aforo de los diferentes puntos de la universidad accediendo a través de una página webdonde se despliega un mapa del campus castellonense.

Mapa densidad UJI coloreado según aglomeración de personas en una zona concreta.
Mapa densidad Universitat Jaume I (Castellón) Fuente: densitat.uji

Esta estimación de la afluencia se mide a través de las conexiones diarias a la red Wifi de la UJI. De media, los días laborables acceden unos 7.000 y los sábados entre 1.000 y 2.000 usuarios al día. Gracias a la configuración sobre intensidad en el mapa se puede obtener información visual de los valores de tránsito en el campus, ya que el mapa colorea las zonas con afluencia entre verde-amarillo-naraja o rojo, dependiendo de la intensidad.

El objetivo principal de la herramienta es advertir al personal interno (como el equipo de dirección, equipo decanal, servicio de seguridad, etc.) de situaciones que aumenten el riesgo de no respetar la distancia social y evitar contagios de COVID-19 en la UJI. Con el mapa de densidad, se obtiene información del aforo en tiempo real y, en caso de ser necesario, permite poder tomar medidas de seguridad para evitar aglomeraciones de personas en un mismo lugar y facilitar esa información a la empresa de limpieza para que pueda hacer una planificación efectiva e intensificar la desinfección en las zonas de mayor ocupación.

Durante el curso 2021–2022, se espera un mayor uso de la herramienta debido al aumento de la presencialidad ya que actualmente se ha optado por un régimen de semipresencialidad y por el momento la necesidad de controlar aglomeraciones ha sido reducida.

¿Qué sistemas de rastreo se están utilizando en las universidades?

La mayoría de las universidades españolas han optado por los códigos QR para hacer el seguimiento de los contactos de un positivo por coronavirus. Otras han apostado por hacer este rastreo con la tarjeta universitaria que dispone cada usuario o con aplicaciones móviles corporativas que utilizan sistemas Bluetooth o, incluso, redes wifi para detectar las personas próximas a un contagiado.

Photo by United Nations COVID-19 Response on Unsplash

El código QR está teniendo una segunda vida, más de dos décadas después de su creación. Nos hemos acostumbrado a verlos para consultar cartas o menús en restaurantes, para acceder a un formulario o para registrar nuestro acceso a un edificio o evento. Y esto es, precisamente, lo que están haciendo la mayoría de las universidades españolas, desde el pasado mes de septiembre, con el inicio del curso 2020/2021, marcado por las medidas de seguridad de la pandemia. Estudiantes, profesores y personal escanean los códigos QR que se han colocado en la puerta de las aulas, en los edificios o, incluso, en las sillas o mesas disponibles, para registrar su asistencia y, así, facilitar el rastreo de contactos ante un positivo.

La aplicación UPCTrack rastrea los contactos a partir de QR Fuente: ESEIAAT/UPC

Utilizando también los QR otros centros, como la Universidad de Málaga(UMA), han integrado en su aplicación corporativa (appUMA) una función para que los alumnos se puedan identificar y puedan registrar el acceso a cualquier espacio, según consta en la Guía para el plan de prevención de la Universidad para el curso 2020/2021. Otro ejemplo lo encontramos en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que ha desarrollado la aplicación UPCTrack para que el estudiantado escanee con su móvil el QR que hay en cada una de las mesas de las aulas y, así, en caso de detectar un positivo, se pueda cortar la cadena de contagios.

Hay otras organizaciones que están compaginando varios sistemas. Es el caso de la Universitat Jaume I (UJI) que está registrando los movimientos de la comunidad universitaria a través de la tarjeta que dispone cada uno de los usuarios y que debe pasar por los dispositivos de lectura que hay instalados en aulas y edificios. Es el sistema que, tradicionalmente, ha utilizado el personal de administración para fichar su jornada laboral y el profesorado para hacer lo mismo con sus clases. Este sistema se ha complementado con la instalación de códigos QR en las aulas y se están valorando otras posibilidades para llevar a cabo este rastreo. Desde la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) han optado por habilitar una función en aplicación oficial (UMH App) para que el estudiantado que quiera seguir las clases teóricas de forma presencial, reserve su puesto en el aula.

Rastreo automático a través de Bluetooth

La UJA APP registra la asistencia a clase a través de Bluetooth Fuente: UJA

Otros campus se han inclinado por otro tipo de tecnologías, como el sistema Bluetooth. La Universidad de Jaén (UJA) controla la asistencia del estudiantado en clase a través de la aplicación oficial (UJA App). Desde el móvil del profesorado se emite una baliza Bluetooth que el estudiantado recoge desde su móvil para registrarse automáticamente. Además, se ha habilitado un enlace web para las personas que no dispongan de dispositivo móvil o tengan problemas de conexión. Aunque la Universidad de Murcia(UMU) también está utilizando los códigos QR para registrar la presencia en las aulas a través de la aplicación oficial (UMUApp), ya ha anunciado que “se está trabajando para implantar un sistema más avanzado a través de Bluetooth”, que facilite y automatice el registro a toda la comunidad universitaria, sin necesidad de tener que hacerlo manualmente.

Seguimiento a través de los datos de la red wifi

Noticia sobre la aplicación DeteCCovid, desarrollada por la UPV Fuente: UPV

A los QR y los sistemas Bluetooth, aún se añade un tercer elemento: las redes wifi. Es la solución tecnológica que ha escogido la Universitat Politècnica de València (UPV) que ha desarrollado DeteCCovid, una herramienta informática “basada en un algoritmo que, rastreando los teléfonos móviles de forma totalmente anonimizada, ayuda a detectar a las personas que han estado próximas a un usuario contagiado con COVID-19, clasificando el riesgo de contagio en función de lo cerca que hayan estado y de la duración del contacto”. No requiere la instalación de ninguna aplicación y se nutre de la información que captan las redes wifi, de manera que utiliza la geolocalización proporcionada por los dispositivos móviles para construir el trayecto de los usuarios, a partir de datos que son almacenados durante un máximo de 21 días.

Sea cual se la opción por la que han optado las universidades, prácticamente todas recogen en sus protocolos o planes de contingencia la recomendación de descargar y utilizar la aplicación Radar Covid, desarrollada por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transferencia Digital. Una aplicación que no está teniendo la eficacia esperada inicialmente porque los ciudadanos no la están descargando como se había previsto. Y es que se requiere un uso masivo para que este tipo de herramientas sean efectivas. De hecho, un estudio de la Universidad de Oxford, del pasado mes de abril, apunta que para que este tipo de sistemas tengan resultados óptimos, aproximadamente el 60% de la población debería tenerlo instalado.

Soluciones tecnológicas para controlar aforos

La mascarilla, la higiene de manos y el distanciamiento social son las principales medidas impuestas tras el confinamiento para mantener a ralla al coronavirus. Son acciones que dependen, en gran medida, de la responsabilidad ciudadana pero, para garantizar la distancia de seguridad, administraciones y organizaciones están desarrollando e implantando diferentes sistemas tecnológicos de control de aforos.

Señal con la indicación de la distancia mínima obligatoria

Photo by Florian Schmetz on Unsplash

La “nueva normalidad” que deja la pandemia por el coronavirus ha hecho que nos acostumbremos a utilizar mascarilla, gel hidroalcohólico o mamparas y a guardar la distancia de seguridad, por ejemplo, en el trabajo, en la cola del supermercado o en cualquier servicio de atención al público. A todas estas medidas, se suma el control de aforos, clave para garantizar el distanciamiento social. A pesar de que hay muchos establecimientos que están contando, de forma manual y tradicional, las personas que acceden al local, la tecnología, como en muchas otras cosas, está facilitando estos controles.

Con la recuperación de la actividad y la presencialidad, instituciones y empresas están desarrollando e implementando diferentes aplicaciones o sistemas tecnológicos, basados en cámaras, inteligencia artificial o drones, para contabilizar el número de personas que hay en un lugar determinado. Desde playas a aeropuertos y centros comerciales, todos están probando diferentes mecanismos, ya que se ha demostrado que, hoy por hoy, el distanciamiento social es la medida más eficaz contra la COVID-19. La Universitat Jaume I (UJI) de Castelló contempla, por ejemplo, dentro de su Plan de retorno a la actividad presencial la generación de “mapas de densidad/frecuencia de ocupación” para detectar las zonas de mayor concentración de personas a partir de “mecanismos automáticos”, como es el número de accesos a los puntos wi fi del campus. Esta información se facilitará a la empresa de limpieza para que pueda hacer una planificación efectiva e intensificar la desinfección en las zonas de mayor ocupación.

Pantalla de inicio de la aplicación para gestionar la cita previa para reservar espacios o actividades dentro de la UJI
Pantalla de inicio de la aplicación Citas de la UJI

El objetivo máximo es mantener esa distancia de seguridad y, por ello, se limitará y ajustará el aforo de los espacios y locales de todo el campus a la normativa vigente en cada momento. En la Biblioteca, por ejemplo, se controlará el aforo con sistemas de registro automático de entrada y salida. Además, la Unidad de Análisis y Desarrollo TI (UADTI) ha implementado la aplicación informática Citas para gestionar las reservas de actividades y espacios de diferentes servicios de la Universidad. Ya la ha estrenado la Biblioteca para reservar, por ejemplo, las salas de estudio y se prevé que se vaya extendiendo a otros servicios del campus que se han mostrado interesados.

Privacidad y COVID-19

Con la crisis sanitaria, el teletrabajo, la docencia en línea, las videollamadas, las aplicaciones de autoevaluación o rastreo de contactos, el control de aforos o el reconocimiento facial, muchos ciudadanos se preguntan si la pandemia por la COVID-19 está afectando a nuestra privacidad. Los expertos advierten que la clave es mantener el equilibrio entre el derecho a la salud y a la intimidad.

Estudiante con mascarilla usando portátil en entorno universitario digital

Photo by engin akyurt on Unsplash

¿Se pueden tratar los datos de salud relacionados con el coronavirus de los trabajadores? ¿Me pueden tomar la temperatura antes de empezar a trabajar? ¿Se pueden utilizar técnicas de reconocimiento facial para realizar un examen? ¿Las herramientas de teletrabajo garantizan la privacidad y confidencialidad de los datos? ¿Pueden utilizar mecanismos de control de aforos sin vulnerar mi intimidad? Son algunas de las preguntas a las que ha tenido que dar respuesta la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) estos últimos meses por la crisis del coronavirus. A medida que avanzaba la pandemia crecía el debate sobre la privacidad y el uso de nuestros datos.

Cierto es que el tratamiento de datos personales está siendo clave para la gestión de la crisis sanitaria, tanto en organismos públicos como privados. El Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD) permite ese tratamiento en situaciones de interés público, como sería el caso de esta pandemia. Así, por ejemplo, la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló recordaba en un informe con motivo de la COVID-19 la “legitimidad de la Universitat para tratar los datos personales que sean necesarios para gestionar la crisis sanitaria y adoptar las medidas necesarias de protección”. En el mismo sentido, la CRUE publicaba una Guía sobre la protección de datos personales en el ámbito universitario en tiempos del COVID-19 en la que añadía que la protección de datos “es un derecho fundamental que no ha cedido por el estado de alarma”. Y posteriormente, también publicaba un Informe sobre el impacto normativo de los procedimientos de evaluación online, centrado en los derechos de las y los estudiantes.

Evitar abusos por parte de terceros

Está claro que los datos, y más si están relacionados con la salud, tienen un alto valor. Por ello es fundamental, según los expertos, evitar que se produzcan abusos por parte de terceros que quieran aprovechar estos momentos de incertidumbre o vulnerabilidad. En estos últimos meses hemos conocido decenas de proyectos públicos y privados que, a través de medios tecnológicos, monitorizan la población o rastrean contactos. Ante este panorama, más de 300 investigadores y académicos de 27 países han publicado una carta dirigida a los gobiernos alertando de los peligros de usar tecnologías contra el coronavirus que permitan “una vigilancia sin precedentes de la sociedad”.

Una de estas iniciativas es la del gobierno español que acaba de poner en marcha en la isla de La Gomera. Se trata de una aplicación que permite notificar a los contactos de un usuario el posible riesgo de contagio por COVID-19. La aplicación “cumple con todas las garantías fijadas por la normativa europea para salvaguardar la intimidad de la ciudadanía”, según ha informado el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación digital. Así, solo se envían al servidor los identificadores cifrados que cada móvil emite, no los que recibe de otros terminales cercanos y cada cierto tiempo los móviles descargan los nuevos identificadores de contagios confirmados para comparar con sus registros. El cotejo de datos y análisis de riesgo se lleva a cabo siempre en el móvil del usuario y no en un servidor, lo que garantiza la privacidad. Es lo que se conoce como modelo descentralizado, por el que apuestan, además de España, países como Alemania o Italia. Y todo ello, además, basado en código abierto para posibilitar auditorias.

La comunicación: clave en cualquier trabajo en remoto

Aunque poco a poco muchas organizaciones han ido recuperando la presencialidad, todo apunta que el teletrabajo ha venido para quedarse, al menos por una larga temporada. Los nuevos hábitos y rutinas que hemos cambiado y adquirido en los últimos meses estarán entre nosotros mucho más tiempo del que, inicialmente, pensábamos. Pero ¿qué papel juega la comunicación en todo esto?

Imagen de folios dispuestos para crear el símbolo de espera mientras otro está escribiendo en el chat

Photo by Volodymyr Hryshchenko on Unsplash

Antes de la pandemia por la COVID-19 el porcentaje de teletrabajo en España era prácticamente anecdótico (5%), pero durante las semanas de confinamiento alcanzó el 34%, según un estudio realizado por IvieLab, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas. Esta experiencia, impuesta y en condiciones atípicas, ha servido para poner a prueba organizaciones y empresas y demostrar que pueden continuar prácticamente con su actividad en remoto desde casa.

Aunque, durante estos meses, hemos aprendido mucho y sabemos también que hay que corregir errores, el teletrabajo ya no es una mito o un privilegio para unos pocos. Muchas compañías se han mostrado dispuestas a continuar con el trabajo a distancia más allá de la pandemia por el coronavirus. A parte de la actitud y colaboración de los empleados, las aplicaciones y herramientas de colaboración y comunicación se han demostrado esenciales y, muy especialmente, para evitar el aislamiento de los empleados. La pregunta es ¿cómo podemos mantener una buena comunicación y coordinación con el equipo y los compañeros?

Infografía con algunas de las recomendaciones para mantener una buena comunicación en el trabajo en remoto
Recomendaciones para mantener una comunicación efectiva en el teletrabajo

Enciende la webcam. Apuesta por las videollamadas y evita hacer reuniones con solo audio. La cámara permite el contacto visual y, así, detectar nuestras expresiones y, también, nuestro estado de ánimo. Y ya se sabe: una imagen vale más que mil palabras.

Focaliza tus mensajes. Evita la avalancha de correos y mensajes. Es tan mala la comunicación excesiva como la insuficiente. La sobreinformación y saturación puede hacer perder el objetivo.

Opta por los canales adecuados. Las aplicaciones de mensajería instantánea son muy útiles para charlar, chatear, mantener el contacto y resolver dudas o cuestiones, de forma rápida y sencilla. Reserva los correos electrónicos para asuntos que no necesiten una respuesta urgente. El destinatario contestará cuando pueda.

Utiliza las listas de trabajo. Es importante saber quién está haciendo qué, pero también lo es confiar en la autonomía de cada empleado. Como en cualquier trabajo presencial, las checklists son de gran ayuda y las herramientas colaborativas ofrecen, en este sentido, transparencia y confianza.

Escucha proactiva. En las reuniones virtuales deja que todos los miembros del equipo se expresen y digan su opinión. Es importante, y más en un trabajo a distancia, que todo el mundo se sienta parte del equipo.

Una visión particular del confinamiento

Durante casi tres largos meses he estado sola, con la única compañía del potos y la maranta, en silencio, sin apenas agua, con menos luz y a una temperatura más alta de lo normal. Así ha sido mi confinamiento por culpa de ese al que llamáis coronavirus o COVID-19. Mientras vosotros estabais en vuestras casas, empezando a conocer las ventajas y desventajas del teletrabajo, yo me he quedado aquí, en mi rincón de la oficina, viendo cómo, fuera de estas cuatro paredes, el mundo entero daba un giro de 180 grados.

Imagen de la higuera que ha vivido el confinamiento desde el despacho del equipo UADTI

Foto: Unidad de Análisis y Desarrollo TI de la UJI

Hacía semanas que os oía hablar de un tal coronavirus. Primero, que si se había originado en China, que era una misteriosa neumonía parecida a una gripe y que había obligado a construir hospitales en pocos días. Más tarde, os oí comentar que había llegado a Italia, que ya no parecía una simple gripe y empezasteis a murmurar algo sobre teletrabajo. De repente, un día escuché que os despedíais entre bromas e incredulidad. El lunes siguiente no aparecisteis por la oficina, tampoco el martes, ni en toda la semana, ni a la otra semana, ni a la siguiente… y así hasta 12 largas semanas. ¿Quién se hubiera imaginado que estaríamos tanto tiempo sin vernos las caras?

“He echado de menos vuestras risas, el olor a café y el sonido del teléfono”

Durante estos meses, he estado muy tranquila, sosegada y en calma. He tenido tiempo para pensar, meditar y practicar yoga y mindfulness. Creo que a vosotros no os ha sobrado tanto tiempo libre con eso de tener que compaginar trabajo desde casa, con niños, deberes y otras tareas. Aunque también os he echado mucho de menos a todos. He echado de menos vuestras risas, el olor a café recién hecho, el sonido del teléfono e incluso de los teclados. Cuando llegué al edificio de Espaitec, hace más de dos años del brazo de Salva, nunca pensé que me engancharía tanto al aroma de vuestros cafés, incluso al de las máquinas de la cafetería de abajo.

Despacho vacío en Espaitec durante el confinamiento
Foto: Unidad de Análisis y Desarrollo TI de la UJI

¡Menudos sustos me habéis dado! Algunos habéis aparecido, de repente, en la oficina como fantasmas, otros como ladrones, con la cara tapada, con guantes y sin tocar nada. Más tarde lo comprendí. Veníais a recoger el monitor o el ordenador para trabajar mejor desde casa. Aunque os volvíais a ir, esos minutos me han sabido a gloria, igual que los ratos en que el personal de limpieza pasaba por la oficina a desinfectarla y a echarnos un chorrito de agua a mi y a mi otras compañeras. La verdad es que gracias a ello hemos sobrevivido a este confinamiento.

Ya hace varias semanas que os veo, de nuevo, por aquí. Os veo en diferentes días, a diferentes horas, más separados que antes y no a todos. Os he oído decir que hacéis turnos y que seguís teletrabajando desde casa. Lo más curioso es que todos habéis estrenado un nuevo complemento que os tapa parte de la cara. Parece que se llama mascarilla y, por lo que os he escuchado, tenéis que llevarla obligatoriamente. Menos mal que las higueras nos hemos librado de eso. Aunque el despacho sigue estando muy silencioso, os oigo hablar de que la situación ha mejorado, de una tal desescalada y de una nueva normalidad. No sé a qué os referís exactamente. Suena todo un poco raro todo, pero yo que queréis que os diga, después de casi tres meses sin veros, dichosa sea esa nueva normalidad.

Los riesgos del teletrabajo (durante la pandemia por la COVID-19)

Flexibilidad horaria, mayor autonomía y producción, conciliación y reducción de costes son algunos de los beneficios o virtudes del teletrabajo. Un teletrabajo, eso sí, en circunstancias “normales” y no las de los últimos meses impuestas por la crisis del coronavirus. Y es que hay algunos condicionantes que están pesando, y mucho, a la hora de tener una buena rutina en el trabajo remoto desde casa.

Persona trabajando desde casa rodeada de distracciones

Photo by Allie on Unsplash

En las últimas semanas hemos recibido numerosos consejos para poder adaptarnos mejor al trabajo remoto desde casa. Algunos de ellos proponen marcar un horario y cumplirlo, fijar una zona de trabajo, evitar el pijama, hacer pausas y desconectar. Pero seguramente la realidad dista bastante de esta situación y, como pasa en muchas ocasiones, cuesta poner en práctica las recomendaciones. Nuestros hogares se han convertido, de un día para otro, en oficinas que han tenido que compartir espacio con guarderías, colegios, institutos, universidades, bibliotecas, parques y centros de ocio. Conscientes de este panorama, ¿cómo podemos evitar algunos de los principales enemigos del teletrabajo?

Falta de comunicación

Hay que evitar caer en el aislamiento por la pérdida del contacto directo y físico con nuestros compañeros y superiores. En una interacción cara a cara podemos intercambiar, por ejemplo, hasta 10.000 señales no verbales en menos de un minuto. Cosa de la que no nos podemos beneficiar ahora mismo. Además, algunos expertos alertan que nos podemos cansar de las videollamadas porque no son tan amigables y porque, en estas circunstancias, estamos realizando desde un mismo sitio llamadas de trabajo, de ocio y de familia, según recoge este artículo de la BBC. Así que, aunque forme parte de la teoría, lo más importante es intentar separar, en la medida de lo posible, la zona de trabajo de la de descanso y ocio. Las herramientas informáticas y aplicaciones de comunicación, videoconferencia y colaboración también son un gran aliado para gestionar equipos y no perder el contacto.

Jornadas que se estiran

La flexibilidad horaria se está volviendo en contra de muchos trabajadores que tienen la sensación de estar conectados las 24 horas del día durante los 7 días de la semana. Una vez más la conciliación se hace complicada. De hecho, el teletrabajo en cuarentena ha añadido dos horas extra a la jornadas de España, Francia y Gran Bretaña, según datos de NordVPN recogidos por Bloomberg. Ante esta situación la mejor opción sigue siendo la de planificar el trabajo, marcarse un horario y unas tareas y cumplirlas.

Distracciones

Si, en un principio, el teletrabajo se muestra como un garante de la conciliación, durante esta crisis lo que, precisamente, es complicado es compaginar el trabajo desde casa, con los deberes, el cuidado de los niños y las tareas domésticas. Concentrarse en estas circunstancias parece tarea imposible y, más, cuando queremos llegar a todo y tenemos la sensación de que no lo conseguimos. Entonces, lo fundamental sigue siendo tener una zona de trabajo más o menos tranquila y ordenada y pactar unos horarios con los miembros de la familia (siempre que sea posible y tengan un mínimo uso de razón, claro).

Sedentarismo

Aunque sigamos pasando horas delante del ordenador, hemos dejado, por ejemplo, de dar nuestro paseo diario hasta el trabajo o de acompañar a los niños hasta el colegio y eso se ha notado en nuestra actividad física. Por eso es importante no olvidar los buenos hábitos para mantenernos, aunque sea mínimamente, en forma. Hacer pausas, levantarse y hacer estiramientos son muy recomendables. Son muy útiles, por ejemplo, los vídeos de gimnasia suave del programa Trabajo saludable de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló.

A pesar de las limitaciones y dificultades, esta pandemia también nos está enseñando mucho. Hemos tenido que adaptarnos de golpe y porrazo al trabajo remoto, hemos aprendido nuevas herramientas de teletrabajo y hemos adquirido nuevas habilidades tecnológicas. Eso sí, otra cuestión será ¿cuántos estaremos dispuestos a seguir teletrabajando tras la COVID-19?

El papel de los equipos TI en el engranaje del teletrabajo

Nadie hubiera imaginado hace un año que, de la noche a la mañana, tendríamos que adaptarnos de un porrazo al teletrabajo. Es una situación que nos ha venido a todos por sorpresa y para la que nadie estaba preparado. Aún así, se cumplen ya casi 50 días de confinamiento y los equipos TI de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló están plenamente engranados para seguir facilitando el trabajo remoto y la docencia en línea.

Técnico informático trabajando en remoto desde casa

Photo by Maria Stewart on Unsplash

En estas siete semanas de confinamiento hemos improvisado oficinas y despachos en nuestros hogares, nos hemos acostumbrado a las reuniones virtuales por videoconferencia y hemos cambiado por completo nuestros hábitos, tanto de trabajo como de relación social y familiar. El nuevo escenario por la crisis de la COVID-19 ha sido y está siendo un auténtico desafío para todos, para organizaciones y trabajadores, que han tenido que adaptarse en tiempo récord. Y el papel de los equipos TI ha sido clave, ya que han tenido que preparar, implementar y documentar herramientas tecnológicas imprescindibles para permitir y facilitar el trabajo remoto desde casa.

Infraestructura TI

El Servicio de Informática (SI) ha puesto en marcha, en un tiempo récord, una nueva infraestructura para que la comunidad universitaria pueda trabajar desde casa. El 5 de marzo empezaba a trabajar en esta nueva infraestructura y, a los pocos días, ya estaban haciendo las primeras pruebas y elaborando las guías de usuario. El 17 de marzo se dio entrada a los primeros usuarios del Personal de Administración y Servicios (PAS) y, una semana más tarde, se generalizaba el acceso. Y tras hacer una pruebas piloto con la Escuela Superior de Tecnología y Ciencias Experimentales (ESTCE), durante este mes de abril se ha ofrecido a todos los centros la posibilidades de hacer conexiones a los equipos de las aulas informáticas para poder hacer prácticas.

Gráfica de uso de la infraestructura TI de la UJI durante el confinamiento
Gráfica sobre el uso de la nueva infraestructura de conexión remota

Con las estadísticas en la mano del uso de la nueva infraestructura de conexión remota o de la red privada virtual (conocida como VPN), el jefe del SI de la UJI, José Miguel Castellet, asegura que “como proveedores de la infraestructura TIC estamos muy satisfechos”, ya que ha “soportado sobradamente la demanda”.

Docencia virtual y administración electrónica

Imagen del Aula Virtual de la UJI
Imagen del punto de acceso al Aula Virtual de la UJI

Desde la Unidad de Análisis y Desarrollo TI (UADTI) se han dedicado esfuerzos a mantener, mejorar y reforzar servicios TI esenciales para la actividad universitaria como son el Aula Virtual y la administración electrónica. De este modo, el uso del Aula Virtual se ha disparado y el número de acciones ha crecido más de un 70% durante el confinamientorespecto al mismo periodo del año pasado. También se han implementado nuevas funciones en aplicaciones ya existentes con el objetivo, por ejemplo, de garantizar el voto en las reuniones electrónicas. “Una vez superada la avalancha inicial” explica el jefe de la UADTI, José Ramón Ferrer, “ya podemos retomar los proyectos”. Asegura que quedan aún cosas por adaptar al teletrabajo, que las jornadas laborales se alargan y que la coordinación es ahora un poco más complicada, pero esta crisis “nos ha ayudado a desatascar cuestiones que ahora son clave”.

Ciberseguridad y protección de datos

Captura de un post de X de la Universitat Jaume I durante la pandemia

La ciberseguridad y la protección de datos y privacidad han sido también una prioridad para la Universidad, como ya lo vienen siendo desde hace tiempo. Por eso, desde la Oficina de Innovación y Auditoría TI (OATI) se han redoblado los esfuerzos para adaptar y mantener el funcionamiento de la Universidad desde casa con las máximas garantías. Es el caso, por ejemplo, de las reuniones telemáticas de los órganos colegiados. El jefe de la OIATI,José Pascual Gumbau, destaca el “gran esfuerzo que se ha hecho para coordinador el trabajo entre las diferentes áreas y la dirección”, aunque reconoce que ser un equipo tecnológico ha facilitado mucho las cosas. “El resultado es positivo y está siendo una buena experiencia” afirma Gumbau quien añade que hay que tener en cuenta “la conciliación familiar y el sentimiento compartido de que se trabaja más, incluso el fin de semana”. “Cuesta desconectar”, sentencia.

Sea como sea, tras mes y medio de teletrabajo está claro que muchos echamos de menos la oficina, el café con los compañeros, el contacto con el equipo o nuestra mesa y monitor de trabajo. Mientras esperamos esa tan deseada vuelta, seguiremos trabajando desde nuestras casas, poniendo nuestro granito de arena e intentando aprender de toda esta experiencia, aunque a veces pensemos que estamos viviendo una auténtica película.