El teletrabajo, ¿no venía para quedarse?

Más de año y medio después del cambio general hacia el trabajo remoto, muchas organizaciones han reincorporado a los empleados a sus lugares de trabajo tradicionales. Los índices de teletrabajo han ido bajando en los últimos meses y los funcionarios de la administración del estado ya solo pueden trabajar desde casa un día a la semana. Mientras que el 90% de las personas trabajadoras se decantan por un modelo híbrido, el 69% de los cargos directivos apuestan por la vuelta a la presencialidad. ¿Cómo se afrontarán estos desafíos laborales post pandemia?

Ilustración de diferentes dispositivos

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La llamada desescalada hacia la normalidad y la relajación progresiva de las restricciones por la pandemia ha conllevado una reducción significativa del teletrabajo. Al menos así lo reflejan los datos de la Encuesta de Población Activa, recogidos por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial: en el segundo trimestre de 2021, un 9,4% de las personas ocupadas teletrabajaban habitualmente en España, casi 7 puntos menosque un año anterior, durante el confinamiento más estricto de la pandemia. Lo cierto es que pasado más de año y medio desde que el teletrabajo forzosoirrumpiera en nuestra actividad laboral, las opiniones sobre este modelo de trabajo son muy diversas, sobre todo si hablamos de personas directivas y empleadas. Según un estudio de la consultora Robert Walters en nuestro país, los trabajadores que han experimentado el teletrabajo durante la pandemia, quieren seguir disfrutando de la flexibilidad que ofrece, en cambio, los directivos defensores de la vuelta a las oficinas, argumentan que desde allí los trabajadores rinden mejor, tienen más creatividad y se fomenta el trabajo en equipo.

Según una encuesta que Atlassian realizó en Linkedin, el 62% de los empleados prefieren combinar el trabajo presencial con el remoto, el 32% puro teletrabajo y tan solo un 7% regresaría a la oficina. Por si esto fuera poco, un nuevo informe de Citrix Systems contempló que el 90% de los millennials y la Generación Z no quieren volver al trabajo in situ a tiempo completo después de la pandemia. La posición de los empleados está clara, pero ¿están dispuestas todas las organizaciones y administraciones públicas a mantener este enfoque flexible?

Encuesta de Atlassian en Linkedin sobre las expectativas de los trabajadores sobre el empleo en remoto y presencial
Encuesta Atlassian en Linkedin

El pasado 2 de junio, Apple anunció que a partir de septiembre, todos sus empleados deberían trabajar presencialmente desde las oficinas, salvo dos días a la semana en remoto con un máximo de dos semanas al año, y bajo aprobación de la directiva. Esta orden no sentó nada bien a sus empleados que no dudaron en protestar reclamando una política más flexible, recalcando las experiencias positivas vividas por la mayoría de empleados durante el trabajo remoto.

Otro caso muy sonado es el artículo de opinión de la CEO de The Washington, Cathy Merrill, sobre el teletrabajo ya que supuso la huelga de todo su personal que se vio sorprendido y lo sintieron como una amenaza para su estatus laboral por declaraciones como esta: “Como directora ejecutiva, quiere que mis empleados comprendan los riesgos de no volver a trabajar en la oficina”. El teletrabajo, añadía Merrill, puede crear un “fuerte incentivo” para que los jefes conviertan a los trabajadores a tiempo completo en contratistas, a quienes se les paga por hora.

Fotografía en que aparece en primer plano una planta y de fondo difuminada la pantalla de un ordenador portátil con una cuadrícula de una videollamada.
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No obstante, un amplio porcentaje de las direcciones están dispuestas a reinventar la metodología de trabajo de sus empresas. En concreto, lo están el 61% de los CEO, con el objetivo de instaurar un modelo híbrido, no sin antes afrontar una serie de desafíos. Para que el trabajo híbrido tenga éxito, las organizaciones deben reforzar los canales de comunicación, valorar por igual ambos tipos de trabajo y adoptar un enfoque flexible en cuanto a las necesidades de los empleados individualmente. Solo de esta forma aseguraremos que este modelo de trabajo híbrido no falle.

El papel de los responsables TIC

Más del 80% de compañías españolas dicen estar dispuestas a adoptar esa demandada flexibilidad laboral en los próximos dos años. En este no tan nuevo entorno, los responsables TIC de las compañías tendrán un papel clave a la hora de garantizar la seguridad de las redes en todos sus espacios, en oficina y en casa.

Ahora que el mundo parece que está comenzando a desbloquearse, las organizaciones deben tener en cuenta cómo gestionar estas nuevas formas de trabajo a largo plazo, teniendo en cuenta que la fuerza laboral va a estar muy distribuida. Algunas ya están elaborando una hoja de ruta con pautas sobre para qué se debe utilizar el espacio de oficina y qué tareas son las ideales para realizar de forma remota.

“Esta es un área en la que creo que veremos ventajas reales para organizaciones más progresistas y creativas que puedan pensar en cómo usar el espacio para construir cultura”, dice CarolineWalsh, vicepresidenta de la división de recursos humanos de Gartner.

Es tal el boom del trabajo híbrido, que algunas empresas han decidido aprovechar este contexto para sacar rentabilidad con las llamadas ‘oficinas calientes’. La idea se basa en alquilar espacios libres de la oficina a terceros, a modo de renting de puestos de trabajo, con el objetivo de sacar provecho a los espacios laborales que debido a la modalidad del teletrabajo se están quedando vacías.

Fotografía en que aparece en primer plano una mujer con mascarilla trabajando en una oficina y en segundo plano, a unos metros, un hombre con mascarilla, también sentado en una mesa y tecleando sobre un ordenador portátil.
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Lo que parece claro es que tanto la directiva como el personal deberían llegar a un acuerdo que sea de agrado para ambas partes y evitar que se produzca un conflicto laboral. El consultor y experto en transformación digital, Enrique Dans, clasifica, en un artículo reciente, las compañías entre trogloditas, reticentes, generalistas y abiertas y advierte que aquellas organizaciones más conservadoras podrán “experimentar el temido efecto Mar Muerto”, de manera que los mejores profesionales se vayan en búsqueda de opciones de mejora y se queden los menos competentes.

¿Quién es quién en la gestión TI?

Sin duda la pandemia ha funcionado como impulsora de la transformación digital en empresas e instituciones. Según un estudio de la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC), España se mantiene a la cabeza en el ranking de los países europeos donde más ha crecido la contratación de especialistas en servicios TIC. Pero, ¿qué perfiles encontramos dentro de la gestión de las Tecnologías de la Información (TI)?

Imagen organigrama. Fuente: Pixabay

Imagen organigrama. Fuente: Pixabay

Que la Covid-19 ha acelerado la digitalización de los organismos públicos y privados no es ninguna novedad. La pandemia obligó a establecer el teletrabajo como método para poder continuar desarrollando la actividad profesional y sobre todo, sirvió como una oportunidad para ver las TIC como un habilitador necesario para dar ese paso definitivo hacia la transformación digital.

Según un estudio de AEC, España lidera el ranking de los países europeos donde más ha aumentado la base de empresas que contratan especialistas de servicios TIC. La demanda de estos perfiles de talento digital especializado crece un 0,8% en el último año con más de 15.000 empresas TIC contratando a este tipo de profesionales.

Resultados pronóstico gasto en TI mundial. Fuente: Gartner
Resultados pronóstico gasto en TI mundial. Fuente: Gartner

Las organizaciones ya apuestan por la optimización de su actividad, invirtiendo en estos servicios. El gasto mundial en TI aumentará un 8,4% durante el 2021 respecto al año anterior, según estimaciones de Gartner. Concretamente, se incrementará sobre todo la inversión en dispositivos, software de empresa y servicios TI. Pero, ¿quién hace qué en la gestión TI?

Resultados de la previsión de crecimiento de personal TI. Fuente Gartner.
Resultados de la previsión de crecimiento de personal TI. Fuente Gartner.

La previsión de crecimiento de personal tecnológico a partir de la encuesta a los CIO de Gartner, indica que surge de la necesidad de acelerar los procesos digitales en 2021 debido a la automatización y a la adopción de los servicios en nube. Por contra, la administración de sistemas y el mantenimiento de aplicaciones son las áreas más probables de reducción de personal a causa del cambio de las plataformas en cloud.

“El año pasado, el gasto en TI tomó la forma de una reacción instintiva para habilitar una fuerza de trabajo remota en cuestión de semanas. A medida que el trabajo híbrido se afianza, los CIO se centrarán en gastos que permitan la innovación, no solo en la finalización de tareas ”, Sr. Lovelock, vicepresidente de Gartner.

Listado de roles y perfiles tecnológicos más demandados:

La compañía Manpower, calcula que para 2026 se habrán creado en España 2,6 millones de nuevos empleos y la mayoría de ellos serán para profesionales técnicos y trabajadores cualificados, en especial aquellos relacionados con el derecho, las ciencias, la salud y las TIC.

Dejando a un lado cifras y estadísticas, lo cierto es que cada vez hay más perfiles tecnológicos y las empresas buscan profesionales con habilidades y conocimientos TI. Hemos repasado y analizado los rankings de InfoJobsTicjobLinkedin o Universia y vemos que algunos de los puestos con más demanda están relacionados con la programación, el Big Data, la ciberseguridad, la inteligencia artificial o la robótica.

Puestos directivos:

CIO: (Chief Information Officer) Es el responsable de los sistemas de tecnologías de la información de la organización, tanto en procesos como en planificación. Sus funciones son analizar las bondades que las nuevas tecnologías pueden ofrecer a la empresa con el fin de optimizar procesos, mejorar la comunicación y ser más productivos. Por aquí ya hablamos de la importancia del CIO en la administración pública.

El 55% de los CIO prevén incrementar el personal TI, según una encuesta de Gartner. Se centrarán sobre todo en la automatización, las plataformas de datos y cloud y el soporte al teletrabajo. Liderar la transformación digital, capitalizar la analítica de datos y colaborar más con el negocio son algunas de las 10 iniciativas que los CEOs desearían que sus CIOs priorizaran en 2021.

CISO: (Chief Information Security Officer) Es el director de seguridad de la información. Su prioridad es garantizar la seguridad y privacidad de toda la información de la empresa, supervisando el cumplimiento de la normativa y responsable de que el equipo de respuesta ante posibles ciberataques a la información de la organización.

Gerente TI: otro de los cargos más importantes en una organización. Es el responsable de administrar la plataforma tecnológica de la empresa teniendo como objetivo la reducción de costes de desarrollo y entrega de servicios. El gerente TI es el segundo empleo más estresante tras el personal médico según un análisis de US News and World Report que ha evaluado la presión que sufren 25 trabajos en Estados Unidos, a partir de datos de las Oficinas de Estadísticas Laborales. El de gestión TI es, por cierto, un empleo que se prevé que crezca un 10,4% para 2029.

Ilustración ordenadores
Ilustración de Freepik

Otros puestos tecnológicos:

Desarrollador/a web/app: es por ahora el perfil más demandado del sector TI, en las especialidades de lenguaje de programación como CSS y Javascript. Su rol está destinado a codificar, diseñar y mantener sitios y aplicaciones web.

Data Analyst: se dice que el dato es el oro, el nuevo petróleo del siglo XXI o incluso el nuevo objeto de deseo de la industria. Cualquier empresa busca mejorar su eficiencia gracias al Big Data. Ingeniero de datos y analista de datos (data analyst) son dos de los perfiles más cotizados del sector tecnológico. Trabajan de la mano. Los ingenieros desarrollan los algoritmos necesarios para procesar datos y aplicarlos y los analistas se encargan de interpretarlos buscando patrones que permitan establecer estrategias dentro de la empresa.

Arquitecto/a de software: es el/la encargado/a de decidir qué tecnología se va a emplear para desarrollar un determinado proyecto de software, monitorizar que cumple con las expectativas de los usuarios y conocer otras vías a través de las cuales se pueden cumplir los mismos objetivos.

Experto en ciberseguridad: la seguridad informática y la protección de la privacidad y los datos se han convertido en uno de los principales retos de cualquier empresa o institución, ya que durante el último año, coincidiendo con el teletrabajo, se produjeron 40.000 ciberataques al día, siendo las pymes las más perjudicadas. También las universidades se están blindado ante las ciberamenazas como ya comentamos por aquí. Por ello, este perfil es uno de los más demandados en las empresas públicas y privadas, un 60% más de contratación en el último año, según un informe de Linkedin.

Profesionales en Blockchain: parece ser la tecnología de moda y está en boca de todos. Cada vez se conocen más aplicaciones y sectores que integran esta tecnología y aún es reducido el número de profesionales con esta formación, aunque según el último informe de EPYCE elaborado a los responsables de RRHH de algunas organizaciones, los especialistas en blockchain serán los empleos más demandados de cara al futuro, cada vez más cercano. Las universidades españolas, por ejemplo, también se han lanzado a incorporar la tecnología Blockchain.

Estos son algunos de los perfiles con mayor demanda o proyección laboral. La transformación digital en que están inmersas empresas, administraciones e instituciones hacen pensar en que el mapa de profesionales tecnológicos estará en continuo cambio en los próximos años. Incluso que se pueda revertir la brecha de género en el sector TIC ya que la presencia femenina en este mundo sigue siendo por desgracia minoritaria.

¿Somos ya expertos en las videoconferencias?

Las videoconferencias se han convertido en un gran aliado durante la pandemia por la COVID-19, facilitando las relaciones profesionales y personales en unos tiempos que se ha impuesto el distanciamiento social. Por contra, han surgido nuevos fenómenos como la ‘’fatiga de Zoom’’, a causa de la sensación de hartazgo en el uso cotidiano de una herramienta que, hasta hace poco más de un año, era prácticamente desconocida para la mayoría.

Imagen de un ordenador realizando una videoconferencia.

Imagen de un ordenador realizando una videoconferencia. Fuente: Pixabay

Las aplicaciones y herramientas de colaboración y comunicación se han vuelto esenciales a la hora de mantener reuniones sociales en el teletrabajo o quedadas online con familiares y clases en línea. Desde que la pandemia irrumpió nuestras vidas, obligó a las empresas y administraciones públicas a dar un salto hacia la transformación digitallas videoconferencias han pasado a formar parte de nuestro día a día, facilitando la actividad y las relaciones laborales durante el teletrabajo. Incluso plataformas como Google Meet se actualizan con frecuencia ofreciendo mejoras en el audio e imagen integrando la Inteligencia Artificial (IA) para mantener la calidad independientemente de donde te encuentres. En general, las aplicaciones de videoconferencias hace un año que no dejan de implementar mejoras para hacer las reuniones virtuales más cómodas y ágiles como las últimas novedades de Teams y el modo presentador o Zoom y su Vista inmersiva. Pero, ¿somos realmente expertos en videoconferencias?.

La comunicación es clave para cualquier trabajo en remoto y aunque poco a poco muchas organizaciones han ido recuperando la presencialidad, todo apunta a que el teletrabajo ha venido para quedarse, al menos por una temporada. Durante más de un año con reuniones virtuales ininterrumpidas, las reglas de las videoconferencias han cambiado. Tener una ventana a los espacios personales de los compañeros durante el trabajo remoto, ha ayudado a verse como seres humanos completos en lugar de simples compañeros de trabajo.

Según Karin la directora ejecutiva de Speaker Dynamics y Joe Allen director del Centro para la Efectividad de las Reuniones, plasman en su libro “Suddenly Virtual: Making Remote Meetings Work” lo que han aprendido sobre las 8 nuevas reglas para Zoom en 2021:

Fotografía en que aparece una persona de espaldas haciendo una videollamada. Justo enfrente se observa un ordenador portátil donde se ve un hombre en la pantalla.
Photo by Dylan Ferreira on Unsplash
  1. Las interrupciones no se ven mal. De hecho, el lloro de un bebe o que se cuele el gato o el perro hace las videollamadas más humanas. La recomendación: apagar el audio y el video, resolver el problema y, al regresar a la videollamada, pedir disculpas.
  2. Mantener la cámara siempre encendida. Las videollamadas con los asistentes con la cámara encendida son un 25% más efectivas.
  3. Dar comentarios a los presentadores u organizadores
  4. Cuidar el fondo, tanto la iluminación como la calidad del audio. Hay a quien no le acaban de convencer los fondos virtuales ficticios pero también hay personas que reconocen que prefieren un fondo virtual en espacios compartidos donde pasa gente por detrás
  5. Programar las reuniones con una pausa de como mínimo 5 o 10 minutos para descansar, dar tiempo para preparar la siguiente reunión o ir al baño.
  6. Adaptar al estilo de liderazgo. Un año después ya habrás comprobado que no todas las tácticas o rutinas de las reuniones presenciales son extrapolables a las telemáticas. La agilidad, la retroalimentación y la participación son clave en la vida en remoto.
  7. Aplicar algunas reglas de las reuniones presenciales: tener una agenda, empezar y acabar puntuales y manejar los monólogos. Mucho cuidado con los chats que pueden acabar dificultando las videoconferencias. En esos casos, es preferible desconectarlo.
  8. Combinar las videoconferencias con el teléfono. Para transmitir sólo información es preferible mantener el teléfono o el correo electrónico.

“El video es un medio más rico para colaborar o tomar decisiones, pero si solo se trata de transmitir información rápidamente, podría ser un correo electrónico, un mensaje de texto o una llamada telefónica” aconseja Reed.

Rostro de una mujer que se tapa con una mano
Photo by Mehrpouya H on Unsplash

Pese a las múltiples ventajas que obtenemos con las videoconferencias en las relaciones profesionales, factores como la socialización, la complicidad, el contacto cara a cara con los compañeros, son algunas de las cosas que echamos en falta de las reuniones virtuales. Por no hablar del síndrome que ya ha sido bautizado como fatiga de Zoom, fruto del exceso de interacción vía herramientas virtuales cada vez más común entre los empleados.

¿Por qué se produce la conocida como fatiga de Zoom?

Reuniones diarias por Meet y Teams, asistencia a webinars por Zoom, videollamadas con amigos y familiares por Whatsapp… La recienteinvestigación Nonverbal overlad: A theoretical argument for the causes of Zoom fatigue del Virtual Human Interaction Lab (VHIL) de la Universidad de Stanford, identifica cuatro razones que provocan cansancio en el uso de las videollamadas:

  • Contacto visual excesivo y demasiado cerca de la pantalla distorsiona las dimensiones.
  • Carga cognitiva.
  • Estar como en un espejo todo el día.
  • Movilidad reducida.

Este estudio evalúa las consecuencias psicológicas de pasar horas delante de este tipo de plataformas. El comportamiento no verbal se altera, ya que la interfaz de las aplicaciones tienen cosas que no hacemos en la vida real y todo ello requiere de un mayor esfuerzo que acaba provocando esa sensación de fatiga y ansiedad. Durante las intervenciones por videoconferencia se habla con volumen un 15% mayor, y se sustituye la falta de cercanía física exagerando el lenguaje no verbal como asentir con más insistencia o mirar fijamente a la cámara.

Tweet de la Universidad de Stanford sobre la fatiga de Zoom
Tweet de la Universidad de Stanford sobre la Fatiga de Zoom.

En la investigación, Bailenson propone cuatro soluciones a estos cuatro factores como, por ejemplo, apagar durante unos minutos la cámara para poder moverse y reducir esa dependencia visual. Sin embargo, el informe no incluye una quinta solución que, sin duda, es la más innovadora: los hologramas. El pasado mes de diciembre este profesor ya hablaba en la BBCde cómo la realidad virtual podría ser una solución y, más recientemente, en un artículo en el Financial Times apuntaba a avatares que, a través de gafas o lentes, pudieran aparecer en nuestra habitación. Las caras planas de las pantallas serían sustituidas por rostros en 3D que permitirían captar el lenguaje corporal y otras señales no verbales y la tecnología nos permitiría mirarnos y movernos por una habitación con más normalidad.

El tiempo semanal dedicado a las reuniones se ha más que doblado en el último año según datos de Microsoft, recogido del informe Word Trend Index 2021 realizado a más de 30.000 personas en 31 países. En concreto se ha disparado un 148% entre febrero de 2020 y febrero de 2021 y de media, las reuniones en Teams han pasado de 35 a 45 minutos en el último año, siendo un 62% de las llamadas y reuniones no programadas o realizadas ad hoc. Además, el usuario promedio ha enviado un 45% más de mensajes de chat por semana y un 42% más de chats por persona fuera del horario de atención.

Seguridad y privacidad de las aplicaciones de videollamada

Ya hablamos en un post sobre algunas indicaciones para videollamadas seguras ya que estas herramientas tecnológicas pueden ser un gancho para ciberataques. El Informe Análisis funcional y de seguridad de las herramientas para videoconferencias elaborado por la Agència de Ciberseguretat de Catalunya y la Fundació i2CAT, recoge la descripción de las características de seguridad y privacidad de las aplicaciones y las divide en dos ámbitos: Uso doméstico: Facebook Messenger, Google Duo, Houseparty, Instagram, Skype, WhatsApp y uso profesional: Cisco Webex, Google Meet, GoToMeeting, Jitsi Meet, Microsoft Teams, Zoom

Gráfico donde se describe las características de seguridad y privacidad de las aplicaciones de videollamadas.
Gráfico con las características de seguridad y privacidad de las aplicaciones de videollamadas. Fuente: Agència de Ciberseguretat de Catalunya y la Fundació i2CAT

El incremento exponencial del uso de las tecnologías y redes TIC a raíz de la situación de pandemia han empujado a las compañías proveedoras a adaptarse y aplicar mejoras constantes para optimizar las funciones y la seguridad de sus productos.

Alternativas a las videoconferencias

Un estudio de la University of Birmingham apunta que las videoconferencias generan una falta de sincronía y una disminución de la inteligencia colectiva frente a otros medios de comunicación más sencillos como el teléfono. La investigación subraya “la importancia de las señales de audio, que parecen verse comprometidas por el acceso al video”.

Diagrama de flujo muestra la metodología para transformar los datos de cada participante en medidas individuales a partir de las cuales se calculan las características de sincronía y comunicación hablada.
Diagrama sobre las características de sincronía y comunicación hablada. Fuente: University of Birmingham

Este diagrama de flujo muestra la metodología utilizada para transformar los datos de cada participante en señales o medidas individuales a partir de las cuales se calculan las características de sincronía y comunicación hablada.

En definitiva, las videoconferencias no deberían ser el recurso para todo y hay empresas que ya están lanzando productos o soluciones innovadoras para hacer frente a esta problemática. Google ha diseñado un nuevo servicio ThreadIt para compartir vídeos cortos y que mucho recuerda a TikTok, con el objetivo de explicar en el tiempo imprescindible aquello que se desee con un solo vídeo o uniendo varios cortos, pudiendo compartir pantalla incluso y sin tener que programar reuniones en vivo.

Un año después, ¿satisfechos con el teletrabajo?

Según una encuesta del CIS, el 68,8% de las personas que han empezado a teletrabajar están satisfechas con su nueva forma de empleo y al 62,6% les gustaría teletrabajar después de la pandemia. La flexibilidad horaria y el equilibrio entre trabajo y vida destacan como las mayores ventajas, sin embargo el sentido de pertenencia y la falta de contacto social son los aspectos a mejorar de esta modalidad.

Imagen mesa de teletrabajo by Pixabay

Imagen mesa de teletrabajo by Pixabay

Ya hace más de un año desde la implementación del teletrabajo forzosodebido a la pandemia por la COVID-19, que, desgraciadamente, aún sigue irrumpiendo en nuestro modo de vida. Universidades, empresas y administraciones siguen compaginando el trabajo presencial con el online y la docencia en línea apoyándose en equipos TI que permitan y faciliten a los empleados desarrollar su actividad profesional. Aprovechando el primer aniversario desde que nos tocó improvisar una oficina en casa, es hora de hacer balance de la situación, ¿ha cumplido nuestras expectativas el trabajo remoto?.

Según la encuesta del CIS sobre los efectos y consecuencias del coronavirus7 de cada 10 trabajadores valora positivamente el trabajo desde casa. Se trata de un dato muy positivo teniendo en cuenta que tan solo el 5,1% manifiesta que trabajaba a diario desde casa antes de la pandemia y ahora el 75,5% consideran que el teletrabajo es una buena forma de organizar y desempeñar el trabajo al margen de la pandemia. Pero, ¿qué es lo que realmente aporta el teletrabajo para valorarlo tan positivamente frente al trabajo en la oficina?

La flexibilidad horaria y conciliación trabajo-vida como mayores ventajas del teletrabajo

La compañía Slack ha elaborado el ‘Índice de Experiencia de Empleados a Distancia, a partir de una encuesta realizada a más de 9.000 trabajadores de conocimientos en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y Australia. La encuesta revela que los trabajadores están generalmente más satisfechos con el trabajo a distancia que con el trabajo en la oficina, por el equilibrio entre trabajo y vida, el manejo del estrés y la ansiedad, y el impulso de la productividad como las ventajas más destacables.

De hecho, aquellos trabajadores que tienen esa libertad horaria están más satisfechos en todos los elementos que evalúa el índice: conciliación y productividad (casi es el doble respecto los que mantienen un horario más estricto). Si bien es cierto que, los trabajadores con hijos, en mayor parte las mujeres, se han enfrentado a un desafío desproporcionado a la hora de equilibrar trabajo y cuidado de los niños durante la pandemia.

Gráfica sobre la experiencia con el trabajo remoto según conciliación, satisfacción, estrés y ansiedad y productividad. Fuente: Slack
Gráfica sobre la experiencia con el trabajo remoto según conciliación, satisfacción, estrés y ansiedad y productividad. Fuente: Slack

Cuentas pendientes del teletrabajo: Sentimiento de pertenencia y privacidad

Solo el 11,6% dice que quiere regresar a tiempo completo a la oficina, mientras que el 72,2% prefiere el modelo híbrido combinando el remoto con la oficina. El único punto negativo para los encuestados, es el sentimiento de pertenencia, sin duda uno de los factores a tener en cuenta en cualquier organización.

Los vínculos personales y profesionales, están resultando más complicados de construir y mantener con el trabajo remoto. Aprovechar los canales digitales como medio de cohesión social para instaurar las rutinas de la oficina en un entorno virtual, es una de las soluciones que las organizaciones deben tomar sobre esta instancia. Se ha comprobado que las interacciones con los empleados hacen que haya más sentido de pertenencia y, por tanto, hay que motivar o promover actividades de formación, juegos o actividades sociales, celebraciones quincenales para reconocer los logros, etc.

Otro de los puntos que más preocupa es la privacidad. Aunque las universidades y su personal TI se han sabido adaptar a las consideraciones de privacidad que surgen cuando los empleados trabajan de forma remota, los líderes de TI deben evaluar continuamente las amenazas a la privacidaden estos entornos. Desde la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló se han redoblado los esfuerzos para adaptar y mantener el funcionamiento de la Universidad desde casa con las máximas garantías de seguridad.

Según una encuesta de EDUCAUSE, aunque un 85% de los trabajadores de centros de educación superior aseguran que su entorno de trabajo en el domicilio es propicio para proteger la privacidad en el trabajo, solo el 77% dijo lo mismo sobre la privacidad personal. Eso hace pensar que algunos ven trabajar desde casa como una intrusión a su intimidad.

Gráfica sobre la privacidad en el teletrabajo. Fuente: EDUCAUSE
Gráfica sobre la privacidad en el teletrabajo. Fuente: EDUCAUSE

Para Educause, una de las amenazas más graves tanto para la privacidad profesional como la personal, es el uso de dispositivos personales (el 59% de los encuestados) y cuentas personales en cloud (el 41%) para desempeñar la actividad laboral.

Los profesionales de TI están haciendo una gran labor para salvaguardar la privacidad en el teletrabajo y por consiguiente la privacidad personal, poniendo en práctica técnicas tales como:

  • Hacer uso de dispositivos proporcionados por la organización para llevar a cabo únicamente la actividad laboral y dejar los dispositivos propios para uso personal.
  • Utilizar el inicio de sesión único (SSO) para los dispositivos proporcionados institucionalmente, lo que supone una mayor facilidad para el usuario que solo debe identificarse una vez y mantener la sesión activa en el resto de aplicaciones, protegido por un software de detección de malware.
  • Acceso a través de la red privada virtual, VPN, protegida por contraseñas, a portales corporativos durante nuestra jornada laboral.
  • Almacenamiento en la nube corporativa, teniendo toda la información interna en un mismo espacio al que solo tendrán acceso los miembros de la entidad requeridos para realizar su trabajo.

Para garantizar la privacidad personal durante el teletrabajo, las prácticas que llevan a cabo los empleados están relacionadas con el sonido y la imagen. El 64% de los encuestados, silencian el audio salvo en los momentos que sea necesaria su intervención y el 55% utiliza auriculares con micrófono para verificar lo que escuchan el resto de participantes durante reuniones virtuales. Por otro lado, para controlar la parte visual, el 53% utiliza fondos virtuales y el 45% seleccionan ángulos claves de cámara para no revelar objetos personales o la posible identificación de su ubicación.

Soluciones para proteger la privacidad personal durante las videoconferencias vigilando aspectos visuales y el sonido. Fuente: EDUCAUSE
Soluciones para proteger la privacidad personal durante las videoconferencias vigilando aspectos visuales y el sonido. Fuente: EDUCAUSE

Solución híbrida: ¿el futuro del trabajo?

Desde la pandemia se ha dibujado una nueva rutina laboral. Y aunque ahora hay quien está compaginando el trabajo remoto con el presencial, hace un año, durante el confinamiento, el teletrabajo creció un 30%. Cada vez hay más organizaciones que deciden experimentar un modelo de trabajo híbrido con el fin de combinar las bondades del teletrabajo, en la mayor parte del tiempo, con la presencialidad en la oficina, uno o dos días a la semana.

‘’Todavía tiene valor reunirse cara a cara, pero no vamos a volver a ser como antes’’, según Rhiannon Staples, director de marketing de Hibob.

Según un informe del futuro del trabajo de Capgemini Research Instituteconfirma que un 63% de las empresas experimentó un aumento de la productividad de sus empleados durante el tercer trimestre de 2020 gracias a la reducción de tiempos de desplazamiento, la flexibilidad horaria y la adopción de herramientas virtuales eficaces.

“Cuando acabe la pandemia no necesitamos profesionales y organizaciones hartos de esclavizarse ante la pantalla, necesitamos gente que ha aprendido a combinar los enormes beneficios de la presencialidad con los recursos que nos ofrece la virtualidad” Xavier Marcet, presidente de Lead To Change (La Vanguardia)

En general, un modelo de trabajo híbrido permite agilizar los procesos de trabajo, tanto para aquellos trabajadores que prefieren desarrollar sus tareas en un horario fijo, como para aquellos que prefieran hacerlo de forma remota y con un horario flexible. La clave es conseguir un equilibrio entre ambas modalidades, y aprovechar la presencialidad para retomar y fortalecer las relaciones cara a cara entre los empleados y por ende la cultura corporativa y el sentido de pertenencia a la misma, y el teletrabajo para tareas que requieren mayor concentración y tranquilidad.

Trabajo híbrido, la nueva norma

El teletrabajo aumentó hasta casi el 30% durante el confinamiento por la COVID-19. Aunque la cifra se ha reducido, hay quien ha regresado al despacho y hay quien está compaginando el trabajo remoto desde casa con jornadas en la oficina. Está claro que la pandemia ha dibujado una nueva rutina laboral pero ¿cuál es la clave para poder conseguir el éxito en un trabajo híbrido?

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El Financial Times llamó recientemente al trabajo híbrido la “nueva norma”. Es la manera en que las empresas se adaptan a una nueva realidad en la que cabe la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar. La llegada de la COVID-19 impuso el teletrabajo y en España pasó del 6 al 26%, según un estudio de Fotocasa Research. Lo cierto es que, antes del inicio de la pandemia, eran pocas las compañías y, también los empleados, que apostaban por el trabajo remoto o por compaginarlo con la oficina.

Regulación del teletrabajo

La “nueva normalidad” que trae la crisis sanitaria ha cambiado esta situación por completo y ahora son muchas las organizaciones que están adoptando mecanismos y modelos de trabajo híbrido. Muchas de las grandes tecnológicas, como Google, Facebook o Twitter ya han anunciado que implantan el trabajo remoto hasta al menos el 2021 o incluso de forma indefinida. Otras como Atlassian, por ejemplo, apuestan por la flexibilidad y permiten trabajar desde “cualquier lugar”. En España, el reciente real decreto de trabajo a distancia quiere regularizar y ordenar este modelo de trabajo y da de plazo hasta abril de 2021 para que las organizaciones se adapten a la nueva normativa.

Experiencia de las universidades

¿Vuelta a la oficina o teletrabajo? Bajo este título la Sectorial de CRUE-TICquiso dedicar un taller en las últimas jornadas virtuales del mes de octubre al trabajo en remoto. El director del Área TIC en la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM), Andrés Prado, explicó que en 2013 pusieron en marcha el primer proyecto piloto de teletrabajo en su universidad. La pandemia ha acelerado su implementación e, incluso, en algunos servicios se han impulsado “grupos burbuja” para trabajar en días alternos desde casa y desde la oficina. En la Universidad de Murcia también disponen de un plan de teletrabajo desde hace 10 años y ha pasado de una docena de empleados a unos 400, actualmente, según relató el director de Área de ÁTICA, Miguel Ángel García Lax.

Para Prado “hay que distinguir claramente entre el teletrabajo y el trabajo desde casa durante el confinamiento”. El nuevo panorama laboral que deja el coronavirus va a suponer un cambio cultural y “no solo para los equipos TI”. Según explicó, todo el personal debe hacer una reflexión sobre el trabajo por objetivos y sobre el espacio de trabajo en casa. La brecha digital y la conectividad son cuestiones que no pueden perderse de vista, como tampoco los riesgos que supone el trabajo en remoto, según manifestaron los conferenciantes. García Lax añadió que “el decreto nos va a organizar, es una oportunidad para dar forma” a este nuevo modelo de trabajo.

Taller ¿Vuelta a la oficina o Teletrabajo? 41a Jornadas de la Crue-Tic

Confianza, colaboración y flexibilidad

Pero aunque el teletrabajo se haya probado como efectivo y más productivo en algunos ámbitos, no hay que olvidar que una de las características intrínsecas del ser humano es la socialización y es algo que se debe mantener, ya sea en la oficina física, ya sea a través de las herramientas de colaboración, ya sea a través de las videoconferencias. Con todo esto sobre la mesa, muchas organizaciones se enfrentan ahora al reto de adaptarse a un modelo híbrido. ¿Cuáles son las claves?

  • Flexibilidad y colaboración. Son esenciales en ambas direcciones. Las herramientas de colaboración pueden ser un gran aliado. La firma Trelloha elaborado una guía para ayudar a los equipos a mejorar el trabajo híbrido.
  • Motivación y productividad. ¿Por qué volver a la oficina si hemos aprendido a teletrabajar? Porque las investigaciones apuntan que aquellos que trabajan uno o dos días a la semana desde casa están más motivados y son más productivos.
  • Contacto y socialización. En una época en la que se ha impuesto el distanciamiento social, la comunicación es fundamental. El contacto o las conversaciones con otras personas cara a cara, aunque sea con mascarilla y distanciamiento, son ahora una necesidad. Una buena opción puede pasar por dejar las tareas que requieren mayor concentración a espacios o habitaciones tranquilas de casa y, dejar para la oficina, el contacto con los miembros del equipo.
  • Confianza, transparencia y conciliación. Las compañías están aprendiendo a confiar en sus empleados y ambos deben apostar por la transparencia para conseguir llegar a buen puerto.
  • Cambios en el ritual de ir a trabajar. Levantarse y sentarse ante la mesa de trabajo en pocos minutos es una de las ventajas que destacan muchos de los que han probado el teletrabajo en estos últimos meses. Aunque se esté reinventando el modelo de trabajo, hay que saber diferenciar entre el escritorio y la silla y la cama del dormitorio.
  • Cultura corporativa. Las compañías y organizaciones deben mantener la cultura de empresa y oficina. Trabajar desde casa no puede aislar al empleado y debe sentirse que pertenece a la empresa o entidad.

Es momento de experimentar y de combinar oficinas físicas con empleados que trabajan desde casa. Los CEO de Atlassian, Mike Cannon-Brookes y Slack, Stewart Butterfield, analizaron hace unas semanas, en un webinar, los cambios que ha traído la pandemia y cómo sus compañías se están adaptando a esta nueva normalidad, impuesta por la COVID-19. Y es que este virus ha dado un vuelco a nuestras vidas, cambiando por completo nuestras rutinas de trabajo.

Slack Sessions: Navigating the disruption of work

Hear how these CEOs are navigating leadership, culture and employee well-being, the return to the office (or not), and… thedisruptionofwork.splashthat.com

¿Qué les falta a las videoconferencias?

La socialización, la complicidad con los compañeros, el contacto visual cara a cara o el desarrollo de las relaciones profesionales son algunas de las cosas que echamos de menos en las reuniones virtuales. Las herramientas de videoconferencia se han convertido en un gran aliado durante la pandemia por la COVID-19. Pero aunque las compañías tecnológicas siguen lanzando y desarrollando mejoras, hay cuestiones que el mundo virtual sigue sin poder cubrir.

Photo by Chris Montgomery on Unsplash

Durante el estado de alarma por la crisis sanitaria del coronavirus, el tráfico de videollamadas llegó a crecer hasta un 500% en España, según datos de Telefónica. Aplicaciones como Zoom, Google Meet, Microsoft Teams, Jitsi, Skype, WebEX o, incluso, otras menos conocidas como Whereby han visto como se disparaba su número de usuarios. Así, empezaba una auténtica batalla por conseguir la hegemonía del mercado de las videollamadas. Durante los últimos meses, hemos sido testigos de un goteo de anuncios sobre mejoras de encriptación para incrementar la seguridad, sobre nuevos mecanismos para aumentar los controles de acceso a las reuniones o sobre nuevas prestaciones para dividir una videoconferencia en diferentes grupos de trabajo o para conseguir salas de reuniones más atractivas y cómodas. Todo un arsenal de medidas para intentar hacerse con el control de este suculento mercado que, por lo que parece, va a continuar al alza durante una larga temporada.

Gráfica que muestra que el uso del chat es, por ejemplo, uno de los factores que más integra a los asistentes.
¿Qué involucra a los usuarios en un evento virtual? Fuente: IDC

A pesar de que nos hemos acostumbrado a su uso y hemos aprendido cómo mantener la etiqueta en una reunión virtual, seguimos echando en falta cosas de las reuniones presenciales. Es obvio que las videoconferenciasestán cumpliendo su objetivo y están facilitando la actividad y las relaciones laborales en el teletrabajo y en unos tiempos en que se ha impuesto el distanciamiento social. Aún así, las relaciones profesionales, la socialización y la creación de redes se están viendo afectadas. No es lo mismo ver a los compañeros a través de una pantalla y en un tiempo muy limitado, que sentarte junto a ellos rodeando una mesa y mirarlos a los ojos. Una investigación de IDC confirma que la gente todavía está buscando involucrarse en un evento virtual. Según el IDC Study: Virtual Meetings and Conferences, el 57% de las organizaciones no busca implicar a los asistentes ni les permite participar como grupo. Y es que los ciudadanos esperan mucho más de una reunión virtual, ya que prácticamente todo el mundo las ha estado utilizando para su uso doméstico y, por tanto, tiene grandes expectativas puestas en estas aplicaciones informáticas.

Interpelar a los participantes, preguntarles a través del chat y usar herramientas de comunicación en línea son solo algunos de los gestos que consiguen involucrar a los asistentes en un encuentro virtual. Y es que parece que nos estamos cansando de ver a nuestros compañeros o colaboradores en una pantalla en forma de mosaico o cuadrícula. Lo han bautizado como “fatiga Zoom” y quizás sea, por eso, que las compañías tecnológicas están corriendo a implementar nuevas funciones que incrementan la interacción entre los participantes o que simulan diferentes espacios en los que los asistentes aparecen todos sentados, uno al lado del otro, intentando reproducir la tan añorada sala de reuniones de la oficina. Todo eso mientras empezamos a oír hablar de cómo usar la realidad virtual en los encuentros de trabajo.

La comunicación: clave en cualquier trabajo en remoto

Aunque poco a poco muchas organizaciones han ido recuperando la presencialidad, todo apunta que el teletrabajo ha venido para quedarse, al menos por una larga temporada. Los nuevos hábitos y rutinas que hemos cambiado y adquirido en los últimos meses estarán entre nosotros mucho más tiempo del que, inicialmente, pensábamos. Pero ¿qué papel juega la comunicación en todo esto?

Imagen de folios dispuestos para crear el símbolo de espera mientras otro está escribiendo en el chat

Photo by Volodymyr Hryshchenko on Unsplash

Antes de la pandemia por la COVID-19 el porcentaje de teletrabajo en España era prácticamente anecdótico (5%), pero durante las semanas de confinamiento alcanzó el 34%, según un estudio realizado por IvieLab, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas. Esta experiencia, impuesta y en condiciones atípicas, ha servido para poner a prueba organizaciones y empresas y demostrar que pueden continuar prácticamente con su actividad en remoto desde casa.

Aunque, durante estos meses, hemos aprendido mucho y sabemos también que hay que corregir errores, el teletrabajo ya no es una mito o un privilegio para unos pocos. Muchas compañías se han mostrado dispuestas a continuar con el trabajo a distancia más allá de la pandemia por el coronavirus. A parte de la actitud y colaboración de los empleados, las aplicaciones y herramientas de colaboración y comunicación se han demostrado esenciales y, muy especialmente, para evitar el aislamiento de los empleados. La pregunta es ¿cómo podemos mantener una buena comunicación y coordinación con el equipo y los compañeros?

Infografía con algunas de las recomendaciones para mantener una buena comunicación en el trabajo en remoto
Recomendaciones para mantener una comunicación efectiva en el teletrabajo

Enciende la webcam. Apuesta por las videollamadas y evita hacer reuniones con solo audio. La cámara permite el contacto visual y, así, detectar nuestras expresiones y, también, nuestro estado de ánimo. Y ya se sabe: una imagen vale más que mil palabras.

Focaliza tus mensajes. Evita la avalancha de correos y mensajes. Es tan mala la comunicación excesiva como la insuficiente. La sobreinformación y saturación puede hacer perder el objetivo.

Opta por los canales adecuados. Las aplicaciones de mensajería instantánea son muy útiles para charlar, chatear, mantener el contacto y resolver dudas o cuestiones, de forma rápida y sencilla. Reserva los correos electrónicos para asuntos que no necesiten una respuesta urgente. El destinatario contestará cuando pueda.

Utiliza las listas de trabajo. Es importante saber quién está haciendo qué, pero también lo es confiar en la autonomía de cada empleado. Como en cualquier trabajo presencial, las checklists son de gran ayuda y las herramientas colaborativas ofrecen, en este sentido, transparencia y confianza.

Escucha proactiva. En las reuniones virtuales deja que todos los miembros del equipo se expresen y digan su opinión. Es importante, y más en un trabajo a distancia, que todo el mundo se sienta parte del equipo.

Una visión particular del confinamiento

Durante casi tres largos meses he estado sola, con la única compañía del potos y la maranta, en silencio, sin apenas agua, con menos luz y a una temperatura más alta de lo normal. Así ha sido mi confinamiento por culpa de ese al que llamáis coronavirus o COVID-19. Mientras vosotros estabais en vuestras casas, empezando a conocer las ventajas y desventajas del teletrabajo, yo me he quedado aquí, en mi rincón de la oficina, viendo cómo, fuera de estas cuatro paredes, el mundo entero daba un giro de 180 grados.

Imagen de la higuera que ha vivido el confinamiento desde el despacho del equipo UADTI

Foto: Unidad de Análisis y Desarrollo TI de la UJI

Hacía semanas que os oía hablar de un tal coronavirus. Primero, que si se había originado en China, que era una misteriosa neumonía parecida a una gripe y que había obligado a construir hospitales en pocos días. Más tarde, os oí comentar que había llegado a Italia, que ya no parecía una simple gripe y empezasteis a murmurar algo sobre teletrabajo. De repente, un día escuché que os despedíais entre bromas e incredulidad. El lunes siguiente no aparecisteis por la oficina, tampoco el martes, ni en toda la semana, ni a la otra semana, ni a la siguiente… y así hasta 12 largas semanas. ¿Quién se hubiera imaginado que estaríamos tanto tiempo sin vernos las caras?

“He echado de menos vuestras risas, el olor a café y el sonido del teléfono”

Durante estos meses, he estado muy tranquila, sosegada y en calma. He tenido tiempo para pensar, meditar y practicar yoga y mindfulness. Creo que a vosotros no os ha sobrado tanto tiempo libre con eso de tener que compaginar trabajo desde casa, con niños, deberes y otras tareas. Aunque también os he echado mucho de menos a todos. He echado de menos vuestras risas, el olor a café recién hecho, el sonido del teléfono e incluso de los teclados. Cuando llegué al edificio de Espaitec, hace más de dos años del brazo de Salva, nunca pensé que me engancharía tanto al aroma de vuestros cafés, incluso al de las máquinas de la cafetería de abajo.

Despacho vacío en Espaitec durante el confinamiento
Foto: Unidad de Análisis y Desarrollo TI de la UJI

¡Menudos sustos me habéis dado! Algunos habéis aparecido, de repente, en la oficina como fantasmas, otros como ladrones, con la cara tapada, con guantes y sin tocar nada. Más tarde lo comprendí. Veníais a recoger el monitor o el ordenador para trabajar mejor desde casa. Aunque os volvíais a ir, esos minutos me han sabido a gloria, igual que los ratos en que el personal de limpieza pasaba por la oficina a desinfectarla y a echarnos un chorrito de agua a mi y a mi otras compañeras. La verdad es que gracias a ello hemos sobrevivido a este confinamiento.

Ya hace varias semanas que os veo, de nuevo, por aquí. Os veo en diferentes días, a diferentes horas, más separados que antes y no a todos. Os he oído decir que hacéis turnos y que seguís teletrabajando desde casa. Lo más curioso es que todos habéis estrenado un nuevo complemento que os tapa parte de la cara. Parece que se llama mascarilla y, por lo que os he escuchado, tenéis que llevarla obligatoriamente. Menos mal que las higueras nos hemos librado de eso. Aunque el despacho sigue estando muy silencioso, os oigo hablar de que la situación ha mejorado, de una tal desescalada y de una nueva normalidad. No sé a qué os referís exactamente. Suena todo un poco raro todo, pero yo que queréis que os diga, después de casi tres meses sin veros, dichosa sea esa nueva normalidad.

3 meses de teletrabajo ¿qué hemos aprendido?

9 de cada 10 empleados quieren mantener el teletrabajo, pasado el coronavirus, según un estudio de AxiCom. En nuestro equipo muchos no sabríamos por qué opción decantarnos. En cada casa, lo hemos vivido de una forma diferente, aunque la experiencia, en general, es positiva. Eso sí, nos quedamos con la flexibilidad horaria, la mayor autonomía y la comodidad y dejamos en una lista de cosas a mejorar: la conciliación, la ergonomía y la falta de contacto social.

Espacio de trabajo improvisado en casa durante el confinamiento

Photo by Corinne Kutz on Unsplash

Twitter dejará a sus empleados trabajar desde casa de forma indefinida. Facebook y Google ya han anunciado que extienden el teletrabajo, al menos, hasta finales de año. En Siemens la mayoría de trabajadores no tendrá que acudir a la oficina más de dos días a la semana. Y en la administración pública, el director general de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Generalitat Valenciana, José Manual García Duarte, ha reconocido que el teletrabajo “ha llegado para quedarse y toca estabilizarlo definitivamente”. Con estas noticias, está claro que la COVID-19 ha cambiado radicalmente la perspectiva sobre el trabajo en remoto.

“Para teletrabajar hay que tener los medios adecuados”

Post de la Unidad de Análisis y Desarrollo TI de la UJI en X

Nosotros, siendo sinceros, no lo acabábamos de tener claro. Algunos éramos reacios a trabajar desde casa, otros habíamos tenido alguna experiencia anterior y otros queríamos saber si éramos capaces de seguir con las rutinas de la oficina. Nuestro primer reto fue adaptar nuestras casas e improvisar pequeños despachos. Y de aquí sacamos nuestra primera lección: para teletrabajar hay que tener los medios apropiados. Hemos echado en falta espacios adecuados, ordenadores, pantallas, sillas y mesas mínimamente ergonómicas.

Podemos llegar a ser más productivos

Sea como sea, desde la cocina, el comedor, la terraza o la habitación de nuestros hijos hemos conseguido seguir trabajando desde casa. Nos hemos acostumbrado a las reuniones virtuales y nos hemos dado cuenta que podemos llegar a ser incluso más productivos, ya que para algunos concentrarse en casa es mucho más fácil. En todo caso, la clave está en la gestión del tiempoLa flexibilidad horaria nos permite mayor autonomía y marcarnos nuestro propio planning de trabajo. Para los que tenemos niños pequeños el secreto (o no tan secreto) ha sido madrugar o trasnochar. Cada uno ha intentado tener su propia estrategia para que los niños interfirieran lo mínimo posible en nuestro trabajo, sin tener que sentarlos delante de la televisión todo el día y compaginándolo con el “homeschooling”. Vaya, que otra cosa que hemos aprendido, en estos últimos meses, ha sido a tener paciencia, mucha paciencia.

Levantarse y en 10 minutos estar en el despacho

7 No tener que coger el coche o el tren y hacer decenas de kilómetros cada día ha sido para algunos de nosotros una de las grandes ventajas. “Me gusta levantarme y en 10 minutos estar sentada en el despacho” asegura una de nuestras compañeras. Pero, en el otro lado de la balanza ponemos la falta de contacto con compañeros, el café, los almuerzos y las risas. “No estábamos acostumbrados a estar solos” explica otra compañera que añade que esa soledad hace que, a veces, sea más pesado y costoso enfrentarte a problemas. En esta balanza negativa también añadiríamos las dificultades para conseguir desconectar.

“Esto que hemos vivido no es teletrabajo al uso, es otro cosa”

Captura de una de las reuniones virtuales por videoconferencia que hemos mantenido en estos últimos meses

Aunque echamos de menos el contacto físico, las videollamadas están ayudando mucho, también para aquellos que prefieren llevar pijama de cintura para abajo. “Teletrabajar no es capear el temporal unos días, hasta que puedas volver a hacer lo de siempre, sino intentar que desde tu casa puedas hacer lo mismo” concluye uno de nuestros compañeros. Y es que también hay quien deja claro que lo que estamos haciendo desde hace tres meses dista mucho de lo que sería un “teletrabajo real”. En “condiciones normales”, no implica perder el el contacto presencial del todo como ha pasado ahora. Así, que “esto que hemos vivido no es teletrabajo al uso, es otro cosa” sentencia otro compañero.

Aunque ahora mismo el futuro es incierto está claro que el trabajo en remoto es posible. Esta pandemia, al menos ha traído una auténtica revolución digital, que está favoreciendo y acelerando los procesos de transformación digital de las organizaciones, públicas y privadas.

La salud psicosocial en el teletrabajo

Incertidumbre, ansiedad, confusión, irritabilidad, insomnio, estrés… Seguro que muchos de vosotros habéis pasado por alguno de estos estados en los últimos meses. Aunque hayamos demostrado una gran capacidad de adaptación, el confinamiento ha afectado, en mayor o menor medida, a nuestra salud psicosocial y mental. Cuidar ese aspecto de nuestro día a día y de nuestro trabajo en remoto debe ser una prioridad, según los expertos.

Imagen de una persona cubierta de notas y post-its

Photo by Luis Villasmil on Unsplash

Las búsquedas en Google son, en muchas ocasiones, un reflejo de la sociedad o, al menos, del momento que atraviesa. Durante el mes de abril, crecieron las búsquedas de palabras como “ansiedad”, “claustrofobia”, “pesadillas” o “no puedo dormir”. El estado anímico de muchas personas ha estado condicionado por un escenario incierto, en muchos casos, con un nuevo entorno de teletrabajo desde casa, con niños o personas mayores a cargo, con semanas de aislamiento social e, incluso, soledad absoluta y, sobre todo, con muchos miedos.

A pesar de esta situación, la sociedad ha demostrado una alta capacidad de adaptación. Una muestra de ello es el teletrabajo, impuesto por la crisis sanitaria y en unas condiciones que distan mucho de las que se cosiderarían “normales”. La conciliación es todo un reto y la flexibilidad horaria, garante del trabajo en remoto, está poniendo en jaque la desconexión laboral y la concentración. Aunque de todo se aprende y hay experiencias muy positivas, incluso el CEO de Microsoft ha asegurado que trabajar permanentemente desde casa puede traer serias consecuencias a nuestra salud mental. Ante este panorama, empatizar y comunicar es esencial, según los expertos, como lo es también nuestra actitud. Aquí van algunas recomendaciones esenciales para prevenir los riesgos psicosociales en el trabajo a distancia:

Planificación. Una vez más la organización y el horario son claves para mantener unos buenos hábitos. Además de fijar unas rutinas, lo importante es cumplirlas.

Ser positivo. ¿Qué hemos ganado quedándonos en casa? ¿Cuántas vidas se han salvado y se están salvando? ¿En qué situación estaríamos si no lo hubiéramos hecho? Hay que centrarse en los beneficios y las ventajas que ha tenido el confinamiento, según las pautas del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Mantener y cuidar las relaciones sociales. La tecnología está ayudando mucho en estos últimos meses a seguir teniendo vida social y reducir la ansiedad, la depresión, la soledad y el aburrimiento. Aunque las videollamadas también desgastan es importante que, en estos tiempos, sigamos comunicándonos y no solo con amigos y familia, también con los compañeros de trabajo. Un café virtual puede ser una buena excusa para echar unas risas.

Fuente: @uji_uadti

Permanecer activo y ocupado. El ejercicio y la actividad física ayudan a desconectar y a evitar el sedentarismo. Los ejercicios de respiración disminuyen la ansiedad, tal y como nos recomienda el Observatorio Psicosocial de Recursos en Situaciones de Desastre (OPSIDE) de la UJI.

Evitar la sobreinformación. Es necesario estar pendiente de la actualidad para saber qué está pasando pero hay que ser conscientes que estar conectado permanentemente nos puede crear ansiedad. Eso sí, ante la avalancha de fake news y bulos, es muy importante saber qué medios y fuentes estamos consultando.

Echar mano de la tecnología. Podemos aprovechar la gran cantidad de aplicaciones que han proliferado en estos meses: para hacer ejercicio desde casa, asistir a un concierto virtual o aprender idiomas a distancia. También existe un gran abanico de herramientas para cuidar nuestro estado anímico, según un recopilatorio de MIT Technology Review.

Fuente: MIT Technology Review